Cuentos para niños caprichosos



Ya hemos hablado en algún artículo cómo son los niños caprichosos y los mejores consejos para evitar criar niños demasiado caprichosos

“Si el niño consigue lo que desea tras una rabieta, es indispensable revisar nuestro comportamiento como padres pues estamos en el camino para convertir a nuestros hijos en niños caprichosos”

 

Hoy hemos elaborado dos cuentos para niños caprichosos que enseñen a los niños lo malo que es ser mimado y caprichoso.

 

Cuentos para niños caprichosos


 

El mago Jacinto

Jacinto era un niño muy presumido y siempre estaba pidiendo “algo más” para que sus padres, los grandes magos, le compren. Nunca se contentaba con nada, hasta tal punto que a menudo su padre, el mago del bosque encantado, solía complacer algunos de sus grandes caprichos.

 

Un buen día, el mago tuvo que salir de urgencia hacia el bosque pero olvidó llevar su varita. Cuando Jacinto vio la varita de su papá, no dudó en probar sus dotes de gran mago. Así fue como empezó a hacer todo tipo de pruebas obteniendo todo aquello que se le cruzara por la cabeza: una alfombra mágica, un castillo de oro, unos cuantos bufones para entretenerse, comida, vestimenta, etc. Cuando se había aburrido, se fue a descansar recordando el “gran día” que había tenido.

 

A la mañana siguiente se despertó Jacinto con un murmullo que provenía de la puerta de su casa. Se asomó y vio a un montón de personas reclamándole cosas: “Tienes mi alfombra mágica”, “Te has llevado mis bufones”, “Ahí está mi vestimenta de mago de gala”, etc. Cada persona reclamaba algo que Jacinto, sin saberlo, había pedido el día anterior con la varita mágica de su papá.

 

Angustiado comenzó uno por uno a devolver todas las pertenencias de aquellas personas molestas.

 

Al final del día, ya solamente quedaba una persona de la larga fila para devolver sus pertenencias, pero Jacinto se sorprendió cuando vio a su padre, el gran mago, anhelando recuperar su propia varita.

 

Triste devolvió la varita a su padre, pero éste se acercó y lo abrazó pues su padre entendió que Jacinto había aprendido la lección:Todas las cosas se obtienen por el esfuerzo de alguien y nada se consigue de manera fácil o sin esfuerzo.

Fín

 

La ratita caprichosa

Anita era una ratita que siempre había tenido los mejores juguetes. Por fortuna, su padre, era un gran empresario (se encargaba de la compra y venta de todo el queso de la ciudad) así que Anita siempre había tenido todo lo que había querido.

 

Un buen día, la ciudad quedó bajo el agua como consecuencia de una fuerte tormenta y todo el queso de la ciudad se perdió. Tampoco podían ingresar los nuevos camiones con queso hasta tanto no bajara la cantidad de agua que circulaba por las calles de la ciudad.

 

Pasaron las semanas y parecía que la lluvia no quería irse de la ciudad. Las semanas se convirtieron en meses y, poco a poco, el gran negocio de su padre, fue desapareciendo hasta que su papá se declaró en bancarrota.

 

Lentamente los grandes caprichos de la niña tuvieron que disminuir. Sin embargo, estaba tan acostumbrada a sus caprichos que no podía dejar de pedir cosas innecesarias.

 

Un buen día su mamá le dijo:

 

  • Hija, tú no necesitas nada de todas estas cosas que pides. Estos no son más que caprichos.

 

La ratita no podía creer lo que su mamá le decía, a pesar del esfuerzo que estaba haciendo por no pedir cosas innecesarias.

 

Enojada salió a caminar por la ciudad y sin darse cuenta comenzó a observar a su alrededor: ahí podía ver cómo otras familias de ratones había perdido su casa y todas sus pertenencias como resultado de la lluvia incesante. Siguió caminando y pudo ver cómo, si propia escuela había quedado bajo el agua y también vio a muchos de sus profesores ayudando a sacar los pocos pupitres que estaban ya podridos de tantos días de lluvia.

 

En ese momento la ratita Anita recordó que, a pesar de la falta de trabajo de su papá, ella dormía en una cama seca y tenía ropa limpia todos los días. Pronto comprendió que, antes que pedir cosas innecesarias, era necesario mirar alrededor y ver como otras personas no tenían ni la mitad de lo ella tenía.

 

Triste por todo lo visto, regresó a su hogar agradeciendo lo que aún tenía, mientras un fuerte sentimiento de ayudar a sus amigos y a sus padres, la invadía. Finalmente, la ratita Anita había comprendido el significado de la caridad y había dejado a un lado los sentimientos de ratita caprichosa.

FíN

 

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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