La anorexia ¿Cómo saber si mi hija tiene anorexía y cómo tratarla?



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¿Cómo saber si mi hija tiene anorexia?

Cuando una chica empieza a preocuparse en exceso por su peso y a reducir la cantidad de alimentos que ingiere, es muy probable que esté empezando a sufrir anorexia.

Si ves que tu hija actúa así, debes consultar al médico inmediatamente, ya que cuanto más pronto se detecte el problema y se inicie el tratamiento, más fácil será salir y evitar las complicaciones.

El problema es que generalmente las chicas con este trastorno actúan a escondidas. No suelen contarlo a nadie en las primeras etapas. Se sienten seguras llevándolo en secreto: es una forma de evitar conflictos con la familia, evitar que les impidan hacerlo y sentir que son ellas las que controlan la situación.

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Por ello, aunque a primera vista no te parezca que tu hija come menos, puedes ver otros signos de alerta:

  • Se la ve más delgada. Se mira frecuentemente al espejo, se pesa muy a menudo (una vez al día o más).
  • Quiere estar sola mucho tiempo y si tratas de acercarte a ella reacciona intensamente.
  • Tiene cambios de humor frecuentes que generalmente van de la irritabilidad hacia la tristeza o hacia la euforia. Puede estar irritable por cosas insignificantes, ya que en realidad no es eso lo que le afecta, sino la insatisfacción que siente hacia sí misma.
  • Descubres alguna mentira relacionada con la comida: encuentras en la basura algún alimento que supuestamente comió, dice que le duele el estómago frecuentemente cuando es hora de comer (especialmente si son comidas muy calóricas), etc.

Aceptar una enfermedad como ésta es complicado para la familia. Sin embargo, cuanto antes sea aceptada y tratada con seriedad, antes podréis ayudar a vuestra hija a salir de este problema.

Es importante comprender los pensamientos que hay detrás de la anorexia. Suelen ser chicas muy perfeccionistas: desean sobresalir y demostrar que son buenas en lo que hacen, por ejemplo en sus estudios y aficiones. En este sentido, son igualmente perfeccionistas con su cuerpo: desean tener una imagen corporal “perfecta”. Para ellas, el sinónimo de la perfección corporal es la delgadez, pero sienten que jamás llegan a ser tan “perfectas” -o sea, tan delgadas-, como desearían, así que cada vez se van metiendo más adentro en este espiral.

Los pequeños logros (por ejemplo, haber adelgazado los gramos diarios que desean) les hacen sentir satisfechas y todo lo que signifique no conseguirlo es fuente de frustración, ansiedad e irritabilidad.

También es muy frecuente que haya sucedido algún acontecimiento importante en su vida que no sepan cómo afrontar: un desengaño amoroso, la muerte de alguien cercano, la separación de los padres, problemas de bullying

Recuerda: Si tienes la mínima duda sobre si tu hija sufre anorexia, pide hora para el médico, aunque ella se niegue. Es necesario que le hagan una exploración y el médico os oriente sobre los pasos a seguir y os derive al especialista.

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Mi hija tiene anorexia. ¿Cómo debo tratarla?

Una vez que el médico ha confirmado que tu hija padece un TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria), la derivará a otros especialistas, quienes os orientarán sobre cómo debéis tratar a vuestra hija para facilitar su recuperación.

De todas maneras, aquí puedes leer algunas recomendaciones sobre cómo actuar:

  • Mantén la paciencia y el optimismo. Suele ser una enfermedad de larga duración, por eso necesitarás mucha paciencia. Los cambios serán muy lentos, habrá períodos en que veas avances y otros en los que parece que retrocedéis. No te desesperes, confía en que se curará y fíjate en los pequeños progresos del día a día más que esperar grandes cambios.
  • Sigue siendo tú quien tenga el control de los menús y las normas relacionadas con la comida. Aunque tu hija trate de proponer cambios en el menú o en los horarios, no lo permitas ni entres en discusiones por ese motivo. Esos cambios sólo los decidirá el médico que la trate, en caso contrario serás tú quien decida, siempre.
  • Demuéstrale cariño y comprensión. Aunque te duela mucho ver que se está perjudicando y a veces no llegues a entender porqué lo hace, recuerda que está sufriendo y necesita tu apoyo. Dáselo siempre, cuando actúe bien y cuando se equivoque o vuelva a caer en las trampas de esta enfermedad. No le reproches sus errores, sólo dale tu apoyo para seguir luchando y hacerlo mejor la próxima vez.
  • Evita utilizar la comida como una forma de manipulación. Esta enfermedad preocupa tanto que a veces la comida se acaba convirtiendo en una arma. Tu hija puede tratar de manipularte utilizando la comida: no lo permitas. Por tu parte, también puedes terminar usando la comida para manipularla a ella. No lo hagas. Comer es simplemente algo que debemos hacer para estar sanos, no es una moneda de cambio ni una herramienta de control.
  • Asume y demuestra que la perfección no existe. Ni en tí, ni en tu hija, ni en nada de lo que hagáis. Jamás alcanzaréis la perfección porque simplemente no existe. Así que es momento de decir adiós a las expectativas súper-exigentes y centrarse simplemente en disfrutar un poquito más de lo que hacéis. Transmitir este mensaje y actuar en consonancia a él ayudará a tu hija a relajar sus expectativas y aceptarse.
  • Evita controlarla excesivamente. Si tu hija tiene anorexia seguramente tenga una necesidad de autocontrol muy elevada. Por eso, al sentir que los demás la controlan o la vigilan se angustiará mucho y sentirá aún mayor necesidad de ser ella quien controla la situación, muchas veces actuando de forma contraria a la que esperamos. Así que, aunque te cueste, cede gran parte del control al médico que la está tratando y sigue sus indicaciones. No podrás controlar continuamente lo que come. Debes confiar en ella, demostrarle esa confianza y tu apoyo incondicional.
  • Habla de sentimientos, emociones, esperanzas… La comunicación emocional es imprescindible. Seguramente le costará comprender sus sentimientos, estará confundida, incluso a veces tendrá la sensación de que no siente nada. Es un síntoma provocado por esta enfermedad. Por eso, hablar abiertamente de las emociones puede ayudarla a aumentar su conciencia emocional y poco a poco su bienestar. No te centres en las emociones relacionadas con su aspecto o con la alimentación. De hecho, es mejor centrarse en cualquier otro tema que le ayude a distraerse y ver que todo lo que hacemos nos provoca emociones: el trabajo o los estudios, la familia, sorpresas e imprevistos, situaciones cómicas, pequeñas decepciones…

Tu apoyo es imprescindible y aunque te parezca que ella no lo valora, lo necesita más que nada en el mundo. Así que coge fuerzas y mantente optimista, juntas lo podéis superar.

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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