El castigo y las consecuencias en los niños



El castigo es un método usado con mucha frecuencia con el objetivo de mejorar la conducta de los niños y niñas. Existen muchas dudas acerca del castigo, si es efectivo o no, en caso de serlo como debe ser aplicado, y en caso de no ser efectivo qué opciones tenemos.

El castigo y las consecuencias

En primer lugar vamos a diferenciar y aclarar términos, por un lado tenemos lo que tradicionalmente hemos llamado castigo y por otro lado tenemos las consecuencias.

  • El castigo tiene un carácter punitivo. Se trata de aplicar un efecto negativo a algo que el niño ha hecho mal o de quitar algo positivo. El castigo normalmente es aplicado pensando en algo que se sabe que realmente desagrada o molesta al niño o la niña, pero no suele aplicarse relacionado con la conducta indeseada. Aunque el fin último sea educar al niño o niña, su objetivo cercano es provocar un efecto negativo en el niño o niña. El castigo, así planteado, no suele ser efectivo y cuando consigue algún efecto, es por temor o por evitar la consecuencia negativa. Pero si no tiene relación con la conducta, no se asocia a esta y no tiene sus efectos.
  • La consecuencia en cambio, es una consecuencia lógica a la conducta indeseada y suele estar relacionada con ésta. Es algo que aparece como consecuencia de la conducta, y por lo tanto puede asociarse fácilmente a ésta, logrando ser mucho más efectivo. El fin último de la consecuencia es hacer comprender al niño o la niña que es lo que ha hecho mal y hacerle comprender que sus actos tienen consecuencias. Es fácil que el niño o niña asocie acción con consecuencias y que lógicamente trate de evitar las consecuencias negativas y trate de repetir las positivas.

Así explicado puede ser difícil encontrar las diferencias, realmente son conceptos parecidos pero muy diferentes. Veamos algunos ejemplos:

  • Un adolescente que suspende y es castigado sin salir el fin de semana por haber suspendido. En este caso se trata de un castigo que no tiene relación con la conducta. En cambio, si en lugar de hacer eso, le explicamos que tiene que estudiar y que si no acaba sus tareas no podrá salir porque necesita estudiar y llevar todo al día para aprobar, estaremos aplicando una consecuencia. Aunque ambas opciones sean parecidas, existe una diferencia en la manera de aplicarla que permite una mayor asociación entre la conducta indeseada y la consecuencia.
  • Un niño que pinta la pared del pasillo y es castigado en su cuarto sin ver la tele y estando solo para pensar en lo que ha hecho. En este caso no obtendremos ningún beneficio y en todo caso motivado por el temor, pero es probable que el niño haga otras conductas no deseadas. En cambio podemos hacer otra cosa, pedimos al niño que limpie la pared con nosotros y hasta que no terminemos de limpiar no podremos ver la tele, jugar o hacer otro tipo de cosas, en este caso también estamos aplicando una consecuencia lógica.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@educa_aprende

 

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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