Los celos en los niños, consejos para ponerles una solución



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Los celos en los niños forman parte del desarrollo socioafectivo de los niños, y también nos acompañan a lo largo de nuestra vida, en otros contextos más elaborados. Expresan nuestro miedo a la pérdida, la inseguridad que genera la idea de poder ser sustituidos dentro de un marco de relación emocional.

Ante situaciones como la llegada de un hermanito, por ejemplo, los padres también le transmiten miedo y ansiedad al niño. Les surgen dudas sobre cómo abordar el nacimiento, la adaptación del nuevo miembro y poder seguir dándole la misma atención, que estaba recibiendo el primer hijo, hasta el momento.

Los padres además de pensar que sus hijos se beneficiarán aprendiendo unos de otros, sienten inseguridad de que se enfrenten y surjan conflictos. Los celos en los niños es algo normal, es una competencia por obtener el cariño de los padres que, sin sobrepasar un cierto grado, ocurre con normalidad en todas las familias.

Cuando hay una buena relación entre los padres y el niño, en lo que se refiere al establecimiento de un vínculo seguro, que no dependiente… es menos probable que los celos supongan un problema, y la situación se irá normalizando paulatinamente y de manera espontánea.

celos entre hermanos

En general, los niños celosos pueden manifestar algunas de las siguientes conductas:

  • Cambios de humor no justificados.
  • Signos de infelicidad. Lloro frecuente sin motivo. Tristeza acompañada de manifestaciones verbales de no sentirse suficientemente querido.
  • Aparición de nuevas conductas no presentes anteriormente o ya superadas, normalmente desadaptadas con el simple motivo de llamar la atención de los padres (agresividad injustificada, dejar de controlar esfínteres, etc.).
  • Cambios en la expresión verbal y gestual. Vuelta a un lenguaje más infantil con presencia de gestos inmaduros como chuparse el dedo.
  • Alteraciones en los patrones de las rutinas: sueño, alimentación…etc.
  • Desobediencia y negativismo generalizado: oposicionismo y actitud desafiante hacia padres y compañeros.
  • Negar sistemáticamente los errores propios y culpabilizar a los otros de sus problemas o actitudes (en especial al hermano objeto de celos).

Consejos para combatir los celos en los niños

Para ayudarles a aceptar y asimilar mejor el cambio, es positivo que actuemos de acuerdo a cómo lo veníamos haciendo con anterioridad, evidentemente integrando al nuevo miembro de la familia. Algunos aspectos a tener en cuenta y pueden favorecer dicha adaptación podrían ser:

  • Mantener las rutinas en la medida de las posibilidades, aunque ahora sea sólo uno de los dos el que pueda hacerse cargo de acompañarle en ellas, o se haga de manera alterna padre/madre, lo que resultaría más enriquecedor.
  • Darle responsabilidades, que se sienta útil, que participe también de la vida del bebé y de forma activa.
  • Tener momentos de juego con la madre, que suele ser la que dedica más tiempo, normalmente a los cuidados del pequeño, sobre todo si le da el pecho.
  • Permitirle tener sus momentos de intimidad, su propio espacio independiente al del bebé.
  • Verbalizarle nuestros estados de ánimo y cansancio, que supone cuidar de un recién nacido, de manera que comprenda que si no podemos atenderle como él quiere no es por falta de interés. Es importante que se sienta escuchado.
  • Evitar enfrentarle a otros cambios o aumentar las expectativas respecto a su nivel de madurez, como por ejemplo cambiarle de habitación, quitarle el chupete o el pañal si es pequeño. Un hermano no te hace dar un salto evolutivo.

celos en los niños

En general, se trata de actuar con la mayor naturalidad posible, pues se trata de un cambio para toda la familia, y un exceso de sobreprotección hacia el niño, sólo incrementaría y reforzaría sus llamadas de atención o comportamientos no deseados.

En este sentido, nuestro modelo de referencia como padres debe ser cercano, comunicativo y empático, sin olvidarnos de que un hermano puede convertirse en una oportunidad para crecer y compartir aprendizajes.

Hablar con él sobre cómo se siente, ponerle “nombre” a los miedos que experimenta y ayudarle a gestionarlos y superarlos, es una cuestión de escucha, comprensión y cariño. La emotividad y grandeza de las relaciones y vínculos seguros entre padres e hijos, reside en la calidad y no en la cantidad de las mismas. Por lo que el principal objetivo debe ser el de encontrar el tiempo para disfrutar juntos, también mientras se llevan a cabo las rutinas del día a día.

En caso de que este tipo de celos en los niños persistieran en el tiempo, sería aconsejable que lo comentáramos con un especialista.

Plaza de Callao, 1
28013
Madrid




Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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