Cuento infantil: Semillas de colores

semillas naturales

Las semillas naturales son aquellas que provienen de la naturaleza sin intervención humana. Son fuente de vida, diversidad y salud. Entre ellas, destaca la quinoa, una semilla originaria de los Andes que se cultiva desde hace miles de años por los pueblos indígenas.

La quinoa tiene tres variedades principales: blanca, roja y negra. Cada una tiene sus propiedades y beneficios, pero todas son ricas en proteínas, fibra, vitaminas y minerales. La quinoa es un alimento sagrado para los andinos, que la llaman chisiya, que significa «grano madre». En este cuento, vamos a conocer la historia de cómo la quinoa de colores llegó a ser lo que es hoy.


Hace mucho tiempo, en las altas montañas de los Andes, vivía un pueblo llamado los quinuas. Eran agricultores y pastores, que se dedicaban a cultivar maíz, papas, oca y quinoa. La quinoa era su alimento principal, pues les daba energía y resistencia para soportar el frío y la altura. La quinoa que cultivaban era de color blanco, y la llamaban quinua blanca. Era la más abundante y la más fácil de cocinar. La quinua blanca se podía comer sola o mezclada con otros alimentos, como leche, frutas, verduras o carne. Los quinuas la preparaban de muchas formas: en sopas, ensaladas, tortas, panes, bebidas y postres. La quinua blanca era tan versátil que se adaptaba a cualquier plato.

Pero los quinuas no eran los únicos que cultivaban quinoa. En otras regiones de los Andes, había otros pueblos que también la sembraban, pero con algunas diferencias. En el sur, vivían los aymaras, que cultivaban una quinoa de color rojo, que llamaban quinua roja. Era una quinoa más pequeña y más dura que la blanca, pero también más resistente y nutritiva. La quinua roja tenía un sabor más intenso y a nuez, y se usaba para hacer platos más fuertes y picantes. Los aymaras la cocinaban con ají, queso, carne de llama o alpaca, o la tostaban para hacer harina. La quinua roja era ideal para los deportistas y los guerreros, pues les daba fuerza y vigor.

En el norte, vivían los incas, que cultivaban una quinoa de color negro, que llamaban quinua negra. Era una quinoa más grande y más suave que la roja, pero también más rara y exótica. La quinua negra tenía un sabor más terroso y dulce, y se usaba para hacer platos más delicados y refinados. Los incas la cocinaban con miel, frutos secos, flores o chocolate, o la hervían para hacer una bebida llamada chicha. La quinua negra era un alimento sagrado para los incas, que la ofrecían a sus dioses y a sus reyes. La quinua negra era un símbolo de poder y de sabiduría.

El encuentro de las quinoas

Los quinuas, los aymaras y los incas vivían en armonía con la naturaleza y con sus semillas naturales. Cada pueblo tenía su propia quinoa, y la cuidaba y la respetaba. Pero un día, todo cambió. Un gran terremoto sacudió los Andes, y causó estragos en los campos y en las aldeas. Muchas cosechas se perdieron, y muchas personas quedaron sin hogar. Los pueblos se vieron obligados a buscar ayuda y refugio en otros lugares. Así fue como los quinuas, los aymaras y los incas se encontraron por primera vez.

Al principio, hubo desconfianza y recelo entre ellos. Cada pueblo pensaba que su quinoa era la mejor, y que las otras eran inferiores o extrañas. Los quinuas decían que la quinua blanca era la más abundante y la más fácil de cocinar. Los aymaras decían que la quinua roja era la más resistente y la más nutritiva. Los incas decían que la quinua negra era la más rara y la más sagrada. Ninguno quería probar las quinoas de los otros, y se burlaban de sus sabores y de sus formas de prepararlas.

Pero un día, una niña llamada Quilla, que era hija de un quinua, se acercó a un niño llamado Inti, que era hijo de un inca. Quilla le ofreció un trozo de pan de quinua blanca, y le dijo que lo probara. Inti le ofreció un trozo de chocolate de quinua negra, y le dijo que lo probara. Los dos niños se miraron con curiosidad, y se atrevieron a probar las quinoas de los otros. Quilla sintió el sabor dulce y terroso de la quinua negra, y le gustó. Inti sintió el sabor suave y esponjoso de la quinua blanca, y le gustó. Los dos niños sonrieron, y se hicieron amigos.

Al verlos, un niño llamado Illa, que era hijo de un aymara, se acercó a ellos, y les ofreció un trozo de queso de quinua roja, y les dijo que lo probaran. Quilla e Inti le ofrecieron sus trozos de pan y de chocolate, y le dijeron que los probara. Los tres niños se miraron con curiosidad, y se atrevieron a probar las quinoas de los otros. Illa sintió el sabor suave y dulce de la quinua blanca, y el sabor terroso y amargo de la quinua negra, y le gustaron. Quilla e Inti sintieron el sabor intenso y picante de la quinua roja, y les gustó. Los tres niños sonrieron, y se hicieron amigos.

Los otros niños y los adultos los vieron, y se sorprendieron. Se preguntaron qué estaban haciendo, y por qué se llevaban tan bien. Se acercaron a ellos, y les pidieron que les explicaran. Quilla, Inti e Illa les contaron que habían probado las quinoas de los otros, y que les habían gustado. Les dijeron que cada quinoa tenía su sabor y su beneficio, y que todas eran buenas. Les invitaron a que ellos también las probaran, y les compartieron sus trozos de pan, de chocolate y de queso.

Los otros niños y los adultos se miraron con curiosidad, y se atrevieron a probar las quinoas de los otros. Sintieron los sabores de la quinua blanca, de la quinua roja y de la quinua negra, y les gustaron. Se dieron cuenta de que cada quinoa era diferente, pero también especial. Se dieron cuenta de que cada pueblo tenía su cultura, pero también su valor. Se dieron cuenta de que podían aprender unos de otros, y compartir sus conocimientos y sus alimentos. Se sonrieron, y se hicieron amigos.

-FIN-


Así fue como los quinuas, los aymaras y los incas se conocieron y se unieron gracias a la quinoa. A partir de ese día, empezaron a intercambiar sus semillas, y a cultivar las tres variedades de quinoa: la blanca, la roja y la negra. También empezaron a mezclar sus quinoas, y a crear nuevos platos y recetas. Así nació la quinoa de colores, una quinoa que combina los sabores, los beneficios y las culturas de los tres pueblos. La quinoa de colores es una quinoa que representa la vida, la diversidad y la salud. La quinoa de colores es una quinoa que simboliza la paz, la armonía y la amistad.

La buena alimentación es el superpoder que nuestros pequeños necesitan para crecer fuertes, inteligentes y felices. 🦸‍♂️🍇

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