Habilidades no cognitivas en el aula ¿Qué son y cómo desarrollarlas?

habilidades cognitivas

Todos conocemos las habilidades cognitivas (capacidad de atención, capacidad lingüística o de abstracción, la capacidad de deducción, etc), pero existen otras menos conocidas denominadas habilidades no cognitivas.

Ejemplos de habilidades no cognitivas son la empatía, la motivación o la responsabilidad, son aquellas que proporcionan una base sobre las que pueden desarrollarse las habilidades cognitivas posteriormente.


Habilidades cognitivas y no cognitivas

Si bien existen algunos autores que no indican una diferenciación tajante en relación a estas dos habilidades, podríamos definirlas de la siguiente manera: las capacidades o habilidades  cognitivas son las que le van a permitir a un estudiante (desde pequeño hasta que finaliza sus estudios superiores) aprender sobre matemáticas, explorar el mundo que le rodea, comprender la tecnología y aplicarla en su vida cotidiana, etc. En consecuencia, estas habilidades son las que les permitirán procesar, retener y elaborar información en determinadas situaciones tanto dentro como fuera del aula.

No obstante, para el desarrollo adecuado de las habilidades cognitivas, es preciso que las capacidades no cognitivas se desarrollen con anterioridad. Estas son las que se encuentran por detrás de las capacidades cognitivas y también reciben los nombres de capacidades o habilidades sociales o Big Five.

Habilidades sociales o Big Five

  1. Estabilidad emocional
  2. Extroversión / introversión
  3. Responsabilidad
  4. Capacidad de trabajo con otros
  5. Apertura a nuevas experiencias

Dentro de estas 5 existe una que algunos autores la incluyen dentro de las habilidades cognitivas, mientras que otros la incluyen dentro de las capacidades no cognitivas: la autorregulación. Es decir, con la capacidad de manejas las emociones o el pensamiento humano.

Cuando se agrupan rasgos de personalidad y aptitudes es posible facilitar el aprendizaje permitiendo un mejor desarrollo del conocimiento.

Estas habilidades no cognitivas tienen un componente genético y otro epigenético. Es decir, un componente heredado producto de la combinación genética de cada persona y otro que se forma por la interacción con el medio social.

¿Cuándo debemos desarrollar las habilidades no cognitivas en el aula?

Dado que estas serán en parte aquellas que les facilitarán una mejor trayectoria escolar (puesto que son la base de las habilidades cognitivas) es preciso desarrollar en todos los niños este tipo de capacidades.

Estas son, en la actualidad, mucho más necesarias de estimularlas que hace algunas décadas atrás, debido al escaso tiempo en que los niños comparten tiempo con sus familias y la presencia a edades tempranas de la tecnología, haciendo que el juego sea más solitario que en otras épocas.

actividades habilidades no cognitivas


3 Actividades para la estimulación de las habilidades no cognitivas

Las Naciones Unidas

Esta actividad consta de 3 partes: una parte para resaltar aspectos positivos, la otra destacar aspectos negativos y la tercera, para proponer mejoras.

La actividad supone que los niños se coloquen formando un círculo. Pueden estar sentados o de pie. Cada niño representará a una Nación. Para ello, primero deberán aprender aquellas características (positivas y negativas) de la Nación a la que representarán.

Si los niños son muy pequeños, se puede obviar esta parte, haciendo que cada uno destaque aspectos positivos y negativos de su propia persona.

La tercera parte del juego es que cada pequeño proponga mejoras en al menos una de las naciones o en uno de los niños que estén participando. Es importante que cada niño pueda participar y que lo haga no solamente destacando los aspectos negativos o positivos sino en la participación de las propuestas para las mejoras, permitiendo que cada uno de los niños del aula pueda participar de la reunión.

¿Cómo me siento?

Para esta actividad es necesario que se preparen cierta cantidad de papeles con emociones diferentes. Luego que las mismas sean colocadas en una bolsa o caja.

Uno de los niños, pasará al frente del aula y extraerá un papel de la caja o bolsa, sin mirar de qué papel se trata. Luego, podrá leer lo que indica el mismo pero sin mostrarle al resto de sus compañeros.

En tan solo 10 segundos, el niño deberá realizar gestos con el rostro y ayudándose con las manos para que el resto de los niños adivine a qué emoción pertenece la imitación hecha. El niño que adivine, ganará 10 puntos. Aquel niño que al finalizar el juego obtenga mayor puntaje podrá añadir una regla adicional a este juego en el próximo partido, aunque es importante que cada niño agregue algún aspecto vinculado con las habilidades no cognitivas. Por ejemplo; el niño podría sugerir que la próxima partida se juegue en equipos. También podría sugerir la elaboración de otras tarjetas con emociones un tanto más complejas de describir, la capacidad de designar a un encargado responsable del juego, etc.

Carteles de los recuerdos

Para esta actividad se necesitará una cartulina a fin de dibujar un paisaje con diferentes elementos: una cascada, árboles frondosos, los rayos del sol, pájaros cantando, etc. El dibujo del paisaje puede quedar en la elección de los niños o del docente.

Es importante que sea lo que sea que se esté dibujando, sea visualmente atractivo y bonito para los niños. También se puede utilizar una fotografía o bien un dibujo ya elaborado con anterioridad.

Se debe ubicar la fotografía o el afiche sobre una mesa y sobre ésta se colocarán las frases boca abajo. Algunos ejemplos de frases posibles pueden ser las siguientes:

  • “Lo que más me gustó del día de ayer fue….”
  • “Las últimas vacaciones de verano las pasé en…”
  • “Cuando era niño me gustaba….”
  • “Nunca quise comer …. porque…”
  • “La semana pasada fuimos a…. Eso me gustó porque…”
  • “Le temo a ….”

La lista se puede adaptar a cada grupo de niños según sus necesidades.

Posteriormente, se coloca, en cada parte del afiche un número del 1 al 6. Al lado de cada número se encontrarán algunas frases (boca abajo, como ya hemos dicho).

Uno de los niños lanzará el dado y, según el número que haya obtenido, tendrá que extraer un papel del conjunto de papeles que se encuentra al lado de ese número. Por ejemplo, si ha obtenido el número 5, deberá sacar un papel de ese grupo de frases y no de otro.

Si el docente lo desea, también se puede diferenciar cada número con un recuerdo diferente: miedo, alegría, amor, susto, etc y elaborar las frases en función a estas categorías.

Finalmente, el docente deberá llevar nota de cómo han resuelto cada niño cada situación y de cómo han salido victorioso de la misma.

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