Actividades para desarrollar el lenguaje en niños

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Estimular y desarrollar el lenguaje en niños ayuda a fomentar todas las capacidades de  su desarrollo. Por tanto, la mejor estimulación es aquella que se produce en el hogar y en el entorno familiar.

Para ello, no es necesario ninguna inversión o programas adicionales, aunque sí debemos, como padres o educadores, estar atentos a las oportunidades para dicha estimulación.

Por otra parte, es importante recordar que la estimulación del lenguaje es beneficioso tanto para niños sin dificultades como para aquellos que presentan alguna problemática.

Tal como veremos, estos ejercicios se pueden realizar a diario y sin casi materiales complementarios. A continuación, veremos varias actividades para estimular y desarrollar el lenguaje en niños de 0 – 6 años, dividido por edades.


Indice de contenido

9 Actividades para desarrollar el lenguaje en niños de 0 – 1 años

Repitiendo sonidos que hacen otras personas

Es importante comenzar con sonidos que los bebés hayan producido en el gorjeo. Utilizar estos sonidos y pedirles que luego los imiten, les dará la posibilidad a los pequeños de realizar una actividad que ellos puedan imitar con facilidad. Posteriormente, y cuando el niños ya puedan repetir estos sonidos, pídeles que realicen sonidos que no hayan producido espontáneamente.

Realizar rutinas o actividades acompañando a estas con sonidos, favorece mucho el lenguaje en bebés. Por ejemplo, mientras se destapa una botella se puede realizar el sonido “p/p/p”. Otras maneras de repetir sonido son: soplar con el niño, enseñarle a que diga “Ah”, aplaudir, inflar las mejillas, entre otras.

Adicionalmente, se puede emplear sonidos labiales (que son los más sencillos de imitar): “b”, “m” y “p”.

Respondiendo ademanes con ademanes

Sujeta las manos del bebé y enséñale a decir “adiós”, a aplaudir, etc. Conforme el pequeño vaya aprendiendo, deja de hacerlo de manera conjunta y solo asiste al bebé cuando no lo haga adecuadamente. Llegará un momento que sabrá qué debe hacer y lo hará por su propia cuenta.

Repitiendo sílabas iguales 2 o 3 veces

Con esta actividad, los bebés comenzarán a incorporar los sonidos que forman palabras. Desde luego que esto lo harán de un modo intuitivo a esta edad. Para ello, dile dos o tres veces la sílaba “ma”, “ma”, “ma”, puedes repetir la sílaba “pa”, “pa” para que el niño aprenda a decir papá o mamá, según el caso. También le puedes enseñar a decir “pum” para expresar que una puerta se cierra, por ejemplo.

Es importante reconocer que, aunque se le reitere una sílaba más que otras, los niños pueden aleatoriamente repetir la sílaba que le resulte más sencilla auditivamente y fonológicamente. De allí se desprenderá la primera palabra que el bebé diga.

Dar órdenes simples

A esta edad, los niños comienzan a aprender ciertas órdenes de 1 palabra. Es prudente enseñarles a cerrar una puerta, sentarse, sujetar un vaso o su biberón, etc. Por ejemplo, puedes decirle: “siéntate”, “toma” (ofreciéndole algo), “cierra”, “abre” o “dame”. Tras la orden, si el niño reacciona correctamente, demuéstrale tu agrado diciendo ¡muy bien! O algo similar. En caso que el niño no logre comprender la orden, realiza la acción luego de decir la orden. Por ejemplo si has dicho “cierra”, entonces realiza dicha acción, para que el niño comprenda posteriormente qué es lo que deseas que él haga.

Enseñándole el “No”

Para poder enseñar esta afirmación es importante que, tras decirla, se haga con firmeza y siempre en el mismo tono de voz (ni muy suave, ni muy elevado). Mírale fijo mientras le dice la orden. Además, es de utilidad que mientras se le está diciendo que “No”, se le sujete de las manos con suavidad o se le quite aquello que ha cogido.

En un primer momento el niño no comprenderá que debe dejar de hacer aquello que está haciendo, pero luego de cierta cantidad de repeticiones, el niño comprenderá y es posible que comience también a decir dicha palabra con la misma entonación que lo ha hecho el adulto.

Combinando dos sílabas diferentes

En los primeros intentos de hablar por parte del niño, intenta combinar dos sílabas diferentes. Es importante que cuando se escoja una palabra de dos sílabas se le repita varias veces. Incluso es posible hacer este ejercicio por días o por semanas enteras. Por ejemplo, se puede escoger la palabra ca – sa y repetirla varias veces. Es importante que se asocie la palabra hablada con la cosa, es decir con el hogar del niño, por ejemplo.

Respondiendo a preguntas simples con respuestas que no sean orales

Durante esta etapa los bebés comienzan a observar todo lo que hay a su alrededor y, posteriormente, imitan. Para ello es de mucha utilidad hacerles preguntas sencillas y acompañar las respuestas con acciones. Por ejemplo: ¿A dónde está tu pelota? Tras lo cual se le puede sujetar de la mano al pequeño y llevarlo hasta donde se encuentre dicho objeto, diciendo “acá está tu pelota”.

Imita la entonación de la voz de otras personas

Con el correr de los meses los bebés comienzan a distinguir los distintos tonos de voz. Así cerca de los 9 o 10 meses, diferencian el tono de varios de los miembros de la familia.

Aprovechando este momento se les puede ayudar a imitar el sonido de diferentes animales domésticos. Por ejemplo, cuando el niño vea un perro, se les puede decir “guau guau”, cuando vea un gato, “miau, miau” y cuando vea un ave se les puede decir “pi pi”.

Luego de cierta cantidad de repeticiones y tiempo de asimilación por parte del niño, comenzará a imitar dichos sonidos con tan solo ver dichos animales; sea de forma presencial o también en imágenes de papel.

Es frecuente que los niños pequeños confundan algunos otros animales como un caballo con un perro; o un león o tigre con un gato. Esto suele ocurrir cuando los niños, un poco más grandes ya, empiezan a fijar su atención por breves momentos en imágenes o en vídeos. Si en estos aparecen dichos animales como un tigre o león, ellos dirán “miau” o “guau guau” si ven un caballo. Es importante no corregirlos ya que, a esta corta edad, las categorías de distinción de los animales son amplias.

Empleando una sola sílaba para designar a una persona u objeto

Elige 2 o 3 objetos que sean bien conocidos por el niño. Por ejemplo: biberón, leche, agua y juguete. Luego escóndelos en una habitación y pídele al niño que los busque hasta encontrarlos. Es importante que el adulto acompañe al niño en la búsqueda. También debemos recordar que todo objeto que se encuentre fuera de su vista, a esta edad, desaparece para el niño (antes de los 8 o 9 meses) por lo que debemos tener esto en cuenta.

Tras encontrar juntos los objetos, es importante mencionarlos al menos con una sílaba. Por ejemplo: “le – che” aunque el niño podrá repetir solamente “le” o “che”, según cada caso.


9 Actividades para estimular el lenguaje en niños de 1 – 2 años

Hasta el año de edad, los niños suelen comunicarse únicamente cuando tienen hambre, sed, sueño o alguna incomodidad. Sin embargo, es a partir de los 12 meses que aparece el lenguaje. Es a partir de esta edad (1 año) que los pequeños empiezan a pronunciar algunas palabras de dos silabas pero lo más sorprendente es que comienzan a utilizar vocabulario con sentido. Es decir, pudiendo saber qué dicen.

En este rango de edad (de 1 a 2 años y en algunos casos se extiende hasta los 3) se produce lo que se conoce como la eclosión del lenguaje. Así, es el momento de aprovechar esta edad que, desde su crecimiento neurológico, permite grandes avances para fomentar el lenguaje.

Adicionalmente, si a esta edad un niño aún no habla (lo que podría suceder) se expresará y tratará de hacer que el adulto a cargo comprenda lo que él necesita/quiere con gestos, señalando, etc.

Por último, es importante reconocer que según Karmiloff Smith, profesora e investigadora de la neuro-cognición en la Universidad de Londres: el proceso de adquisición del lenguaje primero se produce de forma interna para luego poder enunciar palabras (de forma externa). Esto es, que los niños primero deben comprender aquello que se les dice para posteriormente emitir palabras con sentido. Es por esta razón que muchos niños comprenden lo que los adultos dicen pero no pueden hablar con claridad, aunque sí tiene sentido lo que ellos expresan en su pseudo-idioma.

Es importante que estemos atentos a estos hitos del desarrollo ya que es indispensable para poder observar su propio crecimiento dentro de los parámetros esperados.

A continuación, veremos qué actividades cotidianas se pueden realizar para desarrollar el lenguaje en niños de 1 – 2 años.

Enseñarle a pedir “más”

A esta edad es frecuente que los niños quieran pedir más de algo que, por ejemplo, hayan comido y les haya gustado. En tal caso, es importante que les enseñemos a asociar dicho deseo con la palabra “mas”. Puedes decirle: ¿Quieres más? Luego deja que el niño repita dicha palabra. Esto también se puede hacer con juguetes o juegos que sean del agrado del niño. Tras jugar a un juego con el pequeño, se puede dejar de hacerlo para, posteriormente, hacerles la misma pregunta ¿Quieres más? Y aguardar a que él la repita.

Después de que el niño haya aprendido dicha palabra, es importante animarle para que logre decirla en combinación con una segunda palabra. Por ejemplo, si lo que quiere el niño es “más leche”, entonces debemos decirle esas palabras y repetirlas durante cierto tiempo hasta que el niño aprenda que se pueden combinar las palabras para pedir diferentes cosas.

Juegos con órdenes simples

A esta edad los niños suelen buscar juegos en donde se incluya en movimiento de su propio cuerpo: juegos con pelotas, con cubos para construir torres, etc. Si bien su motricidad a esta edad es bastante torpe, realizar juegos con órdenes simples les ayudará tanto en la adquisición del lenguaje como en la motricidad gruesa.

Al lanzar una pelota, pídele que la traiga. Puedes decir: “trae el balón” o “trae la pelota”. También se le puede decir “patea la pelota”, “dámela”, etc.

Una vez que haya aprendido estas órdenes simples dentro de un juego, se le puede pedir que realice otras similares. Por ejemplo; “trae tus zapatos”, “dame eso”. Al comienzo, es posible que debamos llevar de la mano a los niños hasta los zapatos o el objeto que queramos que el niño traiga.

Señalando objetos conocidos

Cuando tengan oportunidad de ver objetos en una película, en internet o bien cuando estén en una tienda haciendo compras, señala los diferentes alimentos o productos para que los niños logren asociar que esos productos también los encontrará en la casa. Por ejemplo, cuando se vea por internet la imagen de dulces o de leche y sea el mismo formato que el niño conoce, entonces diles: “leche” o “dulces” según corresponda y luego incentívalo para que repita lo que has dicho.

Mostrando ilustraciones

Puedes escoger diferentes imágenes de objetos conocidos para los niños o bien imágenes de internet. También se puede hacer esta actividad con fotografías de familiares.

Corta cada imagen y arma un álbum (ya sea digital o físico) y señala cada imagen para que el niño las nombre. Luego compara cada imagen con los objetos reales para que el niño empiece a percibir la tridimensionalidad de los objetos en comparación con la bidimensionalidad de las imágenes o fotos.

Reconociéndose

Para esta actividad necesitarás que el niño se coloque frente a un espejo o bien que vea una foto o vídeo en donde aparece él mismo. Luego dile: “¿Quién es?” Y espera que responda. Si no lo hace puedes ayudarle preguntándole “¿Cómo te llamas?” Y a continuación, cógele de las manitos y haz que las lleve a su pecho diciendo el nombre del niño. Luego repítele: “Tú te llamas XX”.

Felicítalo por los avances que haga, aunque más no sea si menciona una letra de su nombre.

Es importante que para que el niño aprenda su propio nombre debamos nombrarlo en lo cotidiano con anterioridad.

Aprendiendo las partes del cuerpo

A esta edad, los niños comienzan a reconocer su propio cuerpo. Por esto, no es de extrañar que tras cambiarlo de ropa o bien cuando se le esté bañando, los niños se observen los brazos, el ombligo, etc. En estos momentos es propicio señalarles la parte que ellos están observando (por ejemplo, la panza) y decirles: “Esta es tu pancita y este tu ombligo”.

Es importante nombrar una parte del cuerpo cada vez y no todas juntas pues los niños no podrían comprender más de una parte a la vez. También se pueden nombrar las partes del cuerpo cuando se le esté bañando.

Combinando palabras y ademanes

Es importante que los niños no solamente aprendan las palabras, sino también las intenciones y ademanes que acompañan a las mismas. Para ello, se puede dar una orden seguida de un ademan con las manos. Por ejemplo si les decimos que “No” a algo, también se debe acompañar con un ademán y con cierta entonación firme para que los niños reconozcan que esa orden, además, se está diciendo, por ejemplo con enojo o seriedad.

Reconociendo sonidos en imágenes

Esta actividad también se puede hacer si se tiene animales domésticos en el hogar.

El adulto deberá señalar o mostrar una imagen del animal doméstico que el niño conoce con anterioridad, pero al señalar la imagen, éste debe hacer el sonido que realiza, en lugar de su nombre. Por ejemplo, se señala al perro de la casa o bien una foto de ese perro y el adulto dirá “guau guau” tras lo cual se espera que el niño diga el nombre de la mascota o bien “perro”. Si no lo hace, será necesario que les ayudemos para que ellos comprendan lo que les estamos pidiendo.

Luego de hacerlo de manera conjunta y con cierta práctica, los niños podrán comprender y asociar los sonidos de los diferentes animales domésticos con sus nombres (propios o comunes).

Usando un muñeco o muñeca para aprender las partes del cuerpo

Esta actividad se puede realizar luego de haber realizado la actividad 6. Se necesitará una muñeca o muñeco que no sea ni muy grande, ni muy pequeño.

Se señala en la muñeca una parte del cuerpo, por ejemplo, la nariz y se le pide al niño que la señale en su propio cuerpo. Es posible que el niño señale la nariz del adulto con el que esté haciendo esta actividad, lo que resulta bastante frecuente. Tras esto, debemos corregirlo llevando su mano hacia su propia nariz.

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13 Actividades para fomentar el lenguaje en niños de 2 – 3 años

A partir de los dos años, comienza a abrirse un abanico de posibilidades que, por su crecimiento cognitivo los niños serán capaces de percibir, imitar y aprender de los adultos.

Siempre debemos recordar que todo aprendizaje (y más los aprendizajes ligados con el lenguaje oral) se aprenden en relación con otra persona.

Entre los  2 y los 4 años, los pequeños tienen un potencial de incorporación de palabras que nunca se vuelve a repetir en ningún momento de su vida. Esto quiere decir que los pequeños, a esta edad, aprenden muchas más palabras por día que en otro momento de sus vidas. Esto se debe a cuestiones genéticas que, vinculadas con una alimentación adecuada, produce un crecimiento cognitivo exuberante. Es por ello que, en líneas generales, la mayoría de los niños aprenden a hablar entre los 2 y los 3 años.

Veamos, a continuación, algunas sugerencias para desarrollar el lenguaje en niños de 2 – 3 años.

No corrijas todo el tiempo al niño mientras esté hablando

Deja que se exprese tal y como él/ella pueda hacerlo. Luego, habrá tiempo para que le corrijas pero evita hacerlo a todo momento si no menciona la palabra que tú quieres del modo adecuado.

Háblales pausado pero no demasiado

Los niños de esta edad tienen mayor capacidad de comprensión si se les habla en un tono habitual, pausado pero no usando lenguaje que imita a un bebé (tipo guagua). Habla claro y los niños te entenderán a la perfección, especialmente si usas frases cortas y palabras conocidas para ellos.

Cuéntales lo que estás haciendo

Cuando el niño vea que tú u otro adulto de la casa están haciendo algo, relata con palabras sencillas aquello que estáis haciendo. Por ejemplo; si han de colgar un cuadro, cuéntale qué herramientas utilizarás y cómo piensas colgar dicho cuadro. Es posible que, tras esta experiencia (o cualquier otra) los niños luego quieran imitar y colgar otro cuadro, por ejemplo. También es posible que los niños quieran ayudar espontáneamente en la actividad ¡Deja que vivan esta experiencia maravillosa para ambos!

Invítalo para que te imite en algunas actividades

Por ejemplo, lee un libro y pídele que él haga lo mismo con otro libro. Haz que dibuje con hojas de papel e intente imitar esta acción o cualquier otra.

Un baño de palabras cotidianas

Cuando el niño vea que tú estás haciendo alguna actividad en el hogar, relata lo que estás haciendo. Por ejemplo, dile: “Mira, estoy haciendo tu comida ¡Fíjate qué rica que quedará!”

También podemos comentar aquello que está haciendo el niño. Por ejemplo: “tú estás jugando con tu camión mientras mamá te prepara la comida para almorzar”.

Mostrando juguetes

A esta edad los niños reconocen muchos de los objetos que hay en el hogar. Utiliza diferentes objetos para mostrárselos y luego preguntarle “¿Qué es esto?” Es importante que, para comenzar, no se escojan más de 5 o 6 objetos y que se les muestre un objeto a la vez para no confundir al pequeño.

Haciendo preguntas cortas

Realízale preguntas cortas sobre algo en particular. Por ejemplo, si acaba de llegar alguien al hogar puedes preguntarle: ¿Sabes quién es? O ¿Quién llegó?

Es importante que escojas preguntas que, al responder sean breves para el niño. Así el niño responderá palabras sueltas para las respuestas o bien oraciones de 2 palabras. Esto resultará sencillo y atractivo a la vez pues comenzará a interconectar diferentes palabras entre sí. Cuando el pequeño diga, por ejemplo: “Gata” tú añade “Sí, la gata Mimi”, por ejemplo.

Aprendiendo relaciones espaciales

Coloca 3 o 4 objetos en diferentes partes de la casa y dile al niño que se encuentran cerca o lejos según cada caso. Por ejemplo: si has colocado una pelota sobre la mesa y este objeto está cerca del niño dile: “La pelota está cerca. Encuéntrala”. Si por el contrario se ha colocado un juguete lejos de donde se encuentra él, entonces dile “El juguete está lejos”. De este modo, los niños comienzan a incorporar la importancia de las distancias y las relaciones espaciales que posteriormente les ayudarán en varios aprendizajes escolares.

Enseñando diferencias de volumen

Coloca 2 o 3 objetos frente al niño. Es importante que los objetos estén a la misma altura que el niño, por lo que los objetos podrían estar sobre una mesa y ambos (niño y adulto) sentados al lado de esta. Es importante que estos objetos sean de diferente tamaño y peso.

Cuando le acerques un objeto o él mismo lo coja en sus manos, dile: “Este objeto es grande/pequeño, liviano o pesado” (según corresponda). Haz lo mismo con cada objeto que le acercas. De este modo, los niños, al manipular cada objeto podrán percibir las diferencias de tamaño, peso y volumen.

Jugando con “adentro y afuera”

Para esta actividad necesitarás cajas, bolsas, juguetes variados del niño, pelotas pequeñas.

Coloca los objetos (por ejemplo las pelotas) esparcidas sobre algún lugar. Puede ser una habitación o una mesa. Luego coloca la caja o la bolsa y lleva una pelota dentro de la caja o bolsa.

Dile: “la pelota está dentro de la caja/bolsa”. Repite la acción una vez más y ayuda para que el niño lleve otra pelota o juguete dentro de la caja o bolsa.

Aprendiendo con órdenes

A esta edad los niños ya pueden responder a una orden combinada. Por ejemplo, dile: “sácate los zapatos” pero también puedes decirle: “sácate los zapatos y guárdalos en el mueble”.

Posteriormente puedes pedirle que responda a dos órdenes que nos estén relacionadas entre sí. Por ejemplo: “dame la pelota y ponte los zapatos”.

Aprendiendo de los libros de cuentos

Escoge libros de cuentos que tengan imágenes (preferentemente dibujos) claros y coloridos. Nombra los objetos que allí se ven. Por ejemplo: “¿Quién es?”, “¿Qué es eso?”. Luego comienza relatando el cuento.

Es importante que escojas cuentos breves ya que no tendrás demasiado tiempo su atención plena. Emplea tonos de voz diferentes para cada uno de los personajes. Si puedes actuar (personificar a los personajes), mucho mejor. El niño se sentirá parte del cuento con más facilidad y te escuchará por más tiempo.

Cuando suceda algo importante en el cuento, pregúntale: “¿Qué pasó?”, “¿Qué fue lo que pasó?”, “¿Qué hicieron?”, “¿Qué lograron?”, etc.

La cueva del oso

Para esta actividad solamente necesitarás tener libres las dos manos. Coloca tus dedos en dirección hacia la palma (como cerrando la palma pero no lo hagas del todo, pues deberás formar un túnel con los dedos). Luego, dile al niño: “Esta es la cueva del oso ¿Quieres que salga el oso? Debemos llamarle para que salga

Haz que el niño llame al oso diciendo “Oso” o bien golpeando con sus propios dedos la parte de arriba de la cueva (de tus manos).

Con tu otra mano, coloca el dedo índice del lado contrario que se encuentre el niño y haz como si se tratara de un animal que se mueve.

Una vez que el oso haya salido de su cueva, pregúntale al niño: “¿Cómo hace el oso? Y espera que el niño responda.

Este mismo juego se puede hacer con un oso, vaca, gallina, gusano, etc.

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Actividades para estimular el lenguaje en niños de 3 – 4 años

Conforme va avanzando el tiempo y la edad de los niños, es importante realizar un desarrollo del lenguaje oral acorde a sus necesidades. Para ellos, es importante aclarar que, en líneas generales un niño entre 3 y 4 años debe haber adquirido el lenguaje, aunque este sea algo tosco pues posteriormente se irá perfeccionando con la práctica.

Si a esta edad, el pequeño aún no emite palabras que sean comprensibles para los adultos; es decir, si el niño habla pero en un pseudo-idioma que aún no es entendible para otros adultos que no sean sus padres, entonces es conveniente realizar una consulta con un foniatra o algún profesional relacionado con la fonoaudiología o terapia ocupacional. En relación a ello, veamos algunos mitos comunes referidos al desarrollo del lenguaje que podrán ayudar a padres de niños en esta edad.

Mitos sobre la demora en adquirir el lenguaje en niños de 3 – 4 años

  • Sus hermanos mayores le dan todo y por eso no tiene necesidad de pedir

Una cosa es aquello que el niño aún no puede decir (que se vincula más con el lenguaje hablado y que generalmente sí puede estar un poco disminuido) pero eso no implica que el niño no pueda comprender aquello que se le dice. Por tanto, debemos estar atentos para observar si el niño entiende más allá de aún no poder expresarse correctamente.

Por otra parte, la ayuda desmesurada o sobreprotectora por parte de hermanos mayores, tíos, abuelos o padres solamente perjudicará su adquisición del habla.

  • Los niños hablan más tarde que las niñas, así que no debo preocuparme

Si bien es cierto que los niños (varones) aprenden a hablar (en líneas generales) un poco después que las niñas esto resulta insignificante, por lo que la estimulación adecuada para ambos niños (varones o mujeres) resulta indispensable.

Si existe un atraso relevante, no se explica por la diferencia de género y debemos observar esto para evitar futuras complicaciones.

  • Es un niño/a flojo. Esa es la razón por la que no habla

Los niños deseen aprenden el lenguaje y, en consecuencia, poder comunicarse. A esto debemos recordar que desde el nacimiento hasta esta edad es la madre (o quien cumpla dicho rol) quien debe decodificar aquello que le ocurre al niño/a en todo momento. Por tanto, a esta edad en la que ellos ya tienen cierto dominio, querrán hacerse comprender. Prueba de ello es que los niños aprenden una palabra nueva y la repiten incansables veces durante cierto tiempo.

  • Ya aprenderá cuando crezca

Si bien existe un tiempo de contemplación, un niño que a esta edad (entre los 3 y los 4 años) aún no haya adquirido el lenguaje oral, requiere de una intervención. Los problemas en el desarrollo del lenguaje que se trabajen tempranamente, evitan problemas posteriores en el desarrollo.

A continuación, veremos algunas actividades cotidianas de estimulación para niños entre 3 y 4 años.


7 Actividades para desarrollar el lenguaje en niños de 3 – 4 años

Leer cuentos que sean de su interés

A esta edad ya notarás que algunos cuentos atraen más al pequeño que otros. Detente unos minutos luego de leer algunas líneas y hazle preguntas que puedan responder juntos. Por ejemplo: “En el cuento ¿Qué le pasaba al protagonista? (puedes reemplazar esta palabra por el nombre de quien sea el protagonista del cuento) ¿Y quién o quienes lo ayudaron?”

Escoge cuentos breves y que tengan dibujos o imágenes para que el niño vea mientras tú lees. Intenta, como siempre, ir cambiando la entonación de la voz según se trate de una pregunta, una exclamación, etc.

También puedes escoger libros con imágenes (sin texto) para que juntamente vayan relatando lo que sucede y descubriendo en cada imagen aquello que le sucede a los personajes.

Jugar al veo – veo

Este juego clásico les ayuda a estimular la memoria semántica. Adicionalmente, es un juego perfecto para incorporar adjetivos mientras se les dan las diferentes pistas a los niños.

Al llevar a cabo este juego, es importante que siempre seamos modelos iniciales, para que el niño sepa cómo es el juego y qué se espera que haga.

Juegos de roles

A esta edad tanto los juegos de mímica como los juegos de roles son ideales para compartir un momento con los niños. No solo adquirirán el lenguaje sino que comenzarán a percibir los diferentes tonos de voz de los diferentes personajes que imiten o realicen intercambio de roles.

Aprendiendo los tiempos pasados

A esta edad es común que los pequeños comiencen a relatar breves historias de lo que les ha sucedido (por ejemplo durante la visita a la casa de la abuela o en el jardín de infantes).

Mientras el niño relata su historia, escucha con atención e incorpora el tiempo pasado dentro del relato. También puedes armar las oraciones más completas. Por ejemplo, si el niño dice: “jugué con Camila”, se le puede decir “¡Qué bien! Hoy en el jardín jugaste con Camila”.

También se puede emplear experiencias futuras utilizando este tiempo y expresiones como: “Iremos a”, “Tendremos que”, etc.

El juego de los dados con imágenes

Para esta actividad necesitaremos un dado (que se puede hacer en papel) y colocar diferentes imágenes.

Cada participante debe lanzar el dado 2 veces y armar una historia con ambas imágenes. Si ambas veces que se tira el dado, se repite la misma imagen, se puede lanzar el dado una tercera vez o hasta que se consigan al menos 2 imágenes diferentes.

Puedes establecer pautas para el relato de la historia como por ejemplo: comenzar diciendo: “Había una vez…

Relacionado la palabra con la finalidad

Muéstrale al niño diferentes objetos que sean conocidos por él y pídele que te indique para qué se usa. Por ejemplo: “¿Qué es esto? (Un martillo) Y ¿Para qué lo usamos?”. Aguarda que el niño responda y si comete algún error intenta indagar las razones de dicha equivocación. Luego dile: “El martillo lo usamos para martillar cuando queremos, por ejemplo, colgar un cuadro ¿No?”

Enseñándole a decir “por favor” y “gracias”

A esta edad los pequeños ya pueden decir ambas palabras. Tras una acción que él pida añádele la palabra por favor y tras darle dicho pedido, dile que finalice diciendo gracias. Luego pídele que repita: “Si tú quieres que te alcance la leche ¿Cómo se dice? Se dice: Mamá quiero la leche, por favor y después de que te doy la leche ¿Qué decimos?, decimos gracias”.

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Actividades para desarrollar el lenguaje en niños de 4 – 5 años

Como los pequeños de esta edad, generalmente, ya han adquirido lenguaje oral, es importante basar dicha estimulación en dos corrientes:

  • La estimulación sensorial. Aquí, sugerimos realizar juegos en donde los pequeños deban emplear los movimientos corporales y las expresiones faciales. Esto favorecerá a expresarse de mejor forma.
  • La estimulación del lenguaje propiamente dicho. En esta parte, será preciso aumentar progresivamente la cantidad de palabras, ayudándoles en cuanto a la articulación y combinación de palabras para que la frase tenga sentido.

¿Cómo se puede trabajar la estimulación sensorial en niños de 4 – 5 años?

Aquí os proponemos algunas actividades para que se estimule a los pequeños en este aspecto.

Utiliza el espejo

Coloca al niño frente a espejo y dile que, por ejemplo, imite diferentes acciones:

  • Rasca tu cabeza con la mano derecha. Ahora hazlo con el codo izquierdo.
  • Lleva tu rodilla izquierda al pecho. Procura no perder el equilibrio.
  • Imita a un animal. Por ejemplo; un mono, un loro, un perro, etc.
  • Imita a tu mamá o a tu papá hablando.
  • Haz como si fueses una nube que trae tormenta.

Se pueden utilizar cualquier tipo de imitación que sea oportuna.

Mural de colores

En este caso necesitaremos un afiche, papel grande o manteles de papel y temperas. Dejaremos que los niños coloquen un poco de tempera de diferentes colores en sus dedos y que creen un mural con su imaginación.

Utiliza tijeras y pinceles

Siempre y cuando se trate de tijeras para niños, estas y los pinceles les ayudan notablemente a estimular sus destrezas motoras, lo que les facilitará el sostén adecuado de lápices y lapiceras para poder comenzar a escribir años posteriores.

El teatrillo mudo

Con ayuda de títeres, crea un teatrillo sobre ladrones y policías, princesas y príncipes o cualquier otra temática. La consigna aquí es que los niños no deben decir ni una palabra, sino que se deberán comunicar mediante gestos o sonidos.

¿Cómo trabajar la estimulación del lenguaje?

Veremos, a continuación, algunas ideas, juegos y actividades para fomentar el lenguaje en niños de esta edad.

El museo en casa

Para este juego se necesitarán imágenes impresas de obras de arte (pinturas). Recomendamos las pinturas de arte abstracto para que los pequeños dejen volar a su imaginación y puedan expresar aquello que les trasmite dicha obra. También, esta actividad se puede hacer en un aula clases en donde los niños, anteriormente hayan realizado diferentes obras de arte.

Se colocan las diferentes obras de arte en un pasillo, en un cuarto o un aula. Se enumera cada pintura y se realiza un recorrido con los niños de manera grupal. Luego se les pide que, de forma individual, coloquen un nombre para cada pintura. Dicho nombre debe ser representativo para ellos. Luego, y de manera grupal, se debe llegar a un consenso para que cada obra de arte tenga un nombre elegido por el grupo.

Si se está trabajando con obras de arte conocidas, luego se les puede decir a los pequeños el nombre real de cada una de las obras.

Usando la lógica absurda en dibujos

Para esta actividad, se necesitará que la docente imprima diferentes imágenes de absurdos. Por ejemplo: un tren volando, un avión buceando, niños o adultos con manos en el lugar de los pies, etc.

Se les pide a los pequeños que observen cada una de las imágenes y encuentren aquello que es absurdo, es decir, aquello que no va en esa imagen.

¿Cómo sucedió?

Tras un acontecimiento que tenga dos partes, pídele al niño que cuente de qué modo resultaron los hechos. Por ejemplo, si el niño relata que temprano, ese día, se levantó y después desayunó y se bañó. Pregúntale: “¿Qué es lo que has hecho primero: bañarte o desayunar?” Establezcan juntos el orden correcto de los hechos según hayan ocurrido.

Adivinanzas con colores o animales

Realiza adivinanzas con los niños en relación a una temática en particular. Por ejemplo: Estoy pensando en un animal de 4 patas, se parece a un perro pero es más grande. Tiene cola y puede ser de color marrón, negro, blanco o combinado. ¿Qué es? (un caballo). Puedes añadir más pistas si los niños no adivinan el animal elegido.

También puedes usar adivinanzas de colores. Por ejemplo: “Hoy has traído en tu ropa un color que justamente estoy pensando ahora”. Si el niño no reconoce el color, se puede agregar otras pistas. Por ejemplo, si el color es el azul, se les puede decir: “Ese color que estoy pensando también lo vemos cuando el cielo está bonito y despejado”.

Enseñándoles el condicional

A esta edad, los pequeños ya pueden comprender aquello que se podría hacer de manera condicional. Por ejemplo: “Vamos a ir a la casa de María mañana. Tal vez podría ayudarle con su tarea o quizás ella prefiera que juguemos a  algo juntos”. Muéstrales que “el jugar” o “ayudarle con los deberes” en este caso, dependerá de algo más y no de únicamente el deseo del niño.

Haciendo un árbol genealógico de mi familia

Imprime esta imagen o haz que los niños dibujen una propia. Enséñales cómo completar el árbol ubicando correctamente el nombre propio del niño, de sus padres y abuelos. También puedes añadir hermanos del niño/a.

Enséñales sobre los lazos familiares para que ellos comprendan porqué tiene 4 abuelos, por ejemplo. También puedes hacer variaciones en el árbol o bien dejar que los pequeños relaten como se constituye su propia familia a fin de que juntos puedan armar el árbol personalizado de cada pequeño.

Jugando con rimas

Escoge dos o más palabras que finalicen de la misma forma y ayúdale al niño para que arme una rima. Por ejemplo: “El león glotón se comió un ratón.

Encontrando al intruso

A esta edad, los niños ya pueden comenzar a reconocer objetos que no correspondan a las categorías que estemos abordando. Puedes, por ejemplo, colocar imágenes de diferentes objetos de juego e incluir uno que no lo sea. Por ejemplo, colocar una esponja para bañarse.

Esto mismo lo puedes hacer con objetos reales sobre una mesa o bien con imágenes que descargues de internet.

Jugando con sonidos

Para esta última actividad es preciso que, previamente, se enseñe (muestre) a los pequeños las diferencias entre sonidos graves y agudos. Para ello, deberás escoger y luego utilizar diferentes sonidos tanto fuertes, suaves, agudos y graves. Estos pueden ser instrumentos o bien sonidos de otra índole.

Diles a los niños que cierren sus ojos. Luego coloca la música o sonidos (uno a la vez) intentando que los niños reconozcan aquellos sonidos fuertes y diferenciándolos de los suaves. Luego, puedes hacer lo mismo haciéndoles escuchar nuevamente los sonidos para que distinguen aquellos que son graves de los que son agudos.

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Actividades para estimular el lenguaje en niños de 5 – 6 años

Llegada esta edad, los pequeños ya tienen que tener adquirido el lenguaje oral, aunque el mismo se irá complejizando a medida que va pasando el tiempo. Por tanto, ya entre los 5 y los 6 años los niños podrán exteriorizar ideas de manera que sea comprensible para los adultos, expresar recuerdos, manifestar deseos o ideas sobre algo.

Dado que los niños de esta edad deberán prontamente dominar la lengua escrita, es importante estimular adecuadamente el lenguaje oral. Para ello, debemos ser conscientes que el lenguaje oral debe tener como antesala la adquisición de la atención, la capacidad de observación y el contacto visual, la discriminación visual y la imitación gestual.

A continuación, veremos qué actividades son indicadas para estimular el lenguaje en niños de 5 – 6 años.

Rompecabezas

Comienza por un rompecabezas de 2 o 4 piezas que tenga motivos agradables para el niño. Ayuda al niño para que arme solo el rompecabezas. También es una actividad que se puede realizar en parejas, dando a cada pareja de niños un rompecabezas diferente.

Con este juego se estimula la coordinación óculo –manual, se refuerza la atención compartida y el reconocimiento de la partes y del todo.

¡Nos hemos perdido en el espacio!

Este juego es ideal para ayudar a que los niños recuerden la dirección en donde viven. Para ello, la docente deberá verificar que los pequeños hayan aprendido previamente dónde viven realmente (dirección – nombre o número de la calle, número de la casa, barrio, etc). La docente podría ayudarse con un listado con las direcciones de los pequeños para corroborar si, mientras trascurre el juego, los pequeños saben realmente donde viven o no.

La docente o coordinadora se sienta con los pequeños formando una ronda. Luego relata:

imaginen que van en una nave espacial (los niños deberán cerrar sus ojos) y que, aunque no estaba planificado, se quedaron dormidos allí. Luego de cierto tiempo, los despierta un ser de otro planeta quien les palma el hombre y les pregunta ¿De dónde eres?”

La docente debe recorrer el circulo y, al azar, elegir a un niño/a a quien le tocará el hombro suavemente y dirá “¿De dónde eres?” El niño debe responder diciendo su dirección real.

Si el niño no responde  o responde erróneamente, la docente puede continuar con el relato diciendo “Creo que esa dirección no existe, al menos no la encuentro en mi GPS marciano. Vamos a verificar para poder llevarte de regreso a tu casa” Tras lo cual la docente dirá la dirección correcta a cada niño al oído. Luego volverá a repetir la primera pregunta “¿De dónde eres?” y el niño deberá decir su dirección correcta.

Si por segunda vez el niño falla, se abordará la actividad desde otros juegos o ideas.

Reconociendo cantidades a simple vista

Para esta actividad se necesitarán varios círculos, triángulos y rectángulos de color rojo, amarillo y azul. Se dispondrán las figuras sobre la mesa formando aleatoriamente 3 grupos con diferentes cantidades.

Los niños (en parejas, de forma individual o en grupos pequeños) deberán reconocer en dónde, a simple vista, hay más piezas y en dónde hay menos.

Es importante que la docente o coordinador que forme los grupos lo haga de modo tal que, sin necesidad de contar, los niños puedan saber dónde hay más y donde hay menos figuras.

¿Quién es?

Este juego es ideal para niños a partir de 5 y 6 años ya que les ayuda a enriquecer su lenguaje descriptivo.

Se divide a los niños en dos grupos. Adicionalmente, se imprimen diferentes imágenes con rostros de personas. Es mejor hacer esta actividad con imágenes de personas famosas para los niños o bien de personas que sean parte del cuerpo docente e incluso alumnos (compañeros) del cole.  Preferiblemente recomendamos que sean fotografías en donde los rostros estén de frente. También será necesario un cronómetro.

Uno de los niños sacará una de las fotografías y, sin mirarla, se la mostrará a su equipo, mientras que la docente comienza a cronometrar sus respuestas. Los niños deberán dar indicaciones sobre el rostro de esa persona. No podrán decir nombres ni apodos, únicamente descripción del rostro.

Gana el equipo que haya adivinado la mayor cantidad de rostros posibles en el menos tiempo.

Variante

Una variante a este juego (y si se emplean rostros desconocidos) es imprimir dos imágenes iguales de cada persona. Luego se dividen las imágenes en dos mazos de modo tal que un rostro quede en un mazo, mientras que su gemelo quede en el otro. Luego se coloca un mazo de imágenes cerca del niño, mientras que del otro mazó deberá extraer una imagen sin mirar cuál es y mostrársela a su equipo. Será el equipo quien dé indicaciones sobre las características de ese rostro. Luego de algunas pistas, el niño deberá buscar entre su mazo de rostros y hallar aquella que su equipo está describiendo.

Los olvidos de la abuela

Para este juego no se necesitará ningún material.

La docente leerá el siguiente relato:

“Hoy fui a la casa de mi abuela Marta. Ella me ha pedido que le ayude a encontrar algunos objetos pero ha olvidado su nombre. Veamos si podemos ayudar a la abuela Marta:

  • He perdido aquel objeto que utilizo para leer y que coloco sobre mi nariz (anteojos).
  • También he extraviado aquel objeto con el que suelo sacar a pasear a Puppi, el perro (correa de paseo).
  • Hoy temprano, no encontré aquel utensilio con el que suelo beber mi desayuno (taza).
  • ¡Ah! Y creo que tampoco encuentro ese juguete de tu hermano que tiene vagones y anda sobre rieles (tren de juguete).

La docente deberá escoger a un niño/a al azar para que responda cada una de las preguntas. Las mismas se pueden responder en grupo también fomentando el trabajo en equipo y la colaboración entre los niños.

La caja sorpresa de las historias

Para esta última actividad necesitaremos una caja de cartón e imágenes de diferentes elementos. Los elementos pueden ser: paisajes, una casa, un perro, un gato, una piedra, un león, un ladrillo, un martillo, títeres, etc. También se puede realizar con algunos objetos reales.

Luego se les pide a los niños que, divididos inicialmente en parejas, escojan al menos 4 objetos y los extraigan de la caja sin mirar. Luego deberán armar una historia en al que se incluya a estos 4 elementos.

Es importante que los niños (para poder realizar esta actividad solos) tengan cerca los elementos que han seleccionado de la caja.

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© 2021 ▷ Educapeques ➡➤ [  Actividades para desarrollar el lenguaje en niños ]  Dificultades de aprendizaje en niños. Actividades para desarrollar el lenguaje  Ángel Sánchez Fuentes

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