Los viajes de Ulises. Mitos y Leyendas infantiles cortas

los viajes de Ulises

A través de la lectura de los viajes de Ulises, los niños pueden comprender que la vida es un viaje que está llena de aventuras y desafíos, pero que con perseverancia se pueden superar.

El viaje de Ulises es una lectura que sin dudas puede dejar enseñanzas muy valiosas, ya que las adversidades forman parte de la vida y allí podemos apreciar que si las afrontamos y no nos desanimamos, podremos lograr nuestros objetivos.

Ulises también es conocido como Odiseo y es el protagonista de “La Ilíada” y da nombre a “La Odisea”, que son obras de la literatura universal de Homero.


Las aventuras de Ulises

Ulises era rey de Ítaca, que era una isla situada frente a la costa occidental de Grecia. Vivía allí con su esposa Penélope y a su hijo Telémaco.

Un día, Ulises tomó un grupo de príncipes griegos muy aguerridos y emprendió un largo viaje para tomar la ciudad de Troya. Pero Troya era una ciudad prácticamente infranqueable, ya que estaba rodeada por murallas muy altas y gruesas.

Ulises fracaso en varios intentos por entrar a Troya, pero no desistía y usando su inteligencia, tuvo una ingeniosa idea.

Construyó un caballo de madera apoyado sobre una base con ruedas, lo suficientemente grande para que en su interior, estuvieran escondidos algunos de sus soldados.

El caballo de madera lo dejaron frente a las puertas de la ciudad de Troya y los troyanos, quedaron sorprendidos por el gigantesco regalo que ellos pensaron que era un tributo de Ulises al rey de Troya.

Entonces, abrieron las puertas y empujaron el gran caballo de madera adentro de la ciudad. Cuando llegó la noche y los troyanos estaban durmiendo, los soldados salieron por la puerta secreta y abrieron el pesado portón, para que entrara el resto de los soldados griegos que estaban escondidos en un bosque cercano y de esta manera, Ulises pudo conquistar la ciudad de Troya.

Los viajes de Ulises forman parte de los acontecimientos que le ocurrieron tras de ganar la guerra de Troya. Tras 10 años de guerra, Ulises solo anhelaba regresar con su esposa Penélope y su hijo Telémaco que se encontraban en las tierras donde Ulises era rey, en Ítaca. Sin embargo, Ulises debe enfrentarse a una serie de imprevistos y desvío que convierten su viaje en toda una aventura.

Así comienzan los viajes de Ulises


El largo viaje de Ulises

Luego de la victoria en Troya, Ulises decidió regresar a Ítaca junto a sus guerreros, pero nunca se imaginaron que ese viaje que tardaba apenas unas pocas semanas, se convertiría en una odisea de diez años.

Ulises en la Isla de los Cicones

Las naves que llevaba Ulises eran pequeñas y cada una tan solo, tenía un mástil con una vela y un pequeño grupo de remeros para poder avanzar.

Aunque los marinos de Ulises eran muy experimentados, trataban de no perder de vista la costa para poder buscar refugio en caso de una tormenta.

Pero durante la travesía de Ulises, un fuerte viento empujó las naves hacia una isla ocupada por la tribu de los Cicones.

Ulises se enteró que en esa isla había un gran tesoro y envió a sus hombres a apoderarse de él. Pero los cicones eran muchos y eran guerreros muy feroces y durante esa batalla, Ulises perdió el tesoro y muchos hombres.

Algunos de los guerreros de Ulises lograron salvarse y pudieron huir, pero sin poder lograr apoderarse del gran tesoro de los cicones.

Durante su huida por el mar se desató una gran tempestad, el agua entraba sin medida en las naves y las velas se rasgaron por el fuerte viento. Ulises y sus guerreros lucharon contra la tempestad sin descanso.

En algún momento el mar y el viento comenzaron a amainar y los hombres de Ulises aprovecharon para reparar las naves y reemplazar las velas destrozadas. Pero la tormenta comenzó nuevamente y los llevo mar adentro hacia otra isla y otra increíble aventura.

Ulises en la Isla de los Lotófagos

Ulises llego de manera forzada por la tempestad, a una isla donde llamaban a sus habitantes, los lotófagos.

Se les llamaba de esta manera, porque esas personas se alimentaban solamente con la flor del loto. Esta flor tenía propiedades extrañas y misteriosas, era dulce como la miel, pero producía unos raros efectos secundarios a quienes la comían.

El que comía la flor del loto, se olvidaba del pasado y tampoco podía recordar lo que se había planteado para el futuro.

Así que los días de los que consumían esta flor, pasaban sin angustias ni sufrimientos y tampoco cumplían con ninguna obligación ni deberes; solo pasaban el tiempo tirados sobre la playa y disfrutando de sus sueños dichosos mientras consumen la flor del loto.

Cuando llegaron, Ulises envió a un grupo de sus hombres a investigar que les podía ofrecer la isla, ya que necesitaban aprovisionarse de agua dulce y otros víveres. Los lotófagos los recibieron con los brazos abiertos y les dieron a probar la flor del loto.

Los hombres de Ulises probaron la deliciosa flor y olvidaron todo lo que se les había solicitado y hasta olvidaron que tenían que regresar a Ítaca.

Ulises se había quedado en la nave y al ver que había pasado mucho tiempo y los hombres no regresaban, se preocupó y decidió irlos a buscar con otros guerreros que estaban con él.

Al llegar a la isla, tuvieron que amarrarlos para llevarlos a las naves nuevamente, porque no querían regresar, ni dejar de comer la exquisita pero alucinante flor.

De esta manera Ulises y sus guerreros a bordo de sus naves continuaron su viaje a Ítaca y luego de navegar varios días, se toparon con una hermosa isla.

Ulises y Polifemo el Cíclope

Ulises y doce de sus hombres desembarcaron en esta nueva isla, decidieron explorarla y se encontraron una gruta oculta entre ramas de laurel.

Cuando entraron, vieron asombrados que estaba repleta de quesos, tarros, ollas para la leche y un grupo de pequeños cabritos, todo muy bien organizado. Vieron todas esas provisiones y los guerreros de Ulises quisieron tomar todo y llevarlo a las naves.

Pero a Ulises no le gustó la idea y les dijo que no permitiría que se comportaran como ladrones, porque todos los botines que habían conseguido, los obtuvo luchando.

De esta manera les ordenó que esperarán a que llegara quien vivía allí y le ofrecerían a cambio de sus quesos, vino y miel que ellos llevaban.

Ellos todavía no lo sabían, pero esa cueva era la morada de un gigante.

Cuando cayó la tarde, Ulises y sus hombres quedaron sorprendidos cuando vieron que quien entro al refugio era un gigante. Era un Cíclope gigante llamado Polifemo, que era hijo de Poseidón.

Polifemo entró en la cueva con su rebaño cargando un enorme fardo de leña, que al arrojarlo al piso, hizo retumbar cada rincón de la cueva. Luego agarró una inmensa roca y cerró la entrada por completo.

Polifemo comenzó a ordeñar su rebaño, prendió una hoguera y cuando iluminó su morada, pudo ver a los invasores y en ese momento, gritó tan fuerte que casi los deja sordos.

El ciclope gigante gritaba preguntándoles: ¿Quiénes son ustedes?¿Quién les dio permiso para entrar en mi casa?

Los hombres estaban realmente asustados, pero Ulises era muy valiente y le contesto que eran guerreros del rey Agamenón de Grecia.

Le conto que habían luchado en Troya y tratando de regresar a su patria Ítaca, un fuerte viento los llevó hacia esa isla.

Ulises le pidió a Polifemo que les diera albergue en nombre del dios Zeus, pero el ciclope se negó y tomo a dos de los hombres de Ulises y los asó al fuego para devorarlos.

Luego de comerse a esos hombres, el gigante se durmió y Ulises hizo un plan para escapar del monstruo. Pero sabía que no podía matarlo, porque si lo hacían quedarían atrapados para siempre, ya que no podrían mover la inmensa roca que cubría la entrada.

La mañana siguiente, Polifemo ordeño a sus ovejas y mato a otros dos hombres para desayunar. Luego de esto, salió con su rebaño y volvió a cubrir la entrada con la piedra.

Ulises se dio cuenta de un enorme tronco y ordenó a sus hombres sacarle punta, para hundirlo en el ojo del malvado cíclope.

Cuando el gigante regresó, ordeñó nuevamente su rebaño y cenó dos hombres más.

El valiente Ulises se acercó al ciclope y le ofreció vino y a Polifemo lo aceptó porque le pareció buena idea acompañar su cena con ese delicioso néctar.

El gigantesco ciclope se durmió profundamente por el efecto del vino. Ulises aprovecho el momento, tomó el tronco afilado con sus hombres, colocó la punta en el fuego hasta que se puso de color rojo incandescente y lo alzaron en el único ojo del gigante.

Ulises y sus guerreros lograron escapar del ciclope y salir de esa isla, gracias a sus audaces tácticas. Pero ese no fue el fin de los viajes y las aventuras de Ulises.

La isla de Eolo

Ya con pocas fuerzas Ulises arriba a la isla de Eolo, guardián de los vientos quien decide ayudar a Ulises. Así encierra los feroces vientos en un saco de cuero permitiendo que Ulises retome su camino a Ítaca. Pero los vientos son soltados por los marineros y las embarcaciones regresan a la isla de Eolo. Entonces el guardián de los vientos interpreta que ellos son enemigos y ya no quiere darles más su ayuda.

La ciudad de los caníbales gigantes

Continuando con su rumbo, Ulises y sus marineros llegan a la ciudad de Telepilo, donde unos gigantes caníbales destruyen todos los barcos de Ulises a excepción de uno que logra salvarse gracias a la inteligencia de Ulises.

La isla de Ea

Al llegar a esta isla muchos de los marineros son convertidos en cerdos por obra de una bruja llamada Circe. Con ayuda de Mercurio, Ulises consigue que la bruja les devuelva su forma humana y partan de allí.

Las sirenas y la isla de Trinacria

Ulises logra evadir a las sirenas, seres que seducían a los marineros y lograban que fuesen devorados por monstruos marinos. Posteriormente llegan a la isla de Trinacria donde los marineros matan y se comen para su alimento a animales sagrados. El dios Zeus se enfurece con ellos y mata a toda la tripulación excepto a Ulises quien se salva sujetándose de un palo del último barco.

La isla de Ogigia

Ya solo y con un barco, Ulises llega a la isla de Ogigia donde se encuentra la ninfa Calipso quien lo retiene seduciéndolo durante 7 años. Luego de mucho esfuerzo y lucha, Ulises construye una balsa y logra escaparse de la isla en busca de su hijo y de su esposa Penélope.

Finalmente Ulises consigue llegar a Ítaca luego de 10 años de viaje y otros 10 años previos en la guerra de Troya.

Los viajes de Ulises invita a la reflexión sobre los desafíos y aventuras que transcurren a lo largo de la vida y que a través de nuestro coraje y crecimiento personal lograremos alcanzar las metas que nos propongamos igual que Ulises consiguió regresar a su casa.

FIN: los viajes de Ulises

«Mientras mantengas la vista en tus metas no habrá obstáculos que te detengan»

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