Cómo evitar los complejos en los niños



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Los complejos en los niños: Los niños, a partir de los 6 años de edad, comienzan a tener una conciencia de su cuerpo y a distinguirse comparándose con otros niños de su misma edad.

Es, por tanto, una etapa en la que comienzan a ver en ellos mismos o en otros niños, pequeñas o grandes diferencias que, muchas veces desencadenan en escenas de bullying o burlas generado los famosos complejos en los niños.

Otra etapa (conocida por características similares) es la adolescencia donde, para el adolescente no existe nada más importante y trascendental que su autoimagen y cómo lo ven sus iguales.

Durante esta etapa (alrededor de los 6 años) los niños suelen ser extremadamente crueles y cada año que pasa los son más si no se les indica que esta cualidad es  inapropiada.

Así, en su juego por la diferenciación comienzan a distinguir a los niños con gafas, aquellos más rellenitos, aquellos más callados o más inquietos, etc. Lo distinguen absolutamente todo.

El problema radica en que, para ellos, esto es necesario para construir una diferenciación dado que están formando su personalidad.

Sin embargo los límites deben llegar en cierto momento. Caso contrario nos estaríamos enfrentando con un niño de 8 o 9 años que discrimina (y no ya que “solo distingue”).

Otro resultado posible si no establecemos límites necesarios y a tiempo es que el niño sienta disminuida su autoestima (también en formación).

Cómo evitar los complejos en los niños

¿Cómo evitar los complejos en los niños?

Préstale importancia y escucha activa a lo que dice el niño

Es importante que no minimicemos el problema sino que los escuchemos y los ayudemos en la solución.

La escucha debe ser activa, es decir empática. Debemos sentir exactamente lo que siente el niño para poder luego ayudarlo desde lo analítico.

Defectos – virtudes

A menudo los defectos se pueden convertir en virtudes en función de cómo presentemos la situación o las soluciones posibles al niño.

Puede ser necesario hablar con la docente del aula o bien con los padres del otro niño (aquel que recibe las bromas o bien quien las emite).

Es importante hacer especial énfasis en este detalle ya que, de no emitir el mensaje adecuado el niño puede estar construyendo un concepto erróneo sobre lo que es la discriminación.

Respeto por los demás y por sí mismos

Es importante también que le marquemos que nadie puede hacer de un defecto una diversión o una burla y mucho menos si esto resulta ofensivo para la persona que tiene ese defecto.

El juego de las virtudes

Una buen ejercicio puede ser presentarle a los niños un juego de cualidades y virtudes en el cual se sienta un niño frente al otro (preferentemente que se enfrenten los 2 niños que ya han presentado problemas de complejos entre ellos).

El juego consiste en mirar por 5 minutos sin hablar al otro niño y pensar en 5 cualidades positivas que vean de ese niño.

Luego justificar sus respuestas indicando por qué razón han destacado esas cualidades y en qué ámbito lo han notado.

Con este juego, poco a poco los niños con complejos comenzarán a destacar las virtudes de los otros niños y las propias por simple reflejo.




Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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