Ahorrar con una impresora en casa es posible

ahorrar con impresora

La lectura de textos mediante documentos digitales ha invadido el mundo. Desde que en 1993 Adobe revolucionara la tecnología de los soportes textuales con el formato PDF, la carga de archivos de texto digitalizados ha experimentado un crecimiento casi sin parangón en la era moderna. Según la estadística, la mayor parte de la población consume hasta un 70 % de los textos mediante un formato digital, bien sea el pc, la tablet, el ebook o  el Smartphone. No obstante, el uso del papel es aún necesario e imprimir documentos está a la orden del día. No hay más que ver el éxito de las papelerías, que reúnen largas colas en sus locales para prestar sus servicios de impresión a los usuarios.

Hasta hace unos meses estos negocios eran la forma más económica de imprimir, pero con la inflación y el precio de la energía el coste ha variado y su rentabilidad ya no es tanta. De hecho, hacerse con una impresora asequible es una buena opción actualmente si queremos ahorrar en nuestras impresiones. Ahora bien, ¿qué debemos tener en cuenta? En este artículo ofrecemos algunos buenos consejos.


¿Cuánto debemos gastarnos?

Los últimos meses han sido testigos del incremento en el precio de los productos tecnológicos, y las impresoras no se han quedado atrás. Aun así, es posible encontrar buenas ofertas todavía. Si nuestra demanda de impresiones es baja o media, bastará con una inversión de unos 100 €; no hay problema incluso si es de segunda mano, lo importante es que funcione bien. En el caso de que estemos constantemente imprimiendo grandes cantidades, el desembolso deberá ser mayor o, directamente, lo mejor será pasarse por la copistería.

Para aquellos usuarios que estén interesados en una impresora para casa a buen precio, los profesionales de Ahorro Imprimiendo pueden aconsejarlos adecuadamente para encontrar la mejor opción.


¿Qué cartuchos usamos?

Este aspecto es uno de los más importantes a la hora de determinar cuánto dinero nos costará nuestra impresora mensualmente, ya que en función del uso tendremos que comprar más o menos cartuchos. Curiosamente, algunas impresoras de precio más reducido comportarán a posteriori un gasto más alto en cartuchos. Cuando accedemos a un rango bajo de precios, por lo general su sistema cromático está compuesto por un cartucho negro y un cartucho tricolor, que cuentan con la desventaja de ser desechados cuando se acaba uno de los colores, aunque siga habiendo de los otros dos. El recambio de cartuchos será más constante y, por lo tanto, mayor el desembolso.

Si optamos por una impresora de un rango superior, aunque el precio suba un poco el gasto en cartuchos será menor. Al contar con cuatro compartimentos, cambiaremos únicamente la tinta que se haya agotado, manteniendo en uso las otras tres.

Por supuesto, internet dispone de incontables webs en las que podemos adquirir cartuchos compatibles, que siempre son más económicos que los originales. Sí es cierto que si queremos servirnos de ellos, lo mejor será no comprar una impresora de nueva generación. Además de un coste muy superior al resto, serán frecuentes los problemas de stock con sus cartuchos y con poca probabilidad existirán cartuchos compatibles.


¿Cómo mantenerla?

Una de las claves para que la compra salga rentable es mantener la maquinaria en funcionamiento. Aunque no tengamos que imprimir nada en concreto, cada 10 o 15 días es recomendable ponerla en funcionamiento y sacar algún documento o apuntes, aprovecharla para imprimir un recortable o dibujos para los más pequeños o incluso para imprimir el regalo más deseado por los futboleros: la carta FIFA personalizada. Se trata al fin y al cabo de que la tinta esté siempre líquida y los conductos no se resequen.

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