Técnica de la pendulación para manejar la angustia en niños

técnica de la pendulación

La técnica de la pendulación es una herramienta que puede ayudarnos a manejar la angustia en los niños, una emoción que ellos también experimentan ante situaciones que perciben como amenazantes o incontrolables. La angustia puede afectar al desarrollo y al bienestar de los niños, dificultando su aprendizaje, su autoestima y sus relaciones sociales.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), España es uno de los países europeos con mayor prevalencia de trastornos mentales como la ansiedad y la depresión infantil. Además, la crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha agravado esta situación, generando un aumento del estrés, el aislamiento y el sufrimiento psicológico en los niños.

Ante este panorama, es necesario contar con herramientas que nos ayuden a manejar la angustia en los niños y a recuperar el equilibrio emocional. Una de estas herramientas es la técnica de la pendulación, un método basado en el somatic experiencing que nos permite liberar las emociones reprimidas y procesar los traumas mediante el movimiento corporal.

En este artículo te explicaremos qué es y cómo aplicar la técnica de la pendulación para manejar la angustia en los niños. También te mostraremos en qué casos se recomienda usar esta técnica y qué otras alternativas existen para reducir la ansiedad infantil.

Si eres padre o docente y quieres aprender a cuidar la salud mental de tus hijos o alumnos, sigue leyendo este artículo.


¿Qué es la angustia y cómo afecta a los niños?

La angustia es una emoción que se caracteriza por una sensación de opresión, miedo o desesperanza que nos invade ante situaciones que percibimos como amenazantes o incontrolables.

La angustia puede ser una respuesta normal y adaptativa ante ciertos estímulos o circunstancias que suponen un reto o un peligro para nosotros. Sin embargo, cuando la angustia es excesiva, frecuente o prolongada, puede afectar a nuestra salud mental y física, dificultando nuestro bienestar y nuestro funcionamiento diario.

Los niños también pueden experimentar angustia ante situaciones que les resultan difíciles de afrontar o comprender. Algunas de las causas más comunes de la angustia en la infancia son:

  • La separación de los padres o cuidadores principales
  • Los cambios importantes en su vida (como mudanzas, divorcios, nacimientos…)
  • Los conflictos familiares o escolares
  • Las exigencias académicas o sociales
  • Los traumas o experiencias negativas (como abusos, violencia, accidentes…)
  • Los miedos propios de cada etapa evolutiva (como el miedo a la oscuridad, a los monstruos, a la muerte…)

Síntomas y consecuencias de la angustia en el desarrollo emocional, cognitivo y social de los niños

La angustia se manifiesta tanto a nivel emocional como fisiológicocognitivo y conductual. Algunos de los síntomas más habituales de la angustia en los niños son:

  • Llanto fácil e inconsolable
  • Irritabilidad y enfado
  • Inquietud y nerviosismo
  • Palpitaciones y taquicardias
  • Dificultad para respirar
  • Sudoración excesiva
  • Mareos y náuseas
  • Tensión muscular y dolor corporal
  • Preocupación excesiva e irracional por todo
  • Pensamientos negativos y catastrofistas
  • Dificultad para concentrarse y recordar información
  • Baja autoestima y confianza en sí mismo
  • Evitación de situaciones que le generan angustia
  • Aislamiento social y falta de interés por las actividades habituales

La angustia puede tener consecuencias negativas en el desarrollo emocional, cognitivo y social de los niños. Por ejemplo:

  • Puede interferir con su aprendizaje escolar al dificultar su atención, memoria y comprensión.
  • Suele afectar a su autoestima al hacerles sentir incapaces e inferiores.
  • Altera su estado de ánimo al provocarles tristeza, apatía o irritabilidad.
  • Puede limitar sus oportunidades de socialización al hacerles rechazar el contacto con otros niños o adultos.
  • Favorece la aparición de otros problemas psicológicos como ansiedad generalizada, fobias, depresión infantil u obsesiones.

angustia en niños

Cómo detectar y prevenir la angustia en los niños desde el ámbito familiar y escolar

Es importante detectar cuanto antes los signos de angustia en los niños para poder intervenir adecuadamente y evitar que se cronifique o empeore el problema. Para ello, es fundamental estar atento al comportamiento del niño, tanto en casa como en el colegio, así como escuchar sus emociones, pensamientos y necesidades.

Algunas pautas que pueden ayudarnos a detectar la angustia en los niños son:

  • Observar si el niño muestra alguno de los síntomas mencionados anteriormente con frecuencia e intensidad.
  • Prestar atención si el niño cambia su forma habitual de actuar, por ejemplo si se vuelve más callado, agresivo o dependiente .
  • Dialogar con el niño sobre lo que le preocupa, sin juzgarle ni minimizar sus sentimientos, y ofrecerle apoyo y comprensión.
  • Consultar con el profesor o tutor del niño si ha observado algún cambio en su conducta o rendimiento escolar.
  • Acudir a un profesional de la salud mental infantil si se sospecha que el niño sufre de angustia o si los síntomas persisten o se agravan.

La prevención de la angustia en los niños también es fundamental para evitar que se desarrolle o se mantenga el problema. Algunas medidas preventivas que podemos adoptar desde el ámbito familiar y escolar son:

  • Proporcionar al niño un ambiente seguro, estable y afectuoso, donde se sienta querido y protegido.
  • Fomentar la comunicación abierta y fluida con el niño, mostrándole interés por sus vivencias y escuchando sus opiniones y emociones.
  • Ayudar al niño a desarrollar habilidades de afrontamiento positivas, como la relajación, el pensamiento racional o la resolución de problemas.
  • Estimular la autoestima y la confianza del niño, reconociendo sus logros, valorando sus esfuerzos y respetando su individualidad.
  • Facilitar la socialización del niño, animándole a participar en actividades lúdicas, deportivas o culturales con otros niños de su edad.
  • Educar al niño en valores como la tolerancia, la solidaridad o el respeto, para que aprenda a convivir con la diversidad y a aceptar las diferencias.

¿Qué es la técnica de la pendulación y cómo funciona?

La técnica de la pendulación es un método que se basa en el somatic experiencing o experiencia somática, una forma de terapia corporal que fue desarrollada por el psicólogo Peter Levine a partir de sus observaciones sobre el comportamiento animal ante situaciones traumáticas.

El somatic experiencing parte de la idea de que los traumas no son causados por los acontecimientos en sí mismos, sino por la incapacidad de nuestro organismo para procesar y liberar la energía que se genera ante ellos. Esta energía queda atrapada en nuestro sistema nervioso y produce síntomas como angustia, ansiedad, miedo, dolor o bloqueo emocional.

La técnica de la pendulación consiste en alternar la atención entre el foco del trauma o malestar y un recurso positivo o neutro, que puede ser una sensación corporal agradable, un recuerdo feliz o una imagen tranquilizadora. De esta forma, se facilita el movimiento natural de nuestra energía entre la activación y la desactivación, permitiendo que se disuelva progresivamente el impacto del trauma y se restablezca el equilibrio emocional.

Objetivos y beneficios de la técnica de la pendulación para manejar la angustia

El principal objetivo de la técnica de la pendulación es ayudar a manejar la angustia que se produce ante situaciones que nos resultan amenazantes o incontrolables. La angustia es una emoción que nos prepara para luchar o huir ante el peligro, pero cuando no podemos hacer ninguna de estas dos cosas, nos quedamos paralizados y bloqueados.

La técnica de la pendulación nos permite salir del estado de parálisis al facilitar el flujo natural de nuestra energía entre los polos opuestos del trauma y el recurso. Al hacerlo, conseguimos reducir gradualmente los síntomas físicos y psicológicos asociados a la angustia, como las palpitaciones, las dificultades respiratorias, los pensamientos negativos o las conductas evitativas.

Algunos de los beneficios que podemos obtener al aplicar esta técnica son:

  • Aumentar nuestra capacidad para regular nuestras emociones
  • Disminuir nuestra reactividad ante los estímulos estresantes
  • Mejorar nuestra autoestima y confianza en nosotros mismos
  • Ampliar nuestro repertorio de recursos personales
  • Favorecer nuestra resiliencia y crecimiento postraumático

beneficios de la técnica de la pendulación

Mecanismos psicológicos que intervienen en la técnica de la pendulación

La técnica de la pendulación se basa en varios mecanismos psicológicos que explican su eficacia para manejar la angustia. Algunos de estos mecanismos son:

  • La habituación: se trata del proceso por el cual nos acostumbramos a un estímulo al estar expuestos repetidamente a él. Al dirigir nuestra atención al foco del trauma o malestar durante breves intervalos de tiempo, logramos disminuir su intensidad emocional y su capacidad para alterarnos.
  • La desensibilización: se trata del proceso por el cual reducimos nuestra respuesta emocional ante un estímulo al asociarlo con otro más positivo o neutro. Al alternar nuestra atención entre el foco del trauma o malestar y el recurso positivo o neutro, logramos romper el vínculo entre ambos y generar nuevas asociaciones más adaptativas.
  • La integración: se trata del proceso por el cual incorporamos nuevas experiencias a nuestro marco cognitivo y emocional. Al observar los cambios que se producen en nuestras sensaciones corporales y emocionales al aplicar esta técnica, logramos integrar lo ocurrido desde una perspectiva más amplia y comprensiva.

¿Cómo aplicar la técnica de la pendulación con los niños?

La técnica de la pendulación es una herramienta que podemos utilizar tanto con nosotros mismos como con los niños para ayudarles a manejar la angustia que sienten ante situaciones que les resultan difíciles o dolorosas. Para aplicar esta técnica con los niños, es importante tener en cuenta algunos aspectos previos:

  • Crear un ambiente seguro y tranquilo, donde el niño se sienta cómodo y confiado para expresar sus emociones.
  • Explicar al niño en qué consiste la técnica y cuál es su objetivo, adaptando el lenguaje a su edad y nivel de comprensión.
  • Respetar el ritmo y las necesidades del niño, sin forzarle ni presionarle a hacer algo que no quiera o que le genere más angustia.
  • Acompañar al niño durante todo el proceso, ofreciéndole apoyo, guía y refuerzo positivo.

Pasos para realizar la técnica de la pendulación con los niños

Los pasos para realizar la técnica de la pendulación con los niños son similares a los que se siguen con los adultos, pero adaptados a su nivel de desarrollo. Estos son los pasos básicos:

  1. Identificar el foco del trauma o malestar: se trata de ayudar al niño a reconocer qué situación le provoca angustia y cómo se siente al respecto. Podemos usar preguntas abiertas como “¿Qué te pasa?”, “¿Qué te preocupa?” o “¿Qué te hace sentir mal?”.
  2. Identificar el recurso positivo o neutro: se trata de ayudar al niño a encontrar algo que le haga sentir bien o tranquilo, ya sea una sensación corporal, un recuerdo, una imagen o un objeto. Podemos usar preguntas como “¿Qué te hace sentir feliz?”, “¿Qué te relaja?” o “¿Qué te gusta hacer cuando estás bien?”.
  3. Alternar la atención entre el foco y el recurso: se trata de guiar al niño para que dirija su atención alternativamente entre el foco del trauma o malestar y el recurso positivo o neutro, usando frases como “Ahora piensa en lo que te preocupa” y “Ahora piensa en lo que te hace sentir bien”. Podemos usar también gestos como señalar con el dedo o mover la cabeza para indicarle al niño dónde debe poner su atención.
  4. Observar los cambios en las sensaciones corporales y emocionales: se trata de ayudar al niño a tomar conciencia de cómo cambia su cuerpo y su estado de ánimo al aplicar esta técnica , usando preguntas como “¿Cómo te sientes ahora?”, “¿Qué notas en tu cuerpo?” o “¿Qué ha cambiado?”. Podemos usar también expresiones faciales o corporales para mostrarle al niño cómo nos sentimos nosotros al hacer esta técnica.

Ejemplos prácticos de aplicación de la técnica de la pendulación según las edades y situaciones

La técnica de la pendulación puede aplicarse con niños de diferentes edades y situaciones, siempre teniendo en cuenta sus características individuales y sus preferencias personales. Aquí te ofrecemos algunos ejemplos prácticos:

  • Con un niño pequeño (de 3 a 6 años) que tiene miedo a separarse de sus padres, podemos usar como foco del malestar una imagen mental o una foto donde aparezcan sus padres ausentes, y como recurso positivo o neutro una imagen mental o una foto donde aparezcan sus padres presentes. Podemos alternar la atención entre ambas imágenes diciéndole cosas como “Ahora mira esta foto donde no están tus papás” y “Ahora mira esta foto donde sí están tus papás”.
  • Con un niño mayor (de 7 a 12 años) que tiene ansiedad por los exámenes, podemos usar como foco del malestar una imagen mental o un dibujo donde aparezca el momento del examen, y como recurso positivo o neutro una imagen mental o un dibujo donde aparezca el momento después del examen. Podemos alternar la atención entre ambas imágenes diciéndole cosas como “Ahora piensa en cómo te sientes cuando tienes que hacer el examen” y “Ahora piensa en cómo te sientes cuando has terminado el examen”.
  • Con un adolescente (de 13 a 18 años) que tiene depresión por una ruptura amorosa, podemos usar como foco del malestar una imagen mental o una foto donde aparezca su ex pareja, y como recurso positivo o neutro una imagen mental o una foto donde aparezca él mismo haciendo algo que le guste o le divierta. Podemos alternar la atención entre ambas imágenes diciéndole cosas como “Ahora mira esta foto donde está tu ex pareja” y “Ahora mira esta foto donde estás tú haciendo algo que te hace feliz”.

Recomendaciones para padres y docentes sobre el uso adecuado de la técnica de la pendulación

La técnica de la pendulación es una herramienta muy útil para ayudar a los niños a manejar la angustia que sienten ante situaciones que les resultan difíciles o dolorosas.

Para que esta técnica sea efectiva y segura, es importante seguir algunas recomendaciones:

  • No usar la técnica de la pendulación como un castigo o una imposición, sino como una opción voluntaria y consensuada con el niño.
  • No forzar al niño a enfrentarse al foco del trauma o malestar si no está preparado o si le genera demasiada angustia. En ese caso, se puede empezar por usar recursos más distantes o menos amenazantes, como palabras, sonidos o colores asociados al foco.
  • No prolongar demasiado el tiempo de exposición al foco del trauma o malestar, sino hacerlo de forma breve e intermitente. Se recomienda no superar los 10 segundos por cada exposición y hacer varias rondas de alternancia entre el foco y el recurso.
  • No dejar al niño solo durante la aplicación de la técnica, sino acompañarle en todo momento y ofrecerle apoyo emocional. Se puede usar también un objeto transicional, como un peluche, una manta o un juguete, para darle seguridad al niño.
  • No esperar resultados inmediatos ni milagrosos, sino ser pacientes y constantes con la práctica. La técnica de la pendulación es un proceso gradual que requiere tiempo y repetición para ser efectivo.

técnicas complementarias para manejar la angustia en niños


Otras técnicas complementarias para manejar la angustia en niños

Existen otras técnicas complementarias que también pueden ser útiles para calmar la ansiedad y el malestar de los niños. Algunas de estas técnicas son:

Técnica del abrazo o del oso panda

La técnica del abrazo o del oso panda consiste en abrazar al niño cuando está angustiado, transmitiéndole seguridad, cariño y comprensión. El abrazo tiene un efecto calmante y regulador sobre el sistema nervioso, ya que libera oxitocina, una hormona relacionada con el vínculo afectivo y el bienestar. El abrazo también ayuda al niño a sentirse menos solo y más apoyado ante su problema.

Para aplicar esta técnica, se recomienda seguir estos pasos:

  • Acercarse al niño con calma y delicadeza, sin invadir su espacio personal.
  • Preguntarle si quiere un abrazo o si le podemos coger en brazos, respetando su voluntad.
  • Abrazarle con firmeza, pero sin apretar, rodeando su cuerpo con nuestros brazos y acercando nuestro pecho al suyo.
  • Respirar profundamente junto al niño, sincronizando nuestras respiraciones.
  • Susurrarle palabras de ánimo y consuelo, como “Estoy aquí contigo”, “Todo va a ir bien” o “Te quiero mucho”.
  • Mantener el abrazo el tiempo que sea necesario, hasta que el niño se calme o nos pida soltarnos.

Técnica del globo o del soplo mágico

La técnica del globo consiste en enseñar al niño a respirar profundamente cuando está angustiado, usando un globo como elemento lúdico y motivador. La respiración profunda tiene un efecto relajante y equilibrador sobre el sistema nervioso, ya que oxigena mejor el cerebro y reduce la frecuencia cardíaca. La respiración profunda también ayuda al niño a centrarse en el presente y a distraerse de sus pensamientos negativos.

Para aplicar esta técnica, se recomienda seguir estos pasos:

  • Conseguir un globo de colores y explicarle al niño que vamos a hacer un juego para calmarnos cuando estamos nerviosos o asustados.
  • Inflar el globo lentamente frente al niño, mostrándole cómo llenamos nuestros pulmones de aire por la nariz y lo soltamos por la boca hacia el globo.
  • Dejar salir todo el aire del globo haciendo ruido, mientras le decimos al niño que así estamos soltando también nuestra angustia.
  • Invitar al niño a inflar él mismo el globo siguiendo nuestro ejemplo, animándole a hacerlo varias veces hasta que se sienta más tranquilo.
  • Felicitar al niño por su esfuerzo y por haber conseguido calmarse con su soplo mágico.

Técnica del semáforo o del stop

La técnica del semáforo consiste en enseñar al niño a identificar sus emociones y a controlar sus impulsos cuando está angustiado, usando la metáfora del semáforo como elemento visual y didáctico. El semáforo representa las tres fases que debe seguir el niño ante una situación problemática: pararse, pensar y actuar. El semáforo también ayuda al niño a diferenciar entre las emociones positivas (verde), las neutras (amarillo) y las negativas (rojo).

Para aplicar esta técnica, se recomienda seguir estos pasos:

  • Conseguir un dibujo o una manualidad de un semáforo e introducirlo al niño como un amigo que nos va a ayudar a resolver nuestros problemas.
  • Explicarle al niño el significado de cada color del semáforo y lo que debe hacer en cada caso:
    • Rojo: significa que debemos parar cuando nos sentimos angustiados, enfadados o asustados. Debemos respirar hondo y contar hasta diez para calmarnos y no hacer cosas de las que nos podamos arrepentir.
    • Amarillo: significa que debemos pensar en lo que nos pasa y en lo que podemos hacer para solucionarlo. Debemos identificar nuestra emoción y la causa que la provoca. Debemos buscar alternativas positivas y elegir la mejor opción para nosotros y para los demás.
    • Verde: significa que debemos actuar según lo que hemos pensado. Debemos poner en práctica nuestra solución de forma asertiva y respetuosa. Debemos evaluar el resultado de nuestra acción y felicitarnos si hemos conseguido nuestro objetivo o aprender de nuestros errores si no ha sido así.
  • Practicar con el niño la técnica del semáforo ante diferentes situaciones hipotéticas o reales que le puedan generar angustia, guiándole en cada paso y reforzando su aprendizaje.

Técnica del pensamiento positivo o del cambio cognitivo

Esta técnica consiste en enseñar al niño a modificar sus pensamientos negativos o irracionales cuando está angustiado, sustituyéndolos por pensamientos positivos o racionales. Los pensamientos negativos o irracionales son aquellos que distorsionan la realidad, exageran los problemas, minimizan los recursos o anticipan consecuencias catastróficas. Los pensamientos positivos o racionales son aquellos que se ajustan a la realidad, relativizan los problemas, valoran los recursos o esperan consecuencias realistas.

Para aplicar esta técnica, se recomienda seguir estos pasos:

  • Detectar el pensamiento negativo o irracional del niño cuando está angustiado, pidiéndole que exprese lo que piensa sobre la situación que le preocupa.
  • Cuestionar el pensamiento negativo o irracional del niño, haciéndole preguntas como “¿Es eso cierto?”, “¿Qué pruebas tienes de eso?”, “¿Qué otras formas hay de verlo?” o “¿Qué te diría un amigo si te oyera decir eso?”.
  • Ayudar al niño a encontrar un pensamiento positivo o racional alternativo, ofreciéndole ejemplos, pistas o sugerencias para reformular su idea inicial de forma más adaptativa y optimista.
  • Reforzar el pensamiento positivo o racional del niño, elogiando su esfuerzo por cambiar su forma de pensar y mostrándole cómo ese cambio influye en su estado emocional y en su comportamiento.

Nuestra opinión

En este artículo hemos visto qué es la angustia, una emoción que se produce ante situaciones que nos resultan amenazantes o incontrolables, y que puede afectar a la salud mental y al bienestar de los niños.

Hemos aprendido algunas técnicas para ayudar a los niños a manejar su angustia, como la técnica de la pendulación, que consiste en alternar la atención entre el foco del trauma o malestar y un recurso positivo o neutro; y otras técnicas complementarias, como el abrazo, el globo, el semáforo o el pensamiento positivo.

Estas técnicas tienen como objetivo enseñar a los niños a regular sus emociones, a controlar sus impulsos, a pensar de forma más adaptativa y a actuar de forma más asertiva ante los problemas.

Ayudar a los niños a manejar su angustia es muy importante para favorecer su desarrollo emocional y social, así como para prevenir trastornos psicológicos más graves en el futuro. Los padres y los docentes tenemos un papel fundamental en esta tarea, ya que somos los modelos y los guías de los niños en su aprendizaje emocional. Por eso, debemos estar atentos a las señales de angustia en los niños, ofrecerles un ambiente seguro y tranquilo donde expresarse, aplicar las técnicas adecuadas según cada caso y reforzar su autoestima y confianza.

Esperamos que este artículo te haya sido útil e interesante. Si tienes alguna experiencia o duda sobre cómo ayudar a los niños a manejar su angustia, te invitamos a compartirla con nosotros en los comentarios. Gracias por leernos.

La técnica de la pendulación es una herramienta eficaz para aliviar la angustia en niños. 😊 Te enseñamos cómo aplicarla paso a paso en nuestro artículo. #niños #angustia #pendulacion #emociones #familia #educacion 💫 Clic para tuitear

© 2023 ▷ Educapeques ➡➤ [ Técnica de la pendulación: ¿Cómo aliviar la angustia en niños?  ] Escuela de padres por Ángel Sánchez Fuentes | Docente y creador de blogs educativos @educapeques

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