Cenicienta. Cuento clásico infantil, versión Educapeques



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Cuentos clásicos infantiles: La cenicienta

Había una vez un hogar donde vivía cenicienta, su madrastra y sus dos hermanastras. Ellas hacían que la joven limpiara todo el día. Ella fregaba, lavaba ropa, y siempre se encontraba sucia. Por eso la llamaban “cenicienta”.

 

La invitación al baile

Un buen día, llegó de la corte del rey una carta invitando a todas las jóvenes del poblado para ser entrevistadas por el príncipe, quien deseaba encontrar a su futura esposa.

La carta invitaba a que todas las damas del poblado asistieran a un baile. Tras la invitación las hermanastras se alegraron y prepararon para asistir al baile. También cenicienta se preparó para ir. Así cosió durante largas horas el vestido que usaría aquel día.

El día de la fiesta

El día del baile, las hermanastras estaban muy bien vestidas. También cenicienta quien tenía su bello vestido rosado que había cosido en desvelo noche enteras.

De todos modos, algo iba a pasar…

Sus hermanas vieron que cenicienta estaba hermosamente vestida y por salir al palacio. Comenzaron a romper su vestido hasta dejarlo hecho pedazos. Luego se marcharon junto a su madrastra dejándola sola, en el suelo, llorando y desconsolada…

Cenicienta no podía dejar de llorar. Sentía mucha tristeza por lo que le había sucedido. Pero en ese momento apareció el hada madrina y le obsequió un precioso vestido blanco que confeccionó con unos viejos harapos. Luego, y con otro poco de magia, fabricó un carruaje.

Agradeció a su hada madrina por el vestido, el carruaje y la bella oportunidad de compartir una fiesta en el palacio real.

Sin embargo el hada madrina le advirtió algo: ella debía regresar antes de las 12 de la noche porque el encantamiento se rompería a esa hora y ella volverá a ser la joven vestida con harapos.

La cenicienta aceptó la condición y partió para el palacio.

Cuando llegó ella observó que estaban presentes todas las jóvenes del pueblo con la esperanza de ser ellas quienes sean la futura esposa del príncipe.

Tras un rato de  esperar, el príncipe se presentó en el salón y comenzó a mirar a cada una de las jóvenes muchachas pero ninguna le resultaba atractiva.

Luego de caminar un rato por el amplio salón el príncipe vio a cenicienta. Y tras unos instantes se acercó a ella perdidamente enamorado de su increíble belleza.

En ese momento él la invitó a bailar y mirándose a los ojos bailaron hasta casi las 12 de la noche.

 

La llegada de las 12 de la noche

Pronto cenicienta recordó lo que el hada madrina le había dicho: que debía regresar antes de las 12 de la noche pues el hechizo finalizaría a esa hora.

En ese momento la cenicienta le explicó al príncipe que debía marcharse y salió de prisa del palacio.  Y mientras lo hacía, tropezó y perdió un zapato de cristal.

Sin mirar atrás intentó llegar hasta el carruaje, corrió tan rápido como pudo hasta salir a los jardines del palacio real y tras unos pocos segundos pasadas las 12 el hechizo se rompió dejando a cenicienta cubierta de harapos.

El príncipe la persiguió y encontró en las escalinatas del palacio el zapato de cristal… Triste el príncipe regresó al palacio pensando en aquella misteriosa y bella princesa.

En busca de cenicienta

Por la mañana el príncipe deseaba saber quién era aquella joven ya que no sabía ni su nombre… De este modo se propuso visitar cada hogar del poblado y probar el zapato de cristal a cada una de las jóvenes hasta hallar a la joven dueña del zapato de cristal.

Así visitó cada hogar hasta que llegó hasta la casa de cenicienta. Él ingresó al hogar y probó el zapato de cristal a cada una de las dos hermanastras de cenicienta, pero este zapato era muy pequeño para los pies de las muchachas.

Desilusionado el príncipe estaba por partir del hogar cuando observó que en el cuarto de servicio se encontraba una joven a quien no le habían probado el zapato de cristal.

El príncipe llamó a cenicienta para que se acercara y le probó el zapato de cristal. Su rostro se iluminó al ver que el zapato quedaba perfectamente en el pie de cenicienta.

Así cenicienta partió para el palacio real y comenzaron los preparativos para la boda real. Pocos días después se casaron y vivieron felices para siempre.

© La cenicienta. Cuentos clásicos infantiles. Educapeques




Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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