6 Consejos para hacer que los niños respeten las normas en casa



Cómo hacer que los niños respeten las normas en casa. 

Importancia de que los niños respeten las normas en casa

En todos los hogares se deben tener normas que apunten a la buena convivencia, el respeto y al apoyo en familia, estas normas deben ser acatadas por todos, desde los más pequeños, hasta los padres, que son los que deben dar el ejemplo.

La violencia no es un buen método para que los niños respeten las normas en casa, pero si el dialogo, por medio del cual se les hace entender la razón de las reglas.

Por medio de las normas, cada uno de los miembros de la familia va a ser respetado, se va a crear lasos de cariño, sin agredir el espacio personal de cada uno de los miembros del hogar. En todos los lugares existen normas, por lo cual los niños se deben acostumbrar a cumplir las mismas, para llegar a tener una intervención adecuada en la sociedad.

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Infografía: 6 Consejos para hacer que los niños respeten las normas en casa

Consejos para hacer que los niños respeten las normas en casa

  1. Crear normas que ayuden a la convivencia. Con el fin de que se Respeten las normas en casa, estas deben tener un propósito claro y acertado, como es el tener una buena convivencia, por medio del respeto y la ayuda mutua.
  2. El ejemplo de los padres es indispensable. Los padres deben ser los primeros en acatar las normas, como un ejemplo claro para los niños. Es ilógico que los adultos le digan a los niños nunca tomes alcohol y ellos lo hagan delante de los pequeños, el padre es el primer maestro y el que los niños más admiran para seguir su ejemplo.
  3. Diálogos para socializar las normas. Este diálogo no se refiere a pedirle permiso a los niños para establecer las reglas, sino a socializarlas con ellos, para que así los hijos puedan entender porque son acordadas y aprendan a respetar las normas en la casa. Es apropiado que los niños en esta clase de encuentros expresen los que piensan, para que aprendan a comunicarse y vean respetada su opinión.
  4. Las normas deben proporcionar beneficios a todos. Las normas establecidas en el hogar deben ser equitativas, esto quiere decir que todos los miembros del hogar se deben beneficiar de las mismas o por lo menos deben ser aplicadas a todos cuando comentan un error.
  5. Normas de ayuda para vivir mejor. Cuando de lograr que se Respeten las normas en casa se trata, se debe tener en cuenta que una norma que ayudará a todos es la del respeto a la privacidad, es decir, no se debe entrar a la alcoba cuando la persona no esté y menos a tomar alguna de sus pertenencias sin permiso.
  6. Recompensa o castigo. Cuando los niños se comportan de una forma apropiada deben ser recompensados, por medio de algo que ellos deseen o simplemente con una felicitación, frente a los demás miembros de la casa, pero cuando se rompen las normas se deben aplicar castigos, como quitar un elemento a actividad que les gusta, como jugar videojuegos. 



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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

Un comentario sobre “6 Consejos para hacer que los niños respeten las normas en casa

  • el 26 abril, 2015 a las 14:56
    Permalink

    Completamente de acuerdo con las premisas básicas, pero creo que es importante señalar algunas cosas:

    Debemos tener en cuenta, sobretodo cuando los niños son pequeños, que las normas han de ser concisas y concretas. No podemos decirles “hay que portarse bien”, por que ¿qué es portarse bien? ¿que comportamientos conlleva?. Debemos establecer normas específicas y explícitas, como “después de jugar, dejamos los juguetes en su sitio” o “después de comer, llevamos nuestro plato a la cocina”. De este modo, es fácil entender para ellos qué norma se aplica a cada situación y qué comportamiento se espera de ellos.

    También creo que es importante hacer una aclaración sobre los términos recompensa y castigo. Dar una golosina o un pequeño regalo son recompensas, pero también lo son las felicitaciones y los agradecimientos, o realizar una actividad que le guste, como pintar con los dedos, jugar con papá y mamá o bajar al parque. Si queremos que el niño tome por costumbre las normas de la casa, es importante que le agradezcamos debidamente cuando hace las tareas que le hemos propuesto, especialmente cuando las realiza por sí solo. Frecuentemente nos olvidamos de reforzar las conductas positivas porque “es lo que hay que hacer” y solo les señalamos las cosas que hacen mal. Cuando hablamos de castigo, creo que sobra decir que JAMAS nos referimos a castigo físico, ni a enfadarnos o retirarles la palabra. Esto solo nos lleva a crear un clima de discordia y afecta de manera negativa a la autoestima del niño y del resto de la familia, que es todo lo contrario a lo que queremos conseguir al plantear unas normas de convivencia en el hogar. Cuando utilizamos el término castigo nos referimos bien a retirar un privilegio (si no se recogen los juguetes van al altillo hasta que ordene la habitación) o a retirar una actividad reforzante (la tele permanecerá apagada hasta que termine los deberes). El castigo no es un modo de hacer pagar al niño por un error o conducta equivocada, debe de ofrecerle una alternativa de comportamiento que sustituya la actividad que no queremos que realice por otra más adecuada, y de nuevo, reforzar debidamente la ejecución de la conducta positiva.

    Para aplicar correctamente los premios y castigos, ambos siempre deberían ser inmediatos y proporcionales a la situación. Las promesas como “si estudias mucho te compro X” o “si no haces esto no hay vacaciones” no funcionan porque en la psicología infantil (y aún muchas veces en la adulta) es más gratificante seguir haciendo lo que estuvieran haciendo en ese momento, que esperar a una recompensa o castigo que tardará semanas o incluso meses en llegar.

    Pongamos por ejemplo que nuestro niño se niega a hacer los deberes porque está jugando a un videojuego. Si le proponemos “vamos a hacer los deberes ahora y cuando acabemos, jugaremos juntos a lo que tu quieras” estamos planteando una recompensa inmediata a la actividad que queremos que el niño realice, y proporcional, una actividad (hacer los deberes) a cambio de otra (jugar juntos) además de que el hecho de que compartamos el juego con ellos ya es una actividad reforzante por sí misma. Como ejemplo de “castigo”, podemos retirar el videojuego (eliminamos la actividad reforzante de manera inmediata) hasta que finalice sus deberes, e inmediatamente después de terminar, le felicitamos por acabar la tarea y le devolvemos el videojuego (recompensa). Castigarle una semana sin videojuegos no tendría sentido, ya que no sería proporcional, y sobretodo, debemos retirar el castigo una vez que ha cumplido con su tarea.

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