Rutinas de pensamiento | Aprender a aprender

Rutinas de pensamiento

Hay dos conceptos interesantes en el aprendizaje de los niños: aprender a pensaryaprender a aprender . Enseñar a pensar y razonar es fundamental en el desarrollo cognitivo de los niños– Existen numerosas estrategias que permiten a los niños mejorar la capacidad de pensar y razonar, entre ellas destacan ciertas estrategias como son las rutinas de pensamiento.

En este artículo veremos rutinas de pensamiento en infantil y rutinas de pensamiento en secundaria que permitirán facilitar el aprendizaje en el aula .

Emplear estas rutinas permite a los niños ser capaces de alcanzar la libertad, la autonomía de pensamiento y la capacidad de resolver problemas.


¿Qué son las rutinas de pensamiento y en qué beneficios tienen para la educación infantil?

Se conoce como rutinas de pensamiento a una serie de herramientas o instrumentos que se utilizan para organizar los conocimientos de una manera específica al seguir ciertos patrones. De esta manera, se consigue desarrollar un pensamiento crítico, autónomo y creativo.

Son, de esta manera, estructuras que los individuos pueden utilizar para discutir, pensar y gestionar su pensamiento tanto individual como colectiva, facilitando así el uso de la mente para la reflexión y el razonamiento, algo muy importante durante la educación.

Las rutinas de pensamiento suelen ser herramientas específicas y fáciles de comprender que permiten orientar el pensamiento de los niños. Al utilizarlas con frecuencia, puede lograrse que se conviertan en la manera natural de pensar de los niños.


Rutinas de pensamiento efectivas

A continuación te contaremos sobre algunas rutinas de pensamiento en infantil y secundaria efectivas que se pueden enseñar a los pequeños. Rutinas de pensamiento ejemplos:

3, 2, 1 puente

Para que esta rutina de pensamiento pueda otorgar los resultados deseados, los alumnos deben practicarla tanto antes como después de realizar una lección. Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Los estudiantes deben escribir de forma individual tres ideas, dos preguntas y una analogía o metáfora correspondiente al tema que se esté tratando.
  2. Una vez hayan completado esta tarea, compartirán sus pensamientos con el resto de la clase.
  3. Seguidamente, se llevarán a cabo una serie de actividades que guarden relación con la temática que se esté tratando (Pueden ser tanto grupales como individuales). De esta manera, los alumnos podrán generar experiencias que los ayuden a dirigir sus pensamientos hacia nuevas direcciones.
  4. Una vez que la actividad haya terminado, los estudiantes volverán a completar la tabla con el tres, dos, uno.
  5. Finalmente, se les organizará en parejas para que puedan discutir tanto sus ideas iniciales como las actuales. De esta forma, deberán explicar cómo y por qué ha cambiado su pensamiento.

El semáforo

La rutina de pensamiento del semáforo resulta igualmente muy efectiva. Para ponerla en práctica, se toma una plantilla que contenga tres casillas, cada una de ellas con una carita. Estas deben ser de colores verde, amarillo y rojo.

Así, en la casilla de la carita verde se colocará todo aquello que se sabe y se entiende con respecto al tema que se trata. Para esto, los niños deben preguntarse a sí mismos qué cosas saben y qué cosas entienden.

Por otra parte, la casilla de la carita amarilla se utiliza para representar todos aquellos elementos que generan duda o confusión, para lo cual, los niños deben plantearse a sí mismos cuáles son los temas en los que no son capaces de defenderse con soltura.

Finalmente, se utilizará la casilla de la carita roja para escribir todo lo que no se comprende, que no se es capaz de defender o de afrontar y que no se domina. Los niños se plantearán la pregunta para poder completarla: “¿Qué es lo que no sé?”

Al hacer uso de esta rutina de pensamiento, los alumnos podrán autoevaluarse para conocer en qué aspectos se sienten seguros, cuáles les crean inseguridades y cuáles no son capaces de afrontar en el momento. Esta capacidad de autoevaluación resulta muy importante durante la educación.

Veo, pienso, me pregunto

Para poner en práctica esta rutina del pensamiento, se mostrará una imagen a los alumnos y se les preguntará qué es lo que ven. Es muy importante aclarar a los estudiantes que deben razonar con respecto a su interpretación de lo que ven.

Una vez que haya transcurrido un tiempo prudencial para que los niños hayan reflexionado sobre la imagen, el docente realizará una pregunta sobre qué piensan y qué se preguntan en relación a la imagen que observan. Para responder, es importante que los estudiantes comiencen sus respuestas con las frases: “Veo”, “Pienso” o “Me pregunto”. Esta rutina de pensamiento desarrolla la capacidad de razonar y es muy adaptable tanto a trabajos grupales como individuales.

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