Nariz de viento, un cuento corto para niños

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En el corazón de un bosque encantado, donde los árboles susurran secretos y las criaturas mágicas bailan bajo la luna, se esconde una historia de valentía, astucia y un toque de magia. Esta no es una historia cualquiera, es la aventura de Nariz de Viento, un niño diferente a los demás, que descubrirá que lo que nos hace únicos es también nuestra mayor fortaleza.

Acompáñanos a descubrir cómo un joven despreciado por ser distinto puede cambiar el destino de su familia y encontrar su lugar en el mundo.

¡Prepárate para un viaje lleno de sorpresas, encantamientos y hazañas heroicas que te enseñarán el verdadero significado de la valentía!


En un bosque lejano, vivió hace mucho tiempo un leñador y su mujer. Con el tiempo, tuvieron doce hijos, todos varones. Pero el último de ellos, resultó que había nacido sin nariz; y sus hermanos, que no le guardaban mucha estima, le llamaban “Nariz de viento”, y para nada contaban con él.

Era tan poco el cariño que le tenían, que en cuanto Nariz de viento se les acercaba, estos le maldecían y le echaban a patadas. Así fue por un tiempo, hasta que un buen día, los hermanos decidieron ir al bosque a cazar, y como es costumbre, Nariz de viento quiso ir con ellos. Pero el mayor lo apartó y le dijo:

– Tú quédate aquí, monstruo, que bien poco vales para estas cosas. Nosotros nos ocuparemos.

Y dicho aquello, los muchachos partieron sin más demora, dejando atrás a su hermano. Sin embargo, al ver que se hacía tarde y no regresaban, decidió salir en busca de ellos. Finalmente, los encontró en lo más profundo del bosque, y les dijo aliviado:

– ¿Por qué habéis tardado tanto? La noche está a punto de caer.

Pero ellos contestaron:

– ¿Ahora vas de listo? Nos hemos extraviado y no sabemos el camino de regreso a casa. ¿De casualidad no lo sabrás tú, inservible?

Pero lo cierto es que Nariz de viento tampoco supo recordar cómo había llegado hasta aquel sitio, así que acompañó a sus hermanos un poco más adentro en el bosque con el fin de encontrar un sitio para pasar la noche.

cueva del lobo

No mucho tiempo después, los doce hermanos hallaron una cueva, y decidieron tumbarse dentro, pues estaban muy cansados. Sin embargo, en la cueva vivía un zorro encantado que tenía el aliento de azufre, y tan poderoso era, que le bastaba con soplar un poco para marear a su víctima y comérsela de un bocado.

Al ver a los hermanos descansando plácidamente, el zorro se acercó con sigilo, y murmuró:

– Vaya bocado me espera con estos. Ver para creer. Entonces, sopló sobre ellos el azufre y estos apenas

pudieron respirar; pero cuando se disponía a devorarlos,

Nariz de viento, que no pudo sentir olor alguno por no tener nariz, le pegó al zorro de tal manera, que este salió huyendo de la cueva para no volver jamás.

Cuando se hizo de día, los hermanos retomaron el camino, y anduvieron un tiempo caminando hasta que el hambre les hizo retorcerse el estómago. Entonces, les llegó un olor a cocido muy apetecible, y pusieron rumbo hacia él.

bruja, nariz de viento

Resultó que venía de una casita escondida entre los árboles, donde vivía una bruja malvada que atraía con el olor del cocido a cualquiera que anduviese por aquel lugar, sin otra intención que encerrarlo y comérselo.

De esta manera, los hermanos decidieron entrar en la casita, pero Nariz de viento, que no pudo sentir aquel olor tan exquisito, se quedó atrás y no supo de sus hermanos hasta que la bruja los hubo atrapados y se dispuso a meterlos en una olla con agua caliente.

– Menudo banquete que me daré con estos – dijo la bruja riendo.

Entonces, Nariz de viento se subió al tejado de la casita y entró por una de las ventanas. En ese momento, saltó sobre la bruja y la hizo caer a la olla de agua caliente; y sin perder un segundo, liberó a sus hermanos y echaron todos a correr fuera de la casita.

castillo del gigante

Corriendo un rato y caminando el otro, los hermanos llegaron por fin a la entrada de un castillo. Era esta la propiedad de un gigante infame que tenía cautiva a una princesa en lo alto de una torre. Pero los doce hermanos no sabían nada de aquello, y cansados del viaje, decidieron permanecer allí hasta el día siguiente.

Así, una vez cruzada la puerta principal, los hermanos se toparon con el gigante que estaba dormido en un gran salón, y se quedaron muertos de miedo. Entonces, pensaron en rodearlo a hurtadillas y salir de allí cuanto antes; pero andando como tal en puntillas de pie, solo

lograron avivar el polvo que había en aquel lugar, por lo que comenzaron a estornudar con tanta fuerza, que el gigante se despertó y los atrapó. Entonces dijo:

– ¡Qué sorpresa para mis ojos y mi boca! Hoy cenaré como un rey.

Entretanto, Nariz de viento, que no había estornudado por no tener nariz, se escondió rápidamente bajo un sillón, y cuando el gigante se hubo marchado a la cocina, se le apareció la princesa que estaba cautiva, y le dijo:

– No temas, noble joven. Yo te ayudaré a liberar a tus hermanos.

Entonces, la princesa condujo al chico por un pasadizo secreto que llevaba hasta un rincón de la cocina. Allí estaba el gigante, sentado en una mesa enorme, y con los hermanos de Nariz de viento acostados sobre un plato con salsa de mostaza.

Así es que la princesa y Nariz de viento se colaron despacio bajo la mesa y le ataron los zapatos al gigante, de modo que cuando quiso ir a por una jarra de vino, tropezó y cayó al suelo, causando un gran estruendo. En ese momento, los hermanos aprovecharon y bajaron desde la mesa, y echaron a correr junto con la princesa fuera del castillo.

Una vez salvados del peligro, la princesa le regaló a Nariz de viento una pepita de oro por su valentía, y este se la puso en el rostro a modo de nariz, de modo que los hermanos dijeron:

– Si es que ahora te llamaremos “Nariz de oro”, listillo.  Después de todo,  resulta que no eres tan inútil como pensábamos.

Entonces se abrazaron, y a continuación, se apareció un duende rojo, y les dijo:

– Os ayudaré a salir del bosque, criaturas. Pero debéis darme algo a cambio. ¿Qué tal esa pepita de oro?

Le dieron la pepita de oro y el duende rojo les entregó a su vez una pepita de plata y les indicó el camino de salida. Pero nuevamente, se perdieron hasta que apareció un duende verde, y les habló:

– Venid conmigo y saldrán del bosque. Pero debéis darme algo a cambio. ¿Qué tal esa pepita de plata?

Entonces, le entregaron la pepita de plata, y a cambio, el duende verde les dio una pepita de bronce, y les dijo cómo salir de allí. Sin embargo, otra vez, los hermanos se extraviaron, y llegó un duende azul:

– Seguidme si queréis salir. Pero necesito que me deis algo. ¿Qué tal esa pepita de bronce?

Le entregaron la pepita de bronce, y el duende azul les dio una trozo de pan y los llevó hasta una puerta a las afueras del bosque. Sin embargo, no había manera de abrirla. Entonces vieron un pájaro que volaba cerca con

una llave en su pico, y Nariz de viento le mostró el trozo de pan; de modo que el pájaro descendió hasta posarse en una roca, y al abrir el pico para comerse el pan, la llave cayó al suelo.

Así es como los hermanos lograron abrir la puerta del bosque, y en poco tiempo, encontrar el castillo donde vivía la princesa. El rey los recibió con mucha alegría, les dio oro y caballos por haber salvado a su hija, y estos pusieron rumbo  a  casa  para  reunirse con  sus padres. Desde ese momento, Nariz de viento fue considerado el más valiente y noble de los doce hermanos, y cuentan que más tarde llegó a casarse con la princesa y se convirtió en un rey maravilloso.

nariz de viento

-FIN-

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Este cuento nos enseña importantes lecciones que van más allá de la aventura:

  1. Aceptación y diversidad: Nos muestra la importancia de aceptarnos unos a otros tal y como somos, celebrando nuestras diferencias en lugar de juzgarlas.
  2. Valentía y determinación: Nariz de Viento demuestra que, a pesar de los obstáculos y el rechazo, uno puede superar cualquier desafío con valentía y perseverancia.
  3. El verdadero valor está en el interior: El cuento resalta que lo que realmente importa es nuestra bondad, inteligencia y coraje, no nuestra apariencia física.
  4. La unión hace la fuerza: A lo largo de la historia, se destaca cómo trabajar juntos y apoyarse mutuamente puede ayudarnos a superar los problemas más difíciles.
  5. Gratitud y generosidad: Aprender a ser agradecidos por la ayuda recibida y estar dispuestos a ayudar a los demás es otra valiosa enseñanza de este cuento.

A continuación, te proponemos alguna preguntas de comprensión lectora para trabajar con los niños en el aula o en casa

  1. ¿Por qué los hermanos llamaban a Nariz de Viento «monstruo» y no querían que les acompañara?
  2. ¿Cómo logró Nariz de Viento salvar a sus hermanos del zorro encantado en la cueva?
  3. ¿Qué hizo Nariz de Viento cuando encontró a sus hermanos atrapados por la bruja en su casita?
  4. ¿Cómo consiguió Nariz de Viento evitar ser atrapado por el gigante en el castillo?
  5. ¿Qué regalo recibió Nariz de Viento de la princesa por su valentía y cómo lo utilizó?
  6. ¿Qué pidieron los duendes rojo, verde y azul a cambio de ayudar a los hermanos a salir del bosque?
  7. Al final del cuento, ¿cómo cambió la opinión de los hermanos sobre Nariz de Viento y qué lección aprendieron?

© 2024 ▷ Educapeques ➡➤ [ Nariz de viento, un cuento corto para niños ] Cuentos cortos para niños ✏️ César Manuel Cuervo | 👨‍🎓Cuentacuentos @educapeques

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