El Pastorcillo Ignorante

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El Pastorcillo Ignorante…. ¡Hola, chicos y chicas! Hoy os voy a contar una historia muy especial sobre un pastorcillo muy peculiar que tenía una forma muy extraña de contar sus ovejas y todo lo que le rodeaba. Este cuento nos va a enseñar por qué es importante aprender bien las cosas y ser siempre honestos con nosotros mismos y con los demás.

Imagina un pastorcillo que en lugar de cinco ovejas, ¡creía tener cuarenta! Y así, con su forma única de contar, ¡se convirtió en el tesorero de un rey! Pero las cosas se pusieron un poco locas cuando empezó a contar soldados y hasta sacos de patatas para un gigante hambriento. ¿Quieres saber qué aventuras le esperan al pastorcillo y qué lecciones aprenderemos juntos de su increíble historia? ¡Vamos a descubrirlo!


Hace mucho tiempo, vivió un pastorcillo que no sabía contar, o dicho mejor, contaba a su manera muy peculiar. El pastorcillo solo tenía cinco ovejas y las contaba de la siguiente manera:

–  Una  oveja,  cuatro  ovejas,  doce  ovejas,  veinte ovejas… ¡Cuarenta ovejas!

Se jactaba de tener más ovejas que nadie, y así lo anunciaba a todo el que pasara por aquel lugar. Tiempo después, el asunto llegó a oídos del rey, e inmediatamente lo mandó a llamar.

– ¿Es cierto que tienes cuarenta ovejas?

– Si, poderoso rey. Cuarenta ovejas tengo. Ni una más, ni una menos.

El rey quedó impresionado por la buena fortuna de aquel hombre, así que lo nombró tesorero del reino y le mandó a contar las monedas de oro que había en su habitación.

el pastorcillo y el rey

El pastorcillo aceptó contento, pero el rey era un hombre necio y caprichoso que, sin saberlo, había gastado todo su tesoro; por lo que apenas quedaban tres monedas de oro en la habitación, y el pastorcillo se dispuso a contarlas como sigue:

– Una moneda, cien monedas y… ¡Mil monedas!

Cuando el rey escuchó que tenía mil monedas de oro brincó de alegría y ordenó una gran celebración en todo el reino. Pero la noticia también la supo otro rey lejano, muy ambicioso, que no tardó en enviar a sus soldados para que robaran todo el oro.

Enterado de aquello, quiso saber nuestro rey con cuántos soldados contaba para defender el reino, y encomendó al pastorcillo la tarea de contarlos. El pastorcillo así lo hizo, y aunque solo habían tres hombres, un caballo y un perro, contó como pudo:

– Un soldado, quince soldados… ¡Cien soldados, mi señor! Ni uno más. Ni uno menos.

Al rey le complació saber aquello, y una vez que los soldados del otro reino supieron de semejante ejército, quedaron tan asustados que echaron a correr sin remedio. Tras esto, la celebración en el reino continuó por varios días hasta que todos los habitantes quedaron profundamente dormidos.

El pastorcillo también se echó a descansar sobre un saco de patatas. De tal manera, que no se percató de la llegada de un gigante hambriento que terminó llevándoselo junto con el saco de patatas, un trozo de carne y un barril de leche fresca.

Sucedió que el pastorcillo despertó con gran susto en un enrome salón dentro del castillo del gigante, y este le habló así:

– No temas, criatura. Desde ahora serás mi sirviente. Ve a la cocina y tráeme diez sacos de patatas o moriré de hambre.

Así lo hizo el pastorcillo temiendo por su vida. De la cocina al salón llevaba un saco de patatas cada vez, mientras contaba tal cual:

– Un saco de patatas, tres sacos de patatas, dos sacos de patatas, quince, cuatro, siete, doce, cinco…

De esta manera, lo que hubiesen sido diez sacos de patatas, terminaron siendo ochenta, y el gigante quedó tan inflado, que con la última patata se reventó y desapareció. Entonces, el pastorcillo se quedó el palacio para sí, y fue feliz durante mucho tiempo.

Según cuentan, llegó a tener cincuenta esposas y doscientos hijos e hijas, aunque es muy probable que tal cosa no sea cierta.

¡FIN!

Este cuento nos enseña la importancia de ser honestos y de tener conocimientos básicos, como contar correctamente. El pastorcillo, aunque al principio parece beneficiarse de su ignorancia y de contar a su manera, se encuentra en situaciones peligrosas y absurdas debido a su incapacidad. La historia nos muestra que la verdad y el conocimiento son valiosos y que, a largo plazo, ser honestos y educarse bien nos trae mejores recompensas y seguridad.

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A continuación os dejamos 5 preguntas de comprensión lectora para trabajar los niños la lectura y el vocabulario:

  1. ¿Cómo contaba el pastorcillo sus cinco ovejas y qué número decía tener en total?
  2. ¿Qué decisión tomó el rey al escuchar sobre la cantidad de ovejas que el pastorcillo decía tener?
  3. Al convertirse en tesorero, ¿cómo contó el pastorcillo las monedas de oro del rey y cuántas dijo que había?
  4. ¿Qué error cometió el pastorcillo al contar los soldados del reino y cómo afectó esto a los soldados del rey lejano?
  5. ¿Cómo logró el pastorcillo engañar al gigante hambriento y cuál fue el resultado final para el gigante?

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