Cómo aumentar la autoestima en los niños

aumentar la autoestima

La autoestima es un aspecto emocional crucial en la vida de cualquier persona. Se trata de la valoración que tenemos de nosotros mismos y ello abarca una serie de pensamientos y sentimientos que condicionan nuestra forma de relacionarnos y comportarnos.

La percepción que tenemos sobre nosotros mismos y el autocuidado son facetas que no deben descuidarse. Por ello, durante la infancia resulta importante prestar atención a la misma, fomentando el amor propio y la autoconfianza en los más pequeños y ayudando a que puedan desarrollarla de forma sana.

La autoestima debe trabajarse adecuadamente pues reporta gran cantidad de beneficios para los niños. Por este motivo, son muchos los padres que deciden acudir a diferentes libros sobre autoestima para niños, pues es una forma efectiva de trabajarla. Existen gran cantidad de libros para tratar este aspecto emocional sumamente importante y que no se generen problemas derivados de una falta de amor propio. Estos tipos de libros incorporan dinámicas y ejercicios educativos, combinados con herramientas psicológicas que también ayudarán a fortalecer la madurez de los niños.


Estrategias para aumentar la autoestima en niños

A la hora de trabajar la autoestima resulta útil hacerlo empleando una serie de estrategias que vayan encaminadas a potenciar una buena autoestima en niños y conseguir que desarrollen confianza en sí mismos.

Prestarles la atención necesaria y reconocer los logros: Dedicar tiempo de calidad a los más pequeños resulta imprescindible para su desarrollo personal, así como para reforzar la percepción del valor de sí mismos y para que se sientan queridos. De igual forma, resulta importante reconocer aquello que hacen bien y motivarlos. Valorar el esfuerzo de lo que hacen y no solo los resultados, pues las cosas a veces saldrán bien y otras no pero el esfuerzo invertido es valioso y hay que reconocerlo.

Poner límites sanos y enseñarles a manejar la frustración: Tan importante como reconocer todo lo bueno que hacen es enseñarles los límites y cómo comportarse ante determinadas situaciones. Gestionar distintas emociones, tanto negativas como positivas es un aspecto esencial para que puedan lidiar con la frustración y desarrollar resiliencia ante determinadas situaciones. Si cometen errores lo mejor es enseñarles porqué está mal y de manera asertiva ayudarles a mejorar. Poner límites sanos equivale a seguridad y estabilidad, son una forma de marcar el camino a los más pequeños.

Evitar uso de etiquetas y comparaciones: Lo cierto es que las etiquetas en general, ya sean positivas o negativas, pueden condicionar de forma perjudicial al niño ya que supone colocarlo en una posición estática como “bueno” o “malo”, “torpe” o “listo”. Es recomendable no utilizar estos calificativos pues contribuyen a estancar a los más pequeños y a que interioricen ideas que no tienen porqué ser inmutables, generando presión en ellos. Lo mejor es centrarse en los comportamientos e incidir en ellos.

Fomentar la responsabilidad: Una vez que el niño va creciendo resulta muy beneficioso comenzar a impulsar la autosuficiencia para que este sea capaz de desenvolverse en determinadas situaciones con cierta autonomía. Sin duda, contribuirá a mejorar la autoestima y al desarrollo personal.

En definitiva, son múltiples los beneficios de trabajar la autoestima en una etapa tan importante como es la infancia. Fortalecer este aspecto emocional es una forma buena de conseguir que los niños tengan una imagen valiosa de sí mismos, aprendan a quererse y a relacionarse con el resto de una forma sana.

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