El desarrollo del lenguaje: detección de dificultades y estimulación



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Desarrollo del lenguaje

A nivel evolutivo, el lenguaje del bebé aparece por pura imitación de los movimientos y sonidos que hacen sus padres cuando les hablan, no es un aprendizaje espontáneo casual. Además, necesita de la maduración de los órganos fono-articulatorios que intervienen en la producción del mismo, así como el desarrollo de áreas cognitivas concretas. Por ello, podemos observar un proceso de evolución en el habla del niño y también en el aprendizaje de una lengua. En este sentido, se pueden prever cuáles van a  ser esas etapas de desarrollo del lenguaje desde edades muy tempranas, meses, hasta la fase de cerramiento fonológico, entre los 6/7 años de edad aproximadamente.

Como padres, existen determinados comportamientos o conductas que acompañan a dicho desarrollo lingüístico y pueden ayudarnos a detectar si nuestro hijo sigue estos patrones evolutivos con normalidad. Algunos ejemplos observables serían:

  • 0-3 meses: llora, ríe, emite sonidos, mira a la cara y sonríe espontáneamente.
  • 4-6 meses: balbucea, imitación de melodías, atiende con interés al sonido y gira la cabeza buscándolo.
  • 7-9 meses: utiliza consonantes, imita sonidos que se le enseñan.
  • 10-12 meses: empieza a usar sus primeras palabras “papá”, “mamá”, “pan”, “agua”… que normalmente tienen que ver con figuras de apego o necesidades básicas. Realiza primeros juegos sociales “palmitas” y responde al “no”.
  • 13-18 meses: construye frases de una sola palabra “holofrases”, es decir, utiliza verbos y vocabulario nuevo para pedir o expresar situaciones, a lo que suele acompañarse del dedo señalando. Comprende y obedece órdenes sencillas y se muestra más autónomo.
  • 19-24 meses: señala alguna parte de su cuerpo, cumple órdenes simples, pone nombre a un dibujo, comienza a diferenciar conceptos como “arriba” y “abajo”.
  • 2-4 años: construye frases de mínimo 2-3 palabras. Es capaz de comprender órdenes y  de mantener una conversación. Utiliza el lenguaje para acompañar su juego.
  • 4-6 años: verbaliza las acciones que realiza, utiliza el “yo”, usa vocabulario de expansión, posee una gramática completa y una expresión madura.

el desarrollo del lenguaje

Cómo estimular el lenguaje del niño

Para un estimulación temprana del lenguaje, y poder prevenir dificultades en el mismo, es importante potenciar determinados aspectos en el niño y provocarle para que sienta la necesidad de comunicarse con las personas que tiene a su alrededor. Esto empieza con un contacto cercano, directo, contacto visual y juegos de alternancia de miradas y atención, acompañados siempre de gestos, palabras sencillas, hablarle de frente y una buena vocalización.

También se pueden utilizar las diferentes situaciones de la vida cotidiana para estimular en este ámbito, a modo de juego y, al mismo tiempo, observar posibles dificultades fono-articulatorias o de comprensión y expresión. Algunos ejemplos podrían ser:

  • Cantarle canciones: la música ayuda a integrar el lenguaje, que se interioriza más fácilmente.
  • Usar palabras sencillas en frases cortas, dándole mayor entonación para resaltar la intención.
  • Ejercitar movimientos de aquellos órganos que intervienen en la fonación: en la comida (succión, deglución, masticar, soplar…), tirar besos, inflar globos o utilizar instrumentos musicales de viento es beneficioso también.
  • Usar preguntas abiertas, que motiven al niño a expresarse verbalmente y de forma espontánea, en lugar de usar  preguntas cerradas con respuesta “sí” o “no”.
  • No responder por él, dejándole el tiempo que necesite para comunicar sus intereses, animándole, en lugar de corregirle.
  • Usar juegos de alternancia de mirada, de esconderse… que pueda tomar iniciativa y usar la expresión no verbal para comunicarse también.

Cuando percibamos que nuestro hijo presenta cierta dificultad expresiva o retraso en la aparición del lenguaje, es importante consultar con su pediatra, para descartar posibles déficits en la audición, dificultades en la expresión o algún otro aspecto psicomotor, que requiera de la valoración de un especialista.

Carolina Pérez Ruiz

www.emotivacpc.es




Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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