Lectura, la mejor aliada en la evolución de tu hijo

¿Quieres conseguir que tu hijo lea más? Entonces estás en el sitio adecuado. En este post te facilitaremos algunas sugerencias para que tu hijo pase a formar filas del club de los lectores. ¡Acompáñanos y te lo contaremos todo!

Antes de nada, debes tener en cuenta que para que tus hijos adquieran el hábito de la lectura, lo ideal es comenzar desde que nacen prácticamente.  El aprendizaje de los más pequeños está muy enraizado en su vida cotidiana, en sus experiencias y en sus vivencias, utilizando todo esto podemos captar su atención e inducirle a leer libros para que vean reflejadas algunas de sus costumbres en ellos. Asimismo, cabe destacar que de padres lectores lo más probable es que surjan hijos también lectores. Recuerda que tú eres su modelo a seguir. Por ello, la participación de los padres en el planteamiento lector-educativo es criterio de calidad y garantía de la obtención de múltiples objetivos.


Objetivos que se alcanzan con la lectura

Los libros, ante todo, deben estar destinados a agradar, a proporcionar alegría, pero además, tienen valores educativos.

  • El objetivo fundamental es potenciar el desarrollo, crear personas con capacidad para crear, inventar y descubrir.
  • Siguiendo la línea anterior podríamos decir, que el segundo fin consiste en que tengan pensamiento crítico.
  • De la misma forma, ayudan a fomentar su evolución cognitiva, para que aprendan pronto a desenvolverse por sí mismos y a distinguir lo verificable de lo que es simplemente la primera idea que les viene a la cabeza, todo ello motivado en parte por su propia actividad espontánea y en parte, a través del material que ponemos a su disposición (libros, revistas, enciclopedias…).
  • Otro objetivo más sería favorecer el desarrollo del lenguaje.
  • Ayudar al progreso afectivo y social, en la medida en que el niño puede comprender el significado de valores humanos y sociales (la sinceridad, la obediencia a los padres…) que se transmiten en los libros.
  • Promover la imaginación y los aspectos emotivos de la inteligencia.
  • Establecer una relación de confianza entre adultos (educadores, padres…) y niños.
  • Despertar hábitos de concentración y mantener la atención, a la par que hacemos mejorar la memoria o capacidad de retener la información, ya que memoria y atención se relacionan interactivamente.

4 tips infalibles para iniciar en la lectura a los niños 

  1. Captar su atención. El mundo está repleto de una infinidad de estímulos, pero solo una pequeña cantidad pueden ser captados por nuestros sentidos y tiene interés para nosotros. Esta posibilidad de elegir tan sólo unos pocos de esa multitud de estímulos es lo que denominamos atención. Así pues, deberemos centrarnos en todo lo que es significativo para un niño según su edad, aprovechando las situaciones de la vida cotidiana  y teniendo en cuenta su experiencia, incrementando progresivamente la duración y dificultad de las tareas, ya que su capacidad para mantener la atención aumenta a medida que crece y madura.
  2. Hacer uso de la palabra y la imagen conjuntamente. Puesto que atraen mejor la atención al unísono que por separado. Por tanto, nuestras instrucciones atraerán más  si van acompañadas de imágenes.
  3. Utilizar cuentos. Es una lectura ideal para iniciarlos. Cabe señalar, que es preciso amoldarlos a la edad evolutiva del niño. Igualmente, deberán ser sencillos y claros, tanto en su lenguaje empleado como en su estructura.

Además, tendrán que ir acompañados de una continuidad lógica de los acontecimientos, con el fin lograr una finalidad única (para no perder la atención y facilitar la compresión), un estilo sencillo y un desenlace bien preparado.

  1. Refuerzo positivo. Por supuesto, reforzar positivamente a los niños cuando vayan consiguiendo los objetivos deseados. 

Para terminar, no olvides preparar las condiciones físicas adecuadas para que se produzca el momento idóneo para la lectura. Crear el ambiente y obtener el silencio necesario forma parte de la magia de leer un libro. Una buena oportunidad para fomentarlo sería después de la cena, minutos antes de irse a la cama.

¡Feliz lectura!

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