La riqueza y la pobreza. Leyenda infantil



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La riqueza y la pobreza

Cuenta la leyenda que hubo una vez una familia compuesta por un niño y su padre. Ellos eran extremadamente pobres. Solían pedir a la gente en la calle para poder alimentarse y comer.

 

Tiempo atrás de aquella condición, el hijo comenzó a fastidiarse por tanta pobreza. Un buen día el hijo, ya con 18 años, dejó de mendigar al lado de su padre y partió en busca de otro futuro. Él anhelaba rodearse de riquezas y vivir de modo diferente que comenzó a recorrer toda la región en busca de su destino.

 

Ya habían pasado varios años cuando el padre, aún sin tener noticias de su hijo, comenzó a ganar algo de dinero.

 

Pronto ese poco dinero se convirtió en más y más ganancias hasta que finalmente se transformó en un hombre rico.

En pocos años y tras buenas inversiones el padre conseguía tener una gran mansión rodeada de todos los beneficios y lujos que su hijo siempre había ansiado.

 

Sin embargo, y más allá de las riquezas, el padre jamás perdió su humildad y nunca pudo olvidar a su hijo. Pensaba diariamente “dónde se encontraría”. Pero aunque mucho lo hubiera buscado no había tenido noticias de su hijo desde el momento de su partida.

 

Por otra parte su hijo no había tenido la misma suerte que su padre. Al irse de su lado él comenzó a mendigar pero nunca pudo salir de aquella pobreza extrema.

Había pensado en regresar al lado de su padre pero su orgullo no se lo permitía y así, viajó por diferentes ciudades mendigando y viviendo de la ayuda de personas caritativas.

 

Un verano de mucho calor el hijo llegó hasta la ciudad donde se encontraba viviendo su padre. Comenzó (como siempre) a pedir puerta tras puerta hasta que llegó a la puerta de la mansión de su padre. Al abrir la puerta, su padre reconoció a su hijo pero éste no reconoció a su padre y continuó hablando con él: -¿Sería tan amable de brindarme una pequeña ayuda? – le dijo el hijo al padre.

Hijo mío, soy yo, tu padre! – le dijo tras no poder contener la emoción y las lágrimas de felicidad. Luego lo abrazó fuertemente y lo invitó a pasar.

 

Para el padre, aquel encuentro era lo que había soñado durante muchísimos años. Sin embargo el hijo se encontraba atónito…

 

-Ven, pasa hijo mío y ponte cómodo– le dijo el padre a su hijo. – Esta es tu casa ahora. Puedes quedarte y vivir conmigo si quieres ¡Te he echado mucho de menos!

Luego el padre se puso a llorar y con gran emoción le decía – ¡Qué feliz estoy que te he encontrado! ¡Ya nada podrá separarnos!

 

Pero el hijo se dio cuenta de lo mal que había actuado y, tras no soportar aquella situación, salió corriendo sin regresar jamás a ver a su padre.

 

Moraleja La riqueza y la pobreza:  A veces el orgullo puede arruinar las relaciones más bellas. Nunca abandones a un amigo o familiar por estar en una situación difícil. Las situaciones son pasajeras, los amigos verdaderos y los familiares no.

 

© La riqueza y la pobreza. Leyenda para niños. Educapeques




Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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