La metodología Montessori, de las aulas a nuestros hogares



La metodología Montessori, de las aulas a nuestros hogares
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Esta metodología, ideada e impulsada por María Montessori, cuenta cada día con más adeptos y está traspasando las fronteras de la didáctica, donde la imparten algunos docentes de la enseñanza. Los padres de muchos niños están optando por trasladarla también al hogar para educar a sus hijos, para lo que deben adecuar algunos espacios. Te contamos en qué consiste.

¿Qué es exactamente la metodología Montessori?


Para conocer bien en qué consiste esta metodología, conviene pararse un momento a leer una de las frases de la propia María Montessori que afirma que “el niño, guiado por un maestro interior trabaja infatigablemente con la alegría para construirse. Nosotros, los educadores, solo podemos ayudar”.

En España existe una asociación Montessori que realiza actividades divulgativas sobre este método y que expone esta frase en su página principal.

En resumidas cuentas, este método defiende que los niños participan proactivamente en su proceso de desarrollo y que bastan ellos mismos para autodirigirse con inteligencia y libertad.

Los maestros afines a esta metodología imparten sus lecciones de manera individual o en pequeños grupos, abordando un amplio abanico de temas y dejando libertad para su interiorización, en la que el orden, el silencio y la concentración son muy importantes.

A su vez, se les indica unas reglas y unos límites que no deben sobrepasar en ningún momento mientras que el observador permanece en un segundo plano y se dedica a ayudar o a presentar al alumno nuevos materiales o temas en los que el propio niño se ha interesado de manera proactiva.

A fin de cuentas, este método tiene el propósito de despertar el potencial de cada niño para que sea capaz de auto desarrollar sus capacidades cognitivas en un ambiente estructurado. Con estos factores favorables, se fomentan también las capacidades físicas e intelectuales, que irán adaptando y ejerciendo en su desarrollo físico y psíquico.

María Montessori basó y creó este método mediante la colaboración entre adulto y niño. Ve la escuela como el lugar donde la inteligencia y el resto de capacidades se desarrollan libremente a través de un material didáctico adaptado, no como un lugar donde el maestro se dedica exclusivamente a transmitir conocimientos teóricos.

Esta doctora de origen italiano sostenía que los individuos contamos al nacer con las capacidades para poder hacer las cosas por nosotros mismos y entiende que, si no es de esta manera nunca llegaremos a desarrollarlas.

 

¿Cómo debemos preparar un espacio para ejercer la metodología Montessori?

Con una habitación infantil a medida y adaptada a la Metodología Montessori podemos iniciar fácilmente y con pocos elementos el camino para que el niño llegue a ser independiente por sus propios medios.

Todos los elementos deben ser de tamaño infantil y estar ordenados en estantes y almacenamientos de un tamaño al que el niño pueda acceder sin dificultad. El equipo usado debe ser estéticamente agradable a los ojos de un niño y se debe alentar siempre a que sea cuidado por sus usuarios.

Cuando contamos con el mobiliario y el material adecuado, los niños eligen sus actividades de manera independiente. Alentaremos a que usen todo lo que quiera, siempre y cuando después de su uso lo devuelvan al lugar que corresponde. De esta forma, se creará una armonía y los más pequeños aprenderán desde chicos a concentrarse y a mantener el orden.

Estas actividades deben durar un mínimo de tres horas. María Montessori fijó este límite, ya que observó que era esencial para que los niños tuvieran este tiempo para involucrarse en algo que es esencial para su desarrollo.

El error, la equivocación, la falta, no son castigadas como algo negativo, es considerado como parte del aprendizaje, una etapa más del proceso en el que los niños interiorizan y hacen una autoevaluación en el desarrollo de su voluntad.

Es importante tener en cuenta que el método Montessori no es sólo el uso de unos materiales específicos, es la capacidad de la persona educadora de respetar al niño como persona y entender que tiene potencial para superar desafíos, cambios o novedades en su día a día.

Esta metodología es una garantía de éxito y ya la utilizan en países de todo el mundo como México, Estados Unidos, Rusia, Japón, Colombia, La India, Sudáfrica, Alemania, España y muchos otros países más. Este éxito nos demuestra que nacemos con la capacidad del autoaprendizaje más allá de aprender a comer, hablar, andar o desarrollarnos fisiológicamente.

La doctora Montessori comenzó a utilizarlo a principios del pasado siglo en las comunidades más pobres de Roma. Su propósito no era otro que mejorar la sociedad demostrando que las capacidades no se heredaban, sino que podían adquirirse por uno mismo sea cual sea nuestro estrato social.

Si al leer este artículo te has sentido identificado, no dudes en buscar más información y en emprender este método con los más pequeños de tu casa. Empezarás a notar la evolución en un espacio corto de tiempo.

Redacción: Antonio Godoy

Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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