Escuela de padres: Berrinches y rabietas



Rubén y sus papás vuelven a casa dando un paseo. Al pasar por un kiosco Rubén se encapricha de unas chucherías. Sus papás le dicen que no le comprarán las chucherías, porque van a cenar y perderá el apetito y que además, hoy ya le han comprado muchas cosas. Pero Rubén insiste y le tira a su padre de la mano insistiéndole e intentando retenerle.

El papá le suelta la mano y le advierte que no le comprará las chucherías y que no pueden perder tiempo, que es tarde y hay que volver a casa. Entonces Rubén comienza a llorar y a gritar de una manera exagerada, tirándose al suelo. Los padres quedan avergonzados de la situación, más aún cuando los viandantes miran al niño, miran a sus padres y cuchichean entre ellos.

rabietas

Los padres amenazan una última vez: “no vamos a casa y te quedas ahí…” pero no consiguen nada, al contrario los gritos y llantos de Rubén se intensifican. Finalmente los padres ceden y optan por comprarle las chucherías con tal de que deje de llorar. El niño se consuela rápidamente y vuelve a casa contento y feliz. La historia de Rubén y sus papás en uno de los muchos ejemplos de rabietas, berrinches y pataletas.

El problema de este tipo de comportamientos, no es tanto la espectacularidad de los gritos y llantos del niño que dejan a los padres abochornados ante el público de alrededor.

Tampoco es el sufrimiento que muchos piensan que el niño padece en la rabieta y que incluso algunos llegan a pensar que “traumatiza” al niño. No, ese no es el problema de la rabieta.

El verdadero problema de las rabietas y berrinches es que los padres, cuando ceden están reforzando una conducta inadecuada. El niño, obtiene una recompensa por un mal comportamiento. El niño aprende a obtener un premio (las chucherías o cualquier otro capricho o petición) mediante un comportamiento inadecuado: la rabieta. Aprende que las decisiones de sus padres pueden cambiarse con ese comportamiento. Y aprende que esa puede ser la llave para conseguir muchas más cosas.

Cada vez que la rabieta termina en una victoria para el niño, este comportamiento queda reforzado. La rabieta no es un problema temporal de una edad. Hacia los dos y tres años aparecen y suelen ser muy intensas, pero si no se tratan adecuadamente, son comportamientos que permanecen, con una manifestación diferente a lo largo de muchos años.

Pautas para tratar las rabietas y pataletas

El objetivo del tratamiento sería romper un círculo vicioso que se va creando con los berrinches y rabietas: que el niño los utiliza como una forma de cambiar las decisiones de los padres y de salirse con la suya. Esta situación en la que una y otra vez la rabieta obtiene recompensa hay que cambiarla.

Por tanto, la primera pauta es que la rabieta no termine consiguiendo que el niño se salga con la suya. La estrategia más adecuada para lograr este objetivo es ignorarla. Ignorar consiste en no prestar ninguna atención, ni miradas, ni comentarios… como si no estuviera ocurriendo nada. Si decimos que “no” será que “no” y no habrá más comentarios.

Si es posible, incluso nos apartaremos del niño. No olviden que prestar cualquier atención, aunque sea mínima no hace más que avivar el berrinche. No intentemos en plena rabieta ni razonar con el niño ni hacerle comprender. En ese momento el niño ni nos escuchará ni razonará. Será perder el tiempo, gastar energía y prestarle una atención que intensificará el berrinche. Si pasado un tiempo prudencial (diez o quince minutos) la rabieta continúa, intenten decirle de una manera breve y contundente: “cuando dejes de llorar, hablamos” Para ver si de esta manera conseguimos calmarlo.

Estas son algunas estrategias mínimas para afrontar las rabietas. Tengan presente un dato importante: cuando las rabietas y pataletas han estado presentes en un niño durante un periodo importante de tiempo, al iniciar un tratamiento ignorándolas suelen ser más intensas aún. Pero si son constantes en unos días comenzarán a perder intensidad y duración.

Jesús Jarque para Educapeques

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

Un comentario sobre “Escuela de padres: Berrinches y rabietas

  • el 20 enero, 2014 a las 18:40
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    Excelente consejo gracias

    Respuesta

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