Aprender a ser padres: todo lo que se debe conocer

Aprender a ser padres

Para ser padres hay que asumir un compromiso mucho antes del nacimiento. Desde la concepción y durante el embarazo hay que saber cómo comportarse ante la llegada del nuevo bebé. Este suele ser el momento más significativo en la vida de las parejas, pero también el más aterrador. Es que no hay un manual único para cuidar, educar y ver crecer a un hijo.

Por eso, en todas las fases (desde que se forma el embrión hasta pasada la adolescencia) los padres deben saber cómo asumir sus roles en cada etapa. Contar con la opinión experta de pediatras, abuelas, madres, docentes y demás especialistas es esencial. Todos los detalles cuentan a la hora de asumir la gran responsabilidad de ser padres. 


Los primeros meses

La llegada del bebé a la casa y la maternidad pueden poner de cabeza a toda la familia.

Lo ideal es brindar toda la calma y soporte posible a la madre, pues el estrés puede hacerse presente, más aún si es primeriza.

Se suele cometer el error de visitar a la madre para conocer al bebé. No es que esté mal hacer eso. Pero, la mamá acaba de pasar por un parto, enfrenta cambios hormonales y debe dar pecho o alimentar con biberón al niño cada 3 horas.

En esos primeros días o semanas, además de adaptación, se requerirán cosas solo para el uso del bebé. Hay que recordar que un recién nacido y hasta el primer año de vida no tiene un sistema inmune desarrollado. 

Por lo tanto, los biberones, chupetes, sonajeros y todo lo que esté en contacto con el bebé debe lavarse aparte y desinfectarse o esterilizarse. El mercado y las tiendas especializadas en cosas de bebés tienen todo lo necesario como por ejemplo, Mylittlebabies.com, una tienda online en donde puedes encontrar todo lo que el bebé necesita, incluso, ese detalle especial que puedes regalar a esos amigos que recién se convierten en padres. 

Durante los seis primeros meses, salvo indicaciones del pediatra, los niños suelen tomar solo pecho o fórmula. Además, no solo necesitará ropita, pañales y productos personales para su higiene como champús, jabones especiales, cepillos para el cabello y cortaúñas solo para él. También será importante estimular sus sentidos. Poner un móvil de colores en la cuna, juguetes con música relajante y ofrecerle juguetes como sonajeros y rasca encías es importante, pues son objetos que contribuyen a su desarrollo.


La guardería y aprender a caminar

Quizás el momento más duro para los padres es cuando llega la hora de retomar el trabajo habitual y dejar al bebé en la guardería.

Es normal sentir inquietud, pero si se buscan buenas opciones, se estará tratando con profesionales que saben cómo cuidar y atender a un bebé. Ir a la guardería no debe verse como algo traumático y conviene no mostrar nervios al pequeño.

Forma parte del proceso que toda familia moderna enfrenta tarde o temprano. Por otro lado, la guardería es una manera de socializar y de brindarle al niño un contexto de relaciones sociales que servirá de aprendizaje.

Con respecto a los primeros pasos, hay que estar vigilantes. Cuando ya se sienten cómodos, pueden recorrer toda la casa y en un descuido puede haber un accidente.

Por tal motivo, hay que cubrir los tomacorrientes, estar atentos a las escaleras y cualquier otra situación que pueda implicar peligro. Lo importante es tomar las cosas en serio, pero con calma y disfrutar del niño y sus etapas.


La educación

La educación de un niño no empieza en la escuela. Se pueden elegir juguetes educativos y divertidos que los ayuden con la coordinación, la memoria y que le den nociones de asociación de ideas.

Otra consideración importante que deben tener los padres cuando se inicia la escolaridad es ayudar al niño a entender que ir al colegio no es una pesada obligación.

Conviene enseñarles con antelación a dormir temprano para no correr ni pasar malos ratos en las mañanas. También es aconsejable hablarles de la escuela antes de ir y de lo interesante que será aprender muchas cosas.

Elegir la mochila, los cuadernos, lápices de colores y otras cosas es una manera de involucrarlos y hacerlos partícipe de su proceso.

Sí, ser padres es algo que da miedo, pero también es una experiencia única y maravillosa: ¡hay que vivirla al máximo!

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