Método Montessori, libertad en el aprendizaje de los niños

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Mucho se ha hablado del Método Montessori en los últimos años, pero lo cierto es que a veces se confunde con otros métodos o directamente se piensa que solo se utiliza en los ratos de ocio de los pequeños. Pero en realidad se trata de un método que abarca el desarrollo del menor en todos los ámbitos: educativo, psicológico, motriz, y social.

 

En la actualidad, existen diversos métodos educativos para afrontar el crecimiento intelectual y social de los niños y niñas. En concreto hay uno, el Método Montessori, que es uno de los más aceptados y seguidos por miles de padres y escuelas en todo el mundo.

 

Este modelo educativo nació a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en Italia, ideado por María Montessori, médica y educadora italiana. La base en la que se fundamenta es la de ayudar al niño a conseguir un grado máximo en sus capacidad intelectual, física y psíquica, desarrollando su independencia, la libertad con límites y respetando el desarrollo físico, psicológico y social propios de cada niño.

 

Para conseguir los objetivos en el método de educación Montessori es imprescindible contar con un espacio físico preparado en el que reine el orden, que sea de estética sencilla, y donde cada objeto cumpla su función en el desarrollo de los niños. Precisamente ellos, los niños, son los que dirigen las actividades, mientras el maestro observa. Esta observación permitirá al adulto ir adecuando el ambiente de aprendizaje al nivel de progreso del niño.


Cómo es un aula Montessori

Los grupos se conforman por edades de tres en tres años (menores de 3 años, de 3 a 6 años, de 6 a 9 años y de 9 a 13 años), de manera que se incentiven el respeto entre compañeros, la solidaridad y se socialicen mejor. De esta forma también se logra que sea el niño quien dirige su propio desarrollo intelectual según sus características personales y particulares, siempre bajo la atenta mirada del maestro, pero dejando que sean sus propias inquietudes y las del grupo las que guíen su interés por aprender.

 

María Montessori basó, por tanto, su método en conseguir que la escuela no sea “un lugar donde el maestro transmite conocimientos”, sino “un lugar donde la inteligencia y la parte psíquica del niño se desarrollará a través de un trabajo libre con material didáctico especializado”. De esta forma, Montessori defiende que los niños aprenden de todo lo que les rodea, absorbiendo conocimientos como una esponja. Solo hay que proporcionarles los materiales adecuados y que ellos en el aula, libremente, elijan el que más les interese en cada momento.

Por supuesto, la distribución en el aula de los diferentes materiales no queda al azar. En cada aula se separan los materiales (libros, juegos, etc.) por temas, y los niños pueden escoger qué material utilizar, tanto en grupos como individualmente. Después deben devolverlo a su sitio, para que los otros compañeros los puedan utilizar.


Productos específicos para emplear el Método Montessori

En el mercado se pueden encontrar multitud de productos para llevar a cabo el método Montessori. Entre los más destacados se encuentran los juegos y libros, pero también muebles especiales que ayudan al desarrollo psicomotor e incluso mobiliario para habitaciones que promueven la libertad de movimientos del niño y su espacio para el juego. Todos ellos deben tener algo en común, que ofrezcan estímulos para satisfacer la curiosidad natural y el interés por aprender.

 

En cualquier caso, cualquier objeto, juego o libro, debe estar a la altura del niño. Es fundamental este aspecto para que sea el pequeño el que pueda visualizar lo que quiere y lo tome por su propia mano. De esta forma va adquiriendo el hábito de elegir y luego recoger, puesto que tiene a la vista las cosas y sabe dónde están.

Muebles y habitaciones

Los muebles de las aulas o de las habitaciones Montessori deben ser muy funcionales y respetar las necesidades de desarrollo de los niños día a día. Para ello es fundamental que los niños puedan tener acceso a su propia cama, esta debe estar diseñada a ras del suelo y sin barandas.

 

En este sentido, todo el mobiliario tanto de la habitación como del aula debe ser adaptado al tamaño del pequeño para que sea totalmente accesible para ellos.

 

Asimismo, es importante que el diseño sea de líneas puras, sencillas y en tonos neutros, que no tengan barreras para acceder a cualquier objeto, ya que esto fomenta su autonomía. Los muebles Montessori no deben tener puertas ni cajones, todo debe estar a la vista y ser accesible.

 

Dentro de los elementos más aconsejables para decorar una habitación o aula Montessori están las tiendas o tipis, las Torres de aprendizaje, el triángulo Pikler, y por supuesto el Espejo Montessori.

Juegos

Entre los juegos que más se tienen en cuenta a la hora de elegir el método Montessori como técnica de aprendizaje, hay que destacar que estén preparados para las edades de los niños y que les permitan interactuar con los compañeros. Es decir, deben ser juegos progresivos, que vayan de un grado de dificultad bajo hasta los de niveles más elevados para niños más mayores.

Existe una gran variedad de juegos adaptados a cada etapa de desarrollo, como las mesas de luz, materiales para mesas de luz, materiales Montessori de madera, juguetes Montessori de madera, bandejas de arena, arcoíris montessori, pelotas, cesto de los tesoros, móviles y sonajeros para bebés, tapetes y alfombras, torres y bloques de madera, tableros para tener todo a la vista, cajas de permanencia y juegos de matemáticas, entre otros.

Libros

Según el método Montessori, los niños deben aprender a leer cuando se sientan preparados para ello y sientan interés por los libros, es decir, hay que respetar su ritmo evolutivo. Antes de eso los menores pueden interactuar con los libros sensoriales, que están confeccionados para resaltar los colores, las texturas, en suma, libros para estimular su curiosidad y desarrollar sus capacidades de conocimiento del medio a través de actividades manipulativas. Hay que dejar que los pequeños los usen y manipulen como quieran y que los interpreten a su gusto.

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