Mi hijo todavía llora cuando lo dejo en el cole. Periodo de adaptación



El periodo de adaptación

Pasado el período de adaptación al colegio, aún hay niños que se resisten a entrar; parece que rechazan a su profe, lloran desconsoladamente y no juegan con sus compañeros. A los padres, esto les preocupa y se plantean preguntas como: ¿habremos escogido bien el colegio?, ¿cómo será su maestra para que no quiera estar con ella?, ¿cómo le tratarán sus compañeros?… Las familias suelen vivir con angustia este proceso, ya que el despedirse de los hijos llorando no es un situación fácil ni agradable.

Sin embargo, esto es un síntoma habitual y no deberíamos darle una importancia exagerada, siempre que esta conducta se vaya extinguiendo en un tiempo razonable. Hay niños más sensibles a los cambios en horarios, rutinas, espacios o para establecer relaciones.

Algunas de las conductas que se pueden observar durante el período de adaptación pueden ser:

  • Somáticas: alteración del sueño, trastornos digestivos, alimentarios…
  • Afectivo y social: llanto, resignación, apatía…
  • Psíquicas: ansiedad, miedo, celos…

 periodo de adaptación

Cómo podemos ayudar al  niño en el periodo de adaptación

Consideramos que el niño está adaptado, cuando es capaz de relacionarse, de expresar afecto, de contar sus experiencias… Además el niño una vez superado este proceso, además de mostrarse receptivo a ir al colegio, se despide y separatranquilo sin ansiedad, de sus figuras de apego.

Es favorable para el niño que sus padres actúen de una forma natural, acompañándole con seguridad y confianza, sin transmitir miedos y expectativas y asumiendo ellos mismos la separación.

Los pequeños son muy sensibles a las manifestaciones de excesiva preocupación, respondiendo inconscientemente de una forma negativa. Por ello, si mantenemos comunicación verbal y no verbal abierta con el centro y su profesor y cuidamos la despedida,  procurando que vaya acompañada de un gesto cariñoso mientras le recordamos que vamos a volver a buscarle más tarde,  a la par que procuramos que los tiempos sean breves, estaremos favoreciendo una adecuada adaptación.

Qué hacer cuando esa conducta no se extingue

Al igual que la adaptación al colegio, cualquier otro cambio de peso al que se somete un niño (una mudanza, separación de los padres, tener un hermanito) conlleva un proceso de asimilación y aceptación. Es bueno que contribuyamos a que su equilibrio emocional sea estable. Algunas pautas que nos pueden ser útiles:

  • Ser cercanos y accesibles, dedicándole tiempo de calidad.
  • Observarpara atender sus demandas concretas.
  • Dar importancia a aquellos aspectos que al niño le producen miedo o angustia y verbalizarlo para demostrar empatía.
  • Dejar el tiempo necesario para sentirse seguro y confiado, sin presiones.
  • Evitar comparar con el ritmo de otros niños o hermanos.

Estos cambios de actitud y seguridad en los adultos repercuten de manera muy positiva en los niños, pues se sienten escuchados y pueden encontrar el refuerzo fuera del momento del llanto y la rabieta.

Ante una conducta de no aceptación prolongada en el tiempo, es recomendable pedir orientación a profesionales. En ocasiones, hay bloqueos emocionales que hacen que los niños se resistan a dichos cambios y no se expresen adecuadamente.

La Inteligencia Emocional nos proporciona herramientas útiles para que los niños encuentren un mayor equilibrio, así como para ayudar a los padres en las dificultades de su día a día. Una comunicación emocional en casa, es la base para establecer vínculos seguros y, al mismo tiempo, favorecer la independencia.

Cuánto más seguro se siente un niño respecto a sus adultos de referencia, más fácil le resulta separarse de ellos y comprender que esa separación es temporal. Así, verbalizando estados de ánimo, poniendo nombre a nuestras emociones y regulando nuestros comportamientos ante dichos estados, aprendemos a desenvolvernos mejor en cualquier ambiente, se mejora la autoestima, las relaciones interpersonales y el rendimiento escolar. Todo esto,contribuye a la creación de un clima equilibrado, afectivo y de confianza en la familia, disminuyendo los conflictos.

Una comunicación emocional es la base para enfrentarse a la vida y superar retos. Nuestra experiencia en el trabajo diario con familias, corrobora que cuidando y fomentando el desarrollo de las habilidades emocionales, además de mejorar el clima equilibrado  en casa, influye favorablemente en los procesos de adaptación en los niños.

Carolina Pérez Ruiz

Emotiva Centro para el Cambio

www.emotivacpc.es

© El perido de adaptación. Educapeques

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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