Historias navideñas para niños: Un muñeco muy especial



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Historias navideñas para niños: Un muñeco muy especial
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Historias navideñas para niños

Cuento que trata de que no se debe perder la esperanza y mucho menos dar por perdido un sueño o deseo, si se desea con fuerza se puede conseguir. No hay nada imposible

Los días pasan volando y a Belén cada vez le quedan menos ventanitas para abrir.  Como todos los días, la niña se dirige a su habitación y junto a su madre abren una de las ventanas y sacan un pequeño muñeco de nieve.

-¡Oh, que bonito!- dice Belén emocionada. – Ojalá aquí pudiésemos hacer uno.

– Pues esta noche haremos uno, eso si, en un cuento.- le dice su madre

-¡Bien!- exclama la niña- que ganas tengo de que me lo cuentes.

Cuando llega la noche, Belén ya está lista para escuchar el cuento del muñequito de nieve, su madre se sienta a los pies de su cama y comienza su cuento.

-El cuento se llama “Un muñeco muy especial”- empieza la mamá de Belén

 

Historias navideñas para niños: Un muñeco muy especial

“Erase una vez, un niño que nunca había visto la nieve. Año tras año, esperaba pacientemente a que llegara el invierno con la esperanza de que pudiera disfrutar y jugar con la nieve, pero nada. Sólo llegaba el frío y la lluvia, pero ni un solo copo de nieve en los doce años que tenía.

Tantas ganas tenía de ver nevar que, en este último año, no había celebración que su deseo no fuera otro que tener unas navidades blancas. En su cumpleaños, viendo las lágrimas de San Lorenzo, hasta en su carta a Papá Noel le había pedido un muñeco de nieve en lugar de sus regalos.

Llegó de nuevo el invierno a la ciudad pero Kike había perdido la esperanza de ver nevar, ya eran muchos años esperándola pero nunca llegaba, ¿por qué este año iba a ser distinto?, pensaba con tristeza.

Se acercaban los días de navidad pero, por más frío que hiciera, ni siquiera se anunciaban nevadas.

 

Fue en la mañana de Navidad cuando Kike se llevó la sorpresa de su vida.

Amanecía cuando su madre entró en su habitación y abrió las cortinas y las ventanas de par en par para que entrase la luz, al mismo tiempo que Kike protestaba porque quería dormir más.

 

-Vamos Kike, levántate. Te gustará lo que se ve desde la ventana.- le insiste su madre.

-Pero mamá…- protestó Kike tapándose la cabeza.

 

Ante la insistencia de su madre, Kike se levantó de la cama a regañadientes y se asomó a la ventana. Sorprendido, se tuvo que frotar los ojos para comprobar que no era un sueño.

El paisaje que había ante él no podía ser más bonito, se parecía a los que se veían en las postales que utilizaba para felicitar a los familiares que vivían lejos.

Enseguida se vistió y pidió permiso a su madre para salir a jugar con la nieve y, en un abrir y cerrar de ojos, madre e hijo estaban listos en la puerta de la calle para jugar, por primera vez en su vida con la nieve.

 

Corrían, jugaban a lanzarse bolas de nieve y a tumbarse y mover los brazos como si fuesen las alas de un ángel.

Después de estar horas jugando sin parar, para descansar un poco decidieron hacer su primer muñeco de nieve. Con dos bolas de nieve bien grandes, hicieron el cuerpo y la cabeza y de casa sacaron gorros, bufandas, guantes, botones y zanahorias para adornarlo.

Al terminar, los dos quedaron muy satisfechos con el resultado de su primer muñeco. Por fin, alguien había decidido escuchar a Kike y concederle su deseo más ansiado, regalándoles una inolvidable y blanca navidad.

 

Ya anochecía cuando entraron a casa, contentos y muertos de frio. Tras una ducha calentita y un buen tazón de chocolate después de cenar se fueron a la cama. Kike, desde la ventana de su habitación, podía ver el muñeco de nieve con su gorro de colores, su bufanda a juego y una gran sonrisa.

Cuando cerró la cortina, tuvo que mirar dos veces por la ventana, pues le había parecido que el muñeco de nieve le había saludado guiñando un ojo. ¿Estaría soñando despierto?

Dándole vueltas a esa idea, el niño se durmió dando las gracias a quien había escuchado sus deseos. Por fin, Kike había descubierto lo que era la nieve.”

-Y colorín, colorado- finalizó la madre.

-Este cuento se ha acabado- añadió Belén- Ojalá nos ocurriera lo mismo, que hiciéramos un muñeco de nieve que nos saludara.

-Tú duérmete y ya veremos. Nunca se sabe que puede ocurrir en Navidad.

La niña se duerme, soñando que a ella también se le aparece un muñeco de nieve sonriendo e invitándola a jugar.

 

Actividades historias navideñas para niños

Ficha de comprensión lectora 

  1. ¿Cómo se llama el niño del cuento?

 

  1. ¿Qué esperaba cuando llegaba el invierno?

 

  1. ¿Cuándo se cumplió su deseo?

 

  1. ¿Quién le saludo por la ventana cuando se iba a dormir?

 

  1. ¿Qué es lo que más te gusta del invierno?

Colorea un muñeco de nieve

Colorear Muñeco de nieve

© 2017 Historias navideñas para niños: Un muñeco muy especial por Rosi Requena .Ideas para Navidad

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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