Cuento infantil: La noche de San Juan

Cuento infantil: La noche de San Juan

Juani está muy contenta, es la víspera del día de su santo y coincidiendo con el fin de curso, sus padres le han prometido que le harán un regalo muy especial

 Le han despertado muy temprano y después de desayunar y vestirse, sus padres le dicen que tienen que ir a la estación de tren, pues tienen los billetes reservados para pasar la noche de San Juan en Alicante.

Muy  emocionada, la pequeña sube al tren por primera vez y lo que más llama su atención es la rapidez con la que se mueven los paisajes a su alrededor.

 -Mira mami, mira como corren los árboles – dice la niña impresionada.

-Juani, cariño – le contesta su padre riendo por su ocurrencia – no son los árboles los que corren, somos nosotros.

-El tren va muy rápido y por eso parece que sean ellos quienes corran- añade su mamá.

 Ambos ríen por la ocurrencia de la pequeña que, tan sólo con 5 añitos es la primera vez que viaja en tren. El viaje transcurre tranquilamente y en un par de horas están en su destino, Alicante.

 La pequeña no sale de su asombro al ver las figuras tan grandes que ocupan sus calles, todas con caras muy alegres y muy coloridas.

-¿Qué son? –pregunta Juani con curiosidad.

– Son hogueras en honor a San Juan, mañana por la noche se quemarán y solo quedaran sus cenizas.- le contesta su madre.

 – ¿Por qué las queman? ¿No se pueden quedar aquí para siempre?- pregunta la niña con tono triste.

– Las queman para dar la bienvenida al verano. – le contesta su madre con dulzura.

– ¿Y no podrían dar la bienvenida de otra forma y sin quemarlas? Son muy bonitas.

– No, pequeñaja. Es una tradición de muchos años.- le dice su padre con cariño. -¿quieres que te haga algunas fotos con las que más te gusten para tenerlas de recuerdo?

– ¡Si papá! Así las tendré siempre en casa. –contesta Juani mucho más alegre.

 cuento infantil

 A medida que van pasando las horas, Juani y sus papas visitan las hogueras que hay plantadas en las calles de Alicante. Hacen una pequeña parada para comer y reponer fuerzas y más tranquilos van camino de la playa. Pasan por la explanada y paran en  los puestos que hay a un lado y a otro del paseo, admirando las obras de arte de algunos de los pintores que exponen sus obras, la mayoría de las vistas del puerto de Alicante, retratos, caricaturas…

A la mamá de Juani se le ocurre que, para tener un buen recuerdo de su paso por Alicante y como regalo para la niña, puede ser una buena idea hacerse una caricatura todos juntos. Con una sonrisa se acerca al chico que realiza las caricaturas y le comenta su idea, que es un regalo para la niña y que esta es su primera noche de San Juan.

Pide al resto de la familia que se acerquen y amablemente, el artista le pide que se sienten para posar. El resultado de la pintura no puede ser más gracioso; sobre un fondo nocturno se ven retratados en sus respectivas caricaturas rodeando una hoguera en la playa. Le dan las gracias al joven y Juani, muy contenta junto a sus padres prosiguen su camino hacia la playa.

Esta anocheciendo y sus padres deciden hacer tiempo cenando en un pequeño chiringuito a pie de playa, uno de los pocos que quedan con el paso de los años.

Toda la familia, hambrienta después de la larga caminata, da buena cuenta de la cena y tras un merecido descanso, llega el momento en el que las hogueras y los jóvenes comienzan a poblar la arena.

Poco a poco, se acercan a una de las hogueras y Juani se queda impresionada con lo que ve. Uno de los jóvenes, se aleja unos pasos de la hoguera y cogiendo impulso, corre y salta la hoguera que acaban de encender.

-¡Mamá, mamá, que se va a quemar el culo! – grita asustada Juani.

-Tranquila pequeña, que estos chicos están ya acostumbrados a hacerlo. Vienen todos los años y tienen mucho cuidado para no quemarse. – le dice una mujer que está a su lado viendo también a los chicos. – Ahora lo que tienes que hacer junto a tus papas, es pensar en un deseo y meter los pies en la orilla del mar.- les dice guiñándoles un ojo.

-¿Mamá, papá? ¿Podemos meternos un poquito en el agua? Sólo mojarnos los pies, por fiiiii… – les pide Juani con carita de buena.

 Sólo porque ya es tu santo.- le contestan- Muchas felicidades, preciosa. Disfruta de tu noche.

Juani sale corriendo y su madre le tiene que frenar para que se quite las zapatillas y los calcetines para evitar que se mojen.  Sus padres también hacen lo mismo y pidiendo el deseo de repetir la experiencia, se adentran en el mar hasta que este les cubre los tobillos. Luego se vuelven a acercar a las hogueras y la misma mujer que les ha animado a mojarse un poco en la noche más mágica del año, les da un papel en blanco y un par de bolígrafos y les indica que escriban en él lo malo que quieren que se aleje de sus vidas para luego quemarlo en la hoguera.

Ambos le hacen caso y realizan el ritual para un buen comienzo del verano y se sientan alrededor de la hoguera y, con la pequeña Juani  ya dormida en brazos de su madre, observan como todos los que están a su alrededor cumplen con la tradición de quemar todo lo malo.

Una vez que se han apagado las hogueras, se levantan y cogen un taxi hacia el hotel donde les espera el tan ansiado descanso. La pequeña Juani esta tan dormida que ni se entera cuando su madre le pone el pijama y le acuesta en su cama. Después de todo, ha sido un día lleno de emociones nuevas para ella y aún le espera lo mejor, disfrutar de sus primeras hogueras del día de San Juan.

 Definitivamente para la pequeña, la celebración de su santo en este año va a ser algo muy, pero que muy difícil de olvidar.

Cuento infantil por Rosi Requena

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