La Culpa:10 Pautas para enseñar a manejar su malestar emocional



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La culpa es una emoción que se desarrolla cuando sentimos que con nuestras acciones hemos provocado daño o mal a otras personas. La culpa está unida a la empatía, al ser capaces de ponernos en el lugar del otro experimentamos culpa, cuando percibimos su malestar y nos atribuimos la causa.

Este sentimiento es considera como una emoción negativa, que aunque no sea agradable, es necesaria para la correcta adaptación al entorno.

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Como se produce la culpa

  • Acción casual o no. La culpa comienza cuando llevamos a cabo una conducta a veces premeditada otras no.
  • Interpretación negativa de la conducta por parte del sujeto. Nuestra mente comienza a elaborar pensamientos sobre la conducta y generamos una valoración negativa de la misma. Consideramos la acción como reprochable y causante de algún mal.
  • Este pensamiento nos lleva a desarrollar una emoción de malestar. Nos sentimos mal por ser los responsables de las consecuencias de la acción.

La culpa como emoción: adaptativa o des adaptativa.

Las emociones son necesarias y cumplen funciones necesarias para la supervivencia. La culpa en concreto, cumple una función de adaptación con el entorno y nos permite desenvolvernos socialmente. Estas funciones adaptativas, pueden volverse des adaptativas cuando la emoción nos controla a nosotros en lugar de controlarla nosotros a ella. Veamos lo que ocurre con la culpa:

  • Culpa adaptativa y sana. Es la emoción que aparece cuando la conducta valorada ha provocado un daño real a alguien. Es útil para ayudarnos a respetar las normas y respetar a los demás. Ante este sentimiento podemos actuar con conductas adaptativas como pedir disculpas, solucionar el daño, etc… o también podemos no hacer nada, dejando que la culpa se incremente o reaccionar de modo defensivo, manteniendo también el malestar.
  • Culpa des adaptativa. La emoción se produce cuando no hemos hecho ningún daño real. La valoración de la conducta negativa de la conducta no es realista. En este caso la emoción nos domina, ya que no hay solución y es destructiva.
  • Ausencia de culpa. Ocurre cuando no valoramos como negativos actos que realmente han causado un perjuicio. En este caso la valoración es inadecuada y al no experimentarse la emoción, no desarrollamos ninguna acción para solucionarlo.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu




Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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