La vuelta al cole tras el coronavirus

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Uno de los temas que más preocupa a las familias españolas en esta crisis sanitaria del coronavirus es el de la educación de los niños. Una de las primeras medidas de seguridad que tomó la administración pública fue la de suspender las clases en colegios, institutos y universidades para evitar una rápida expansión del contagio. Si bien es cierto que los niños no están dentro de los considerados grupos de riesgo, sí que son agentes de contagio.


Sin fecha para la vuelta al cole

A la suspensión indefinida de la actividad lectiva se sumó el estado de alarma y el confinamiento forzoso para controlar la pandemia y no colapsar los servicios sanitarios del país. Aproximadamente un mes después, parece que España ya ha alcanzado el pico de los contagios y que se encuentra en la fase de meseta en la que, poco a poco, irá volviendo a la normalidad. Son buenas noticias en un contexto desolador. Sin embargo, aún se desconoce cuál será el plan de actuación en lo relativo a la educación. A día de hoy no se sabe con seguridad cuándo se producirá la famosa vuelta al cole ni si tendrá lugar por igual en todas las comunidades autónomas o si se realizará de manera selectiva y gradual en función del número de contagios habidos en cada región.

Pero más preocupante que la propia vuelta a los colegios es encajar cómo va a afectar esto a la formación académica. El primer punto a tener en cuenta es saber cuáles van a ser los criterios de evaluación de los alumnos. Otros países, como es el caso de Italia, una referencia por sus similitudes y por ir un paso por delante de España, han optado por conceder un aprobado general a todos los alumnos. Todo eso pensando en que, en el peor de los escenarios se pueda volver a las aulas en septiembre, coincidiendo con el principio del curso académico 2020/2021.

Otro punto a tener en cuenta es cómo afectará este parón, no a las notas de los niños, sino a sus procesos de aprendizaje. En muchos casos se ha optado por el recurso de las ciberclases y de la supervisión paterna de las tareas, pero no todos los alumnos tienen acceso a las nuevas tecnologías ni tienen la suerte de contar con alguien que pueda guiarles en el proceso, lo que hace que aumenten las diferencias entre los alumnos.

El regreso al cole conlleva también la planificación y ejecución de unas tareas logísticas que permitan el correcto funcionamiento de los centros educativos. Son los casos de los colegios que cuentan con un comedor infantil o aquellos que dependen de una empresa de transporte escolar con experiencia, como Esteban Rivas, tanto para completar la ruta escolar diaria que se encargue de recoger y dejar a los niños en sus casas como para cubrir los desplazamientos a otras actividades como las excursiones.


Los niños necesitan salir a la calle

El Ministerio de Sanidad le ha pedido a la Asociación Nacional de Pediatría la elaboración de un informa para que analice y estudie las condiciones bajo las que podrían salir a la calle los menores de edad.

El periodo de confinamiento puede acarrear problemas de diversa índole a los más pequeños. El primero de ellos es un posible aumento de la obesidad, puesto que durante el encierro las familias son más propensas a llevar hábitos alimenticios menos saludables, algo que se une a la disminución de la actividad física infantil que, por lo general realizan en el colegio, los parques y los espacios destinados al uso deportivo.

El coronavirus es una amenaza invisible para los pequeños de la casa. Los niños establecen relaciones con su entorno y el cambio brusco de las rutinas, tan necesarias en las primeras etapas de la vida, unido al encierro y a aquello que escuchan a los mayores puede hacer que los niños vivan intranquilos e, incluso, que aparezcan cuadros de ansiedad. Esta situación puede desembocar en traumas y futuros problemas de conducta que dificultarán la vuelta a la normalidad.

Desde luego el debate está en la calle y son muchas las personas que no entienden que se haya autorizado la vuelta al trabajo, con las aglomeraciones y peligrosidad que eso conlleva, y que, sin embargo, los niños no puedan salir a la calle unos minutos al día. Quizás haya que llevar la cuestión al campo de la ética y la moralidad, ya que resulta indudable que, aunque el grueso de la población sea consecuente y responsable en el cumplimiento de las normas, es cierto que existe una minoría que se las salta y las deforma en su propio beneficio, haciendo uso de una picaresca mal entendida.

En cualquier caso, aún no hay pistas concluyentes que permitan saber cuándo volverán los niños a clase o cuándo podrán salir a la calle de nuevo. Así que no queda más remedio que hacerles el confinamiento lo más llevadero posible. Por suerte, existen infinidad de actividades para niños en casa, para que se mantengan entretenidos, activos, creativos y con la mente alejada de malos pensamientos.

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