Escuela de padres: Lectura desde la cuna



Las palabras nos hacen, nos construyen como personas, nos llevan a lugares lejanos que solo podemos descubrir conociendo las palabras.

Los niños/as crecen llenando de significando el mundo que los rodea, y todo gracias al conocimiento de la palabra, y al desarrollo de la capacidad de abstracción que hace que ellos unan una palabra a un significado en concreto.

Primero exploran y escuchan, poco a poco se van dando cuenta de que aquello que es azul y siempre esta presente, es a lo que nosotros llamamos cielo.

Así es como aprenden observando y conectando palabras y significado.

shutterstock_45340885

Cuantas más palabras pongamos en la boca de los niños/as, mayor será la capacidad de comprensión que tendrán del mundo, mayor vocabulario, capacidad de concentración y de reflexión.

Una canción, puede decir muchas cosas bellas, una sola canción introduce al niño en el mundo de la significación:

“Aserrín, aserrán, los maderos de San Juán, los del Rey sierran bien, los de la reina también, los del Duque… Truque, truque, truque”.

Una canción como esta nos une a los niños/as, para ellos resulta uno de los primeros cuentos que escuchan, un cuento melódico, se conectan con la palabra, con la rima, con los tiempos… ¿Qué será un madero, qué será un rey, una reina o un Duque? seguro que no tardan en descubrirlo.

Todavía no saben leer, pero es importante ofrecerles cuentos desde que son bebes, es importante empezar cantando e interactuando, pero seguir contando y jugando con las palabras, porque es allí, en el mundo de las palabras, donde ellos se construyen como personas.

 “Luna, luna, luna… luna, luna, Sol…

Luna, luna, luna….luna, Caracol…”

Este es el fragmento de uno de los cuentos-cuna. Son unos cuentos que se narran cantando, cuentos que juegan con las palabras y las rimas, que incorporan objetos, personajes y animales que resultan familiares a los niños.

El cuento resulta para el niño un instrumento ideal para retener al adulto, los adultos que envuelven al niño/a están siempre muy ocupados, el niño comparte con ellos un halo de inquietudes permanentes y un ritmo misterioso, pero cuando vivencia el momento del cuento, el ritmo se frena y un ambiente diferente transforma el espacio. Necesita escuchar que las voces de las personas que quiere,  tienen algo que contarle.

Es importante detenerse a contar cuentos a los pequeños, porque en ese momento, no solo transmitimos una lengua, transmitimos nuestra voz. El niño/a observa que no es Caperucita o Pulgarcito quién habla, quién cuenta eres tú, explicando con tus propias palabras. Eso es lo que realmente quieren escuchar.

Los cuentos constituyen un mundo a parte, un mundo que no conocen pero en el que se sienten libres de pensar e imaginar como quieran los lugares o los personajes que nosotros describimos. A través del cuento se construyen estructuras mentales, que crean vínculos entre yo y los demás, yo y las cosas, yo y las cosas inventadas…

Los cuentos tienen la misma seriedad y verdad que el juego, les sirven para liberar tensiones, comprometerse, conocerse, para medir sus fuerzas con el miedo, con lobos, brujas y monstruos… es allí donde un niño se siente fuerte para luchar contra el lobo, por ejemplo: la educadora esta contando el cuento y basta que tire la zapatilla en el aire simulando que ahuyenta al lobo, para que reine satisfacción y sentimiento de victoria en el interior del niño.

Las palabras mágicas: “Había una vez”, trasladan al niño al lugar donde a él le gusta estar. Un sitio donde puede conocerse, encontrarse.

Los cuentos populares estimulan la imaginación y despiertan la curiosidad. En el cuento popular se narran las costumbres, tradiciones y sucesos que ocurren en nuestra vida social. Ayudan al niño a jugar con el mundo mágico y con la realidad, ofrecen recursos como la estructura secuencial o la repetición de frases, se desarrollan capacidades como la memorización, la identificación… se otorga poder al niño/a, seguridad y placer, ya que conoce el cuento y sabe lo que va a pasar, en ese momento es el niño el que está por encima de todos los personajes, se sitúa en lugar privilegiado frente a ellos.

Una vez los niños ya se han familiarizado con el cuento, podemos avanzar un paso más e introducir: la rima, la adivinanza, la invención y la unión de nuevas palabras… todo ello además de enriquecer el nivel fonético del niño, le otorga placer, se le permite jugar, hacer y deshacer, crear, enumerar, inventar, pensar…

“Antes de que puedan hablar, tenemos que contar”

Clara Lapeña Abadía. Maestra de educación infantil para el portal

Comparte en tus redes socialesShare on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterPin on Pinterest0Share on LinkedIn0Email this to someoneShare on Tumblr0



Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies