¿Qué es el trastorno reactivo de vinculación?

trastorno reactivo de vinculación

El trastorno reactivo de vinculación es un tipo de apego o relación vincular que resulta de la relación de los padres con el bebé desde su nacimiento y durante los primeros meses de vida.

Este trastorno tiene sus causas bastante variadas, a saber; el trastorno puede desencadenarse por la falta de madurez emocional por parte de los padres (padres muy jóvenes), por trastornos psíquicos o discapacidad intelectual de estos, abandono de los progenitores, depósito de los niños en orfanatos o en diversas casas de familiares sin poder establecer un hogar propio y fijo para el niño, padres que consumen drogas, abuso de familiares hacia los niños, etc.

 

Síntomas de niños con trastorno reactivo de vinculación

  1. Los bebés evitan el contacto físico con los adultos, especialmente con el responsable o cuidador principal.
  2. Nada puede consolarles. Parecen ser niños que se sienten abrumados por las situaciones.
  3. Personalidad desinhibida. Los niños se relacionan de igual forma con personas desconocidas como con personas conocidas.
  4. Personalidad inhibida. Prefieren no contactarse con su entorno. Son niños que juegan solos e incluso escogen actividades laborales solitarias en su vida adulta.
  5. Agresión o falta de empatía. Puede mostrarse violento y sin remordimientos o con intención de disculparse.

 

¿Qué es lo que sucede para que la relación de los progenitores con su hijo desencadene en un trastorno reactivo negativo?

Cuando las necesidades básicas del bebé no son cubiertas el niño reacciona generando de forma inconsciente este tipo de trastorno.

 

Consecuencias en la vida adulta del trastorno reactivo negativo

  1. Generación de vínculos estrechos con personas apenas conocidas. Son personas que, como no ha experimentado el vínculo fuerte con su madre o padre, suelen ubicar a una persona apenas conocidas en un lugar de gran importancia. En este caso exigen, de quienes apenas conocen, sentimientos y manifestaciones de afecto que son propias de relaciones vinculares cercanas. En consecuencia, son personas que sufren mucho, pueden cambiar de pareja con frecuencia y sienten frustración por el sentimiento de amor no correspondido.

 

  1. Desconfianza absoluta. Si en el apartado anterior se describió como una persona con este trastorno tiene total y absoluta confianza en todas las personas con las que se relaciona, otra de las consecuencias puede ser la desconfianza absoluta pues sienten que pueden ser traicionados por todos. Esto dificulta los vínculos de amistad y de pareja.

 

  1. Falta de empatía. Personas que no pueden ponerse en el lugar de otros.

 

  1. Baja tolerancia a la frustración. Son niños que crecieron creyendo que no tienen protección de nadie por lo que suelen afrontar las adversidades con miedo, angustia y desesperación.

 

¿Cómo ayudar a una persona con trastorno reactivo de vinculación?

Si se trata de un niño, es posible revertir con terapias y mucho esfuerzo el sentimiento de desvalor que lo acoge.

Por el contrario, en el caso de los adultos suelen ser personas muy rígidas que se toman la vida como si fuesen víctimas pasivas de esta por lo que resulta muy difícil trabajar con ellos. De hecho, les cuesta confiar en un tratamiento psicológico, aunque suele dar muy buenos resultados.

 

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