7 Juegos para estimular la inteligencia naturalista

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La inteligencia naturalista fue la última que identificó Howard Gardner de las 8 inteligencias múltiples propuestas por él. ¿Qué es la inteligencia naturalista? ▷➤ La misma hace referencia al hecho de sentir empatía tanto con los animales como con los vegetales, teniendo una dimensión enriquecida sobre la importancia de la ecología, los hábitats y ecosistemas.

Si bien el factor ambiental influye notablemente en el incremento de esta inteligencia (pues no es lo mismo un niño que crece a orillas del mar que otro que vive en un edificio en una gran ciudad) también existe un componente genético que interfiere y modela el posterior desarrollo de la inteligencia naturalista.

Esta inteligencia se encuentra desarrollada en algunas personas con TEA (autismo) y en aquellos que tienen síndrome de Tourette.


Neurociencias y la inteligencia naturalista

Según ciertos avances neurocientíficos, se sugiere que esta inteligencia se sitúa mayormente  en el hemisferio derecho y se halla más desarrollado en mujeres que en hombres. Adicionalmente, esta comparte áreas de estimulación con la inteligencia verbal y la cinestésico corporal, por lo que es frecuente que personas con habilidades naturalistas también posean desarrollada la fluidez verbal, percepción y coordinación motora fina.


La estimulación de la inteligencia naturalista

El estímulo de la inteligencia que estamos abordando debe comenzar a temprana edad en el entorno familiar. Así, el niño pequeño comienza a distinguir que el día y la noche no poseen diferencias únicamente en relación a la luminosidad, sino también en relación a los olores y sonidos. Posteriormente, es conveniente que el niño se vincule con animales domésticos (armado de un acuario, mascotas domésticas como perros o gatos), descubrir rastros o señales en árboles, reconocer el ruido de las olas o del viento, etc.

En relación a la educación formal, este tipo de niños se sentirá interesado y atraído por asignaturas como geografía, física, química, historia y lengua.

Características de los juegos para estimular la inteligencia naturalista

Estos juegos tienen, como hilo conductor, que deberán estimular la curiosidad fomentando la exploración y el descubrimiento en interacción con las diferentes formas de vida. Asimismo, deberán promover la aventura y la participación activa de los niños.


Inteligencia naturalista: Actividades

A continuación, veremos 7 juegos y actividades de inteligencia naturista para que los niños puedan desarrollarla.

Reconociendo hábitats

Para esta actividad se necesitarán varios elementos: piedras pequeñas, fotos de plantas, animales, pedazos de corteza de árboles, césped fresco (si es posible cortar césped, mucho mejor) y sonidos diversos grabado en algún dispositivo electrónico (de agua corriendo en un río, de olas golpeando en la arena, de una cascada, etc).

Para este juego se necesitará dividir a los niños en grupos de 5 o 6 participantes. Adicionalmente, se necesitará un espacio amplio (como un patio escolar. Si es posible utilizar las diferentes aulas, mucho mejor)  y la colaboración de varias docentes o madres/padres que ayuden en el mismo.

Esta es una actividad que se puede llevar a cabo totalmente en la escuela. En tal caso, es conveniente que los grupos que se armen sean de diferentes edades.

En cada aula o espacio del patio se colocará una docente o madre/padre como encargado del mismo. Junto a él/ella tendrá una mesa con diferentes objetos, imágenes de plantas, rocas, sonidos, etc. Es importante que, con antelación, se determine a qué hábitats pertenecerá cada espacio. Así, un docente puede encontrarse en un espacio con imágenes, sonidos y elementos que pertenezcan a un clima subtropical (bosque subtropical por ejemplo), otro adulto puede encontrarse en un clima árido, otro en uno frío o desértico.

La finalidad es que cada grupo de niños que lleguen a cada estación (espacio) puedan, con los objetos que se encuentran sobre la mesa, los sonidos, figuras de animales olores, etc concluir a qué tipo de clima o hábitats pertenece.

Una vez concluido, deben salir del espacio sin comunicar a los otros equipos sobre el ecosistema que allí se encuentra.

Variante

Se les puede pedir a los niños que realicen un dibujo en base a todos los elementos que han visto para comprobar si los pequeños han conseguido imaginar el hábitat adecuado.

Con este juego se estimula la percepción, la discriminación auditiva, olfativa, táctil, el razonamiento lógico, la curiosidad y la imaginación.

Descubriendo refugios

Para este juego será necesario acceso a la información sobre los refugios que usan diferentes animales. Esta información puede provenir de medios electrónicos, manuales o bien (si es posible) visitar los espacios naturales de forma presencial.

La actividad consiste en mostrar a los niños diferentes imágenes de animales: osos, leones, conejos, loros, etc. Luego se les brindará un tiempo determinado para que, en parejas o de forma individual, logren hallar el refugio correspondiente a cada animal. En animales propios del lugar donde se encuentran los niños, es posible acercarse hasta estos refugios, lo que aumentará la experiencia y enriquecerá la misma. Por ejemplo, se puede visitar una plaza o parque y observar los diferentes nidos que las aves tienen allí.

Con este juego se estimula la orientación espacial, la curiosidad, la percepción y discriminación visual.

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El monstruo escondido

Este juego para estimular la inteligencia naturista se debe llevar a cabo en una plaza o parque.

Con anterioridad, la docente o coordinador deberá elaborar una figura similar a un monstruo. Esta figura deberá colocarse anteriormente a la llegada del grupo escolar en un lugar escondido del parque. Es importante mencionar que el monstruo deberá “camuflarse” en el paisaje. Es decir, si donde se colocará el monstruo predominan los colores marrones o verdes entonces el monstruo deberá dibujarse, pintarse o imprimirse con dichos colores.

Una vez que el grupo escolar llegue al parque, la docente o coordinador deberá dar algunas pistas para que encuentren el monstruo.

Las pistas pueden ser las siguientes:

  • Al monstruo no le gusta la luz del sol, prefiere zonas oscuras
  • Este monstruo está ubicado en una zona húmeda
  • El monstruo come lombrices

Las pistas deberán adecuarse al lugar donde se encuentre el monstruo realmente.

Variante

Se puede anexar el objetivo de juntar diferentes elementos del parque, más allá de encontrar al monstruo. Por ejemplo, cada niño deberá traer una piedra pequeña, un poquito de tierra (si cuenta con un recipiente para ello), una lombriz, etc.

Es importante aclarar que, luego de la actividad, cada objeto obtenido deberá regresar al mismo sitio de donde fue recogido. Además la docente deberá hacer hincapié en que no arranquen flores o césped si este no está previamente cortado.

De este modo, se estimula la preocupación y cuidado medioambiental. Además, con esta actividad los niños desarrollan su capacidad de explorar, descubrir y distinguir diferentes objetos, formas, texturas, colores, olores, etc.

Diferenciando sonidos

Para este juego será necesario la grabación en algún dispositivo electrónico de diferentes sonidos. Adicionalmente, cada alumno necesitará un cuaderno u hoja de papel y un lápiz o bolígrafo.

Se sugiere que los mismos sean sonidos pertenecientes a una misma categoría. Por ejemplo, el canto de las aves. En tal caso, se deberá seleccionar diferentes sonidos de aves distintas a fin de que los niños logren distinguir un sonido de otro.

Previamente, es necesario enseñar a los niños el sonido que emite cada ave (en caso de utilizarse esta categoría, aunque se puede usar cualquier otra). Tras comentar con los niños sobre las formas, colores, variedades, hábitats y sonidos que emite cada ave) se deberá hacer escuchar el sonido de dicha ave.

Una vez que se haya enseñado las diferentes características de los pájaros según sus especies, se les pedirá a los niños que, sentados en sus asientos, cierren los ojos y se dejen llevar por los diferentes sonidos que escucharán.

La docente o coordinador comenzará iniciando el dispositivo con un sonido en particular. Luego de unos segundos, dará paso a otro y así sucesivamente. Dentro de los sonidos expuestos se puede colocar otros que hagan referencia a otros animales como león, caballo, perro, etc.

Cada niño, deberá identificar el sonido correspondiente y anotar el orden correcto en su cuaderno u hoja de papel. También deberá anotar los sonidos que escuche pero que no correspondan a la categoría mencionada, por ejemplo, sonidos de perros ladrando, caballos cabalgando, etc.

Esta actividad se puede llevar a cabo con sonidos de la naturaleza también: sonidos de viento, olas, etc.

Con esta actividad se estimula la escucha activa, la memoria auditiva y la concentración.

Los cazadores

Para este juego se necesitarán varios objetos seleccionados previamente; un trozo de algodón impregnado con alcohol, un pedacito de papel con perfume o bien un recipiente de perfume (éste deberá ser de plástico para que los niños no se lastimen mientras realizan la actividad), un vaso de plástico con jugo o refresco, etc.

Además, se necesitará un pañuelo que cubra los ojos del niño que se encuentre realizando la actividad.

Para comenzar el juego se les pide a los niños que salgan del aula y que formen una fila. Adicionalmente, la docente debe cortar papeles de 6 cm x 10 cm y en cada uno de ellos colocará un aroma diferente. Este aroma deberá coincidir con el objeto que se encuentre dentro del aula. Por ejemplo, si la docente colocó un vaso con jugo, entonces deberá haber varios papeles que digan: “Hallar jugo”. Si la docente colocó un trozo de algodón con alcohol, entonces varios de los papeles deberán decir “encontrar el alcohol”. De esta manera, cada objeto se corresponderá con más de un papel escrito.

Deberá haber tantos papeles escritos como niños, ya que al formar la fila se le deberá entregar un papel a cada uno que no deberán mostrar al resto de los niños, solo a la docente cuando finalice la actividad.

Al primero de los niños se le venda los ojos con el pañuelo y se le pide que ingrese al aula con ayuda de un docente o colaborador.

Dentro del aula, el niño deberá guiarse por su tacto y por su olfato, por lo que la docente solamente podrá colocar sus manos sobre la mesa donde se deberán haber dejado previamente los elementos antes mencionados. Con paciencia, cada niño deberá “encontrar” el olor que se le haya asignado antes de entrar al aula. Si lo encuentra, entonces deberá sostenerlo en sus manos mientras dice “¡objeto cazado!”. A continuación, deberá entregar el objeto a la docente quien lo colocará nuevamente en otra parte de la mesa para que el próximo niño que ingrese pueda jugar.

El juego finaliza cuando todos los niños hayan ingresado al aula y vivenciado la experiencia. Ganan aquellos niños que hayan cazado su objeto guiándose con el olfato únicamente.

Con este juego se estimula la atención selectiva y la sensibilidad olfativa y táctil.

El juego de los secretos

Para este juego se necesitará que los niños se encuentren en un parque o campo que tenga la mayor seguridad posible. Además, cada pareja deberá contar con una tablilla o cuaderno de anotaciones y un bolígrafo o lápiz.

Se divide a los niños en parejas y se les permite alejarse a cierta distancia unos de otros. Cada pareja deberá plantearse diferentes interrogantes:

  1. ¿Cuál es la criatura más pequeña de este lugar?
  2. ¿Cuál es la que tiene más patas?
  3. ¿Cuál la que tiene más/menos colores?
  4. ¿Cuál es la más ruidosa?
  5. ¿Cuál es el animal o insecto que no emite sonido?

Las preguntas pueden formularse con anterioridad y adaptarse al espacio a explorar. También se podrá guiar a los niños indicando las preguntas que deben responder con anterioridad.

Con este juego se desarrolla la capacidad de exploración y observación, la percepción táctil, visual y auditiva, así como también la escritura y el poder de síntesis.

Observando hormigas

Finalmente esta actividad de inteligencia naturalista se puede realizar escogiendo otro insecto o animal.

Para tal actividad se necesitará contar con una lupa para cada niño, así como también un cuaderno de anotaciones y un bolígrafo o un lápiz. Adicionalmente, los niños deberán encontrarse en un campo, parque o plaza.

Si los niños son muchos, es posible que sea necesaria la colaboración de algún adulto (padre, madre o docente) que colabore con la actividad observando y cuidando a los niños.

Se les pide a los niños que encuentren un sendero de hormigas y que observen su comportamiento. El registro deberá llevarse a cabo en parejas. Asimismo, la actividad se puede repetir en diferentes horas del día, así como también en diferentes días de la semana. La finalidad es que los pequeños comprendan que cada especie tiene características y costumbres diferentes.

Es importante aclarar que los niños no deben intervenir en el comportamiento de lo que observan, sino que deben llevar un registro para posteriormente poder determinar conductas del animal o insecto que observan: si son agresivos, si son trabajadores, si tienen un comportamiento activo nocturno o diurno, etc.

Con esta actividad los niños desarrollan la exploración, curiosidad y las habilidades sensoriales.

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