Leyenda africana para niños: El elefante y la lluvia



Leyenda africana para niños: El elefante y la lluvia
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El elefante y la lluvia

Leyenda africana para niños

Hace millones de años atrás, solo existían animales sobre la tierra. Estos convivían unos con otros en paz y armonía. Sin embargo existía un elefante un tanto arrogante y prepotente.

Un día de lluvia, el elefante le habló a la lluvia y le dijo:

 

  • Debes sentirte muy feliz, porque gracias a ti, las hojas son verdes y la Tierra está húmeda.
  • ¡Gracias! – respondió la lluvia.

 

Pero el elefante era muy engreído y arrogante y adoraba desafiar a quien se le cruzase. Así le respondió a la lluvia:

 

  • ¿Qué harías tú si yo comenzara ahora a pisar todas las plantas hasta matarlas?

 

La lluvia no podía creer lo que estaba escuchando y acto seguido pisó todas las plantas de la Tierra matando hasta la más pequeña. Ante tal situación, la lluvia se enojó muchísimo y dejó de enviar agua a la Tierra.

 

Pasaron los días y las semanas y pronto la Tierra empezó a secarse. Cada vez se secaba más hasta tal punto que los animales empezaron a trasladarse hacia lugares donde hubiera lago y ríos. Pero al cabo de unos cuantos meses, los ríos y lagos estaban secos. Poco a poco los animales empezaron a morir de sed.

 

El astuto elefante convenció al gallo de que hablase con la lluvia para que enviara un poco de agua. Así lo hizo y el gallo habló con la lluvia. La lluvia, conmovida por la súplica del gallo, le concedió un charco con algo de agua para que no muriese.

Una vez que la lluvia había concedido el charco con agua para el gallo, el elefante se acercó a éste y le dijo:

  • Gracias gallo. Ahora ve y vigila que no venga ningún otro animal mientras yo bebo del agua del charco.

 

El gallo obedeció y mientras el elefante jugaba y bebía agua del charco, otros animales morían de sed lentamente.

 

Hasta que un día que el elefante había salido de paseo,  llegó el león y le dijo al gallo:

  • Déjame pasar que necesito beber agua.

 

El gallo se hizo a un lado porque le temía al león.Poco a poco fueron acercándose todos los animales sedientos a beber agua.En ese preciso instante llegó el elefante y vio a todos los animales bebiendo agua del charco. Durante unos pocos minutos se enfureció, pero luego un conejo pequeñito se acercó hasta él y le dijo:

 

  • ¡Gracias por no dejarme morir!

 

El elefante pudo allí comprender lo necesaria que era el agua y se sintió triste por haber actuado tan egoístamente con el resto de los animales.

 

Al ver este cambio en el corazón del elefante, la lluvia decidió que el castigo ya había finalizado puesto que el elefante había aprendido la lección. Poco a poco la lluvia regresó a la Tierra, las plantas empezaron a crecer y a multiplicarse, los árboles recobraron sus hojas y los ríos y lagos volvieron a tener abundante cantidad de agua.

Desde aquel día el elefante contempla en silencio a otros animales que se acercan a beber agua de ríos o lagos sea donde sea que esto ocurra.

 

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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