Cuentos de navidad: Un patito revoltoso



Cuentos de navidad: Un patito revoltoso
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Cuentos de Navidad

El patito revoltoso por Rosi requena

Es el segundo día en el que Belén va a descubrir otra de las ventanitas y a conocer cuál será la figurita de chocolate a la que irá dedicado el cuento de la noche.

El primer cuento sobre la estrella de Navidad le gustó muchísimo y está deseando escuchar un nuevo cuento y descubrir quién será esta vez el protagonista.

Además, después de estar toda la semana de viaje, hoy llega su papá y le ha prometido que será él quien se invente el cuento y por eso su emoción es aún mayor.

Como es fin de semana, Belén se levanta un poco más tarde de lo habitual. Desayuna con su madre y después de asearse y vestirse, se van juntas a comprar lo necesario para la casa y una bandeja de pasteles para recibir a su papá.

Como no hace todavía mucho frío y el sol aun parece que calienta un poquito, deciden hacer un alto en el camino para que Belén juegue un ratito en el parque con sus amigos antes de llegar a casa.

Cuando llega la hora de marcharse, la niña se despide de sus amigos y al llegar a casa le espera una sorpresa. Su papá ha llegado antes de lo esperado y comerán todos juntos.

La tarde se pasa volando y cuando se dan cuenta ya es hora de irse a la cama, es entonces cuando Belén se acuerda de abrir una nueva ventanita de su calendario.

-¿Qué ha salido esta vez?- pregunta su papá con curiosidad

-Es un pato- contesta asombrada la pequeña.- ¿Qué tiene que ver un pato con la Navidad?

-Los animales también celebran la navidad.- contesta su papá con una sonrisa.

-¡Anda ya, papá! – ríe Belén ante la respuesta de su padre.

-¿No me crees?- le dice él. – Después de que te lea el cuento, verás cómo no piensas lo mismo.- añade guiñándole un ojo.

 

Belén de un salto, se mete en la cama y se arropa ella sola. Esperando con impaciencia el cuento que le demuestre lo que le acaba de decir su padre. La madre de Belén también siente curiosidad y se queda sentada, en los pies de la cama, a que comience el cuento que se ha inventado sobre la figurita del calendario.

 

-El cuento se llama “Un patito revoltoso”- comienza el papá de Belén.

“Erase una vez, en una granja muy pequeña, una gran familia de patos que Vivian en un estanque cercano. Eran todos muy felices y grandes amigos de los animales que por allí vivirán.

La familia estaba formada por mamá pato, papá pato y cuatro patitos, todos con un plumaje muy bonito y que llamaba la atención a cuantas aves pasaban por aquel estanque.

Entre esos patitos había uno que era muy, muy curioso y que siempre deseaba ir un poco más lejos de donde solían jugar sus hermanos. Eso a mamá pata le ponía muy nerviosa, pues aunque era un lugar muy tranquilo, otros animales les habían avisado de la presencia de cazadores que, aunque no iban muy a menudo, al menos una vez al año acampaban por la zona.

El patito siempre había querido visitar la granja que tan cerca tenían pero, cada vez que lo intentaba, mamá o papá se lo impedían. Le decían que era peligroso salir del estanque y que debía tener cuidado, pues no sabían cómo era la gente que por allí vivía.

Eso le daba igual, y una vez tras otra lo intentaba. Sabía que antes o después conseguiría conocer a sus vecinos y podría jugar con sus crías. Sólo quería hacer amigos, jugar a algo distinto que dar vueltas al estanque con sus hermanos. Además, al ser el más pequeño, siempre le hacían rabiar y corrían para que no les alcanzase.

El pequeño lo tenía todo planeado, se escaparía hacia la granja cuando sus padres y hermanos comenzasen con los preparativos de navidad. No le importaba esperar un poco. Faltaban dos semanas y la semana anterior a Navidad, todos andaban muy ocupados preparando la reserva de comida para los días más fríos, para así estar todos juntos y no preocuparse de nada más que de disfrutar en casa esos días.

Fue tres días antes de Navidad cuando, una noche, el patito aprovechó un descuido para salir del estanque atraído por las luces que iluminaban el exterior de la granja. Quería verlas más de cerca y desde el estanque le era imposible, así es que, aprovechando que estaban durmiendo, el patito nadó hacia la orilla sin apenas hacer ruido, salió del agua y se acercó hasta una pequeña verja donde las gallinas de la granja solían picotear. Pegado a la casa donde vivían los granjeros, había un gran árbol con luces deslumbrantes de todos los colores a las que el patito miraba como hipnotizado. Jamás había visto algo así y, en ese instante, deseó que su familia estuviera con él para poder ver ese árbol tan impresionante.

Poco a poco, se iba adentrando en la granja. El cansancio y la oscuridad de la noche cayeron sobre él y necesitaba un lugar donde poder descansar. Al día siguiente seguiría explorando aquel lugar tan desconocido para él.

Cuando despertó, vio que estaba encerrado en una jaula muy pequeña, la dueña de la casa le había descubierto y, por lo que parecía, no tramaba nada bueno para el pequeño pato.

Pronto se dio cuenta de que había sido un error salir del estanque y que les debería haber hecho caso a sus padres. Si no encontraba una salida, estas serían las ultimas navidades que pasara y lo haría lejos de su familia.

Pensando en eso, el patito se puso a llorar por la tontería que había cometido y que le costaría muy caro.

 

Mientras, sus papas, asustados por levantarse y no encontrar a su pequeño en su casa, buscaban por el estanque desesperados, preguntando a quien veían por allí si habían visto a su hijo. Todos les decían lo mismo, que no sabían nada del pequeño, que estaban tan atareados con los preparativos de navidad que, si había pasado por allí, ellos no se habían dado cuenta.

Los papás y los hermanos del pequeño patito no querían darse por vencidos, era Nochebuena y no querían pasarla sin él, pero sabían que si pasaba mucho tiempo sin encontrarle las posibilidades de encontrarle serían muy pocas. Mamá pato graznaba desconsolada apoyada en papa pato y sus hermanos se fueron a buscarle por última vez antes de que oscureciera. No querían abandonarles en una noche tan importante como esa y más después de perder a su hermanito pequeño.

En la granja, el patito seguía en un rincón de la jaula donde había despertado. Tenía comida y agua, pero le faltaban sus papas y sabía que, por no haberles hecho caso, su vida terminaría en esa jaula. Tan triste estaba que no se dio cuenta de que alguien había abierto la puerta de la jaula. Fue cuando sintió que alguien le cogía, cuando se dio cuenta de que estaba en los brazos de un hombre. Sus manos eran muy grandes, pero no le daban miedo. El granjero le miraba sonriendo y al patito, le parecía que era ese gran hombre del que todos hablaban en Navidad. Tenía el pelo blanco y una gran barba que le tapaba el cuello, pero llevaba una camisa a cuadros y un peto vaquero que le despistaba un poco.

El hombre, al verle tan triste, le había dado pena y había decidido devolverle al estanque, su hogar. No era noche para ver a nadie tan triste y sin su familia, pensó el granjero, mucho menos un patito que tanto necesita a sus padres. Le metió en el bolsillo de su peto para que el patito no pasara frio y tras andar unos metros, dejó al patito en la orilla del estanque.

Uno de los hermanos, le vio en la orilla y, como loco de contento, llamó al resto de la familia para dar la gran noticia de la aparición de su pequeño hermano, al que un hombre parecido a Papa Noel, le había devuelto a su familia.

Cuando estuvieron todos juntos y después de recuperarse del susto, los hermanos prometieron no molestarle con sus bromas nunca más y el patito hizo lo mismo, prometiendo que siempre estaría con la familia y nunca jamás se iría lejos de ellos.

Aquellas navidades fueron especiales para la familia pato, pues el gran susto que les dio su hijo más pequeño, les sirvió para darse cuenta de que no hay nada como estar en familia y que nunca, jamás volverían a separarse.”

-Y colorín, colorado…- finaliza el padre.

-Este cuento se ha acabado- dice Belén sonriendo.-Uff, menos mal que volvió con su familia. Si que era revoltoso el patito.

-Espero que tu no seas igual de revoltosa- le dice su madre haciéndole cosquillas.

Después de jugar un ratito, vuelven a arropar a Belén y, con un beso, le desean buenas noches. Al día siguiente otro nuevo cuento le esperará cuando llegue la noche.

Fín

Cuentos de Navidad: El patito revoltoso perteneciente a los cuentos de Adviento. Ideas de Navidad. Educapeques

 

COMPRENSIÓN LECTORA

 Vamos a ver si te has enterado del argumento de estos cuentos de Navidad. Responde a las siguiente preguntas

1.- ¿Quién le cuenta el cuento a Belén?

 

2.- ¿Por qué se enfadaba el patito con sus hermanos?

 

3.- ¿Qué quería conocer el patito?

 

4.- ¿A qué personaje navideño le recuerda el granjero?

 

5.- ¿Crees que está bien lo que hace el patito?

 

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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