El ratoncito Perez. Conoce su historia y su cuento favorito

Cuando a un niño o niña se le cae el primer diente, comienza la aventura del “Ratoncito Perez” Pero, ¿Quién es el Ratoncito Perez?Es probable que un niño al escuchar por primera vez este nombre, más que alegrarse, se sienta algo confundido. Los padres comenzamos a explicarle lo que significa el ratón Pérez, cuál es la función  y porqué deja dinero a los niños “buenos y obedientes” cuando se caen los dientes de leche. Así, generación tras generación reproducimos el mito sobre “el Ratón Pérez”.Este mito, como tantos otros, ha sido transmitido de padres a hijos durante muchas generaciones.

Historia del Ratóncito Perez

Básicamente es una tradición española que se celebra en casi todos los países de habla hispana.

Se le reconoce como “Ratoncito Pérez” en los países hispanohablantes, con la excepción de algunas regiones de México y Chile en donde se le dice “el Ratón de los Dientes” y en Argentina, Venezuela, Uruguay  y  Colombia simplemente “El Ratón Pérez”.

De hecho, si queremos encontrar los orígenes de esta tradición, debemos remontarnos al año 1894 cuando Luis Coloma había escrito este cuento del Ratón Perez para Alfonso XIII quien solo tenía 8 años por aquel entonces y ya había perdido su tercer diente.

El Ayuntamiento de Madrid rindió un homenaje a este ratoncito de leyenda instalando una placa conmemorativa en la calle del Arenal, número 8, de Madrid, el mismo lugar donde el padre Coloma situó la vivienda del roedor, con el siguiente texto: Aquí vivía, en una caja de galletas, Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño Rey Alfonso XIII.

Se ha convertido de este modo en el primer personaje ficticio al que el Ayuntamiento homenajea con una placa del Plan Memoria de Madrid.

El Ratoncito Pérez es de los pocos personajes de ficción que tiene residencia real conocida.

Ahora los niños le dirigen cartas a su domicilio de la calle Arenal e incluso llegan a mandarle sus dientes por correo, sin perder esa gran ilusión que este ratón muy pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo y una cartera roja, colocada a la espalda, siempre les ha hecho sentir.

¿Qué hace el Ratón Perez?

Esta tradición se ha hecho muy popular desde hace poco más de un siglo y se mantiene hoy en día en la actualidad. Para los niños, la caída de los dientes se asocia con una pérdida de fortaleza (física y psíquica). Siendo este momento (de su desarrollo y crecimiento) tan importante para ellos. La leyenda del ratoncito perez intenta evitar que los niños pierdan la alegría y disminuya así su autoestima.

La finalidad, con la tradición, es que los niños se sientan motivados frente a la pérdida de un diente ya que, a cambio, ellos recibirán un regalo por cada diente que se caiga.

 

El regalo del ratoncito perez tan esperado por los niños

En realidad el ratón Pérez se lleva los dientes de los niños buenos y deja a cambio y debajo de su almohada una moneda o un regalo depende de lo que los padres consideren oportuno, a vecesen vez de un regalo o una moneda puede darse la famosa carta del ratoncito perez a los niños  (carta que está escrita en código y que el niño deberá descifrar).

Se pueden regalar coleccionables, de tal forma que por cada diente de leche que se caiga vamos dando una pieza de esa colección hasta completarla, aunque hay otros regalos que son más tradicionales como las monedas de chocolate.

 

Finalmente os dejamos un cuento del ratoncito perez para leer a los niños y niñas

 

Cuento del Ratoncito Perez

el cuento del raton perezHabía una vez, una familia de ratones que vivía dentro de un agujero en la pared de un enorme edificio. La casa de los ratones no era muy grande pero era suficiente para toda la madriguera.

El papá ratón iba todas las noches acompañado de su hijo menor a buscar comida a una panadería que había al lado del edificio. Allí conseguía pan del día anterior para alimentar abundantemente a toda su familia.

 

Un buen día el ratoncito acompañó, como de costumbre a su padre a buscar comida a la panadería, pero al pasar por uno de los departamentos se percató de que había muchas máquinas extrañas. A la mañana siguiente el ratoncito decidió ir a investigar qué era lo que sucedía en ese departamento con aquellas máquinas tan misteriosas…

 

Al observar detenidamente descubrió que allí, iban a colocar un consultorio odontológico, es decir, un lugar para que los humanos vayan a que les curen los dientes.

 

Así, el ratoncito empezó a visitar el consultorio del dentista día tras día. Poco a poco empezó a aprender cada una de las cosas que el dentista hacía para curar los dientes; aprendió sobre anestesias para aliviar dolores, sobre encías inflamadas, y hasta sobre extracciones.

 

Poco tiempo después el ratoncito se había hecho tan conocido entre los ratones que no solo atendía los dientes de sus familiares sino que también venían de otros lugares lejanos para atenderse con el ratoncito.

 

Un buen día, fue al consultorio del dentista una persona anciana. El ratoncito miró y observó cómo el dentista colocaba unos dientes fabricados en una fábrica de dientes dado que el anciano ya no tenía dientes propios.

-¿Qué sucedería con los anteriores dientes del anciano, es decir con sus dientes naturales? – Se preguntaba el ratoncito.

 

Poco tiempo después, visitó un anciano ratón al joven ratoncito.

  • Ya no puedo comer nada, ratón Pérez – dijo el anciano– Mis dientes se han caído – terminó de decir con tristeza.

 

Fue, en ese preciso momento, que el ratoncito Pérez comprendió que, si podía conseguir los dientes que los humanos desechaban, quizás estos le servirían para implantarlos en los ratones ancianos y así ellos podrían volver a comer. Pero cuando estaba pensando esto, se dio cuenta que el tamaño de los dientes de los humanos eran muy grandes para los ratones.

 

Días más tarde, llegó al consultorio del dentista un niño muy ansioso pidiendo que el doctor que extirpase un diente de leche ya que su otro diente (el definitivo) se encontraba a la vista.

 

En ese instante el ratoncito comprendió que si él lograba conseguir los dientes de leche de los niños, entonces podría ayudar a los ratones ancianos a comer de nuevo.

Fue así como, luego de que el niño se marchara del consultorio con su diente de leche  extraído, lo siguió por toda la ciudad y finalmente llegó hasta su casa.

 

Al querer entrar a la casa se encontró con un molesto gato a quien tuvo que evadir y por eso perdió muchísimo tiempo. Sin embargo el ratoncito era muy hábil y finalmente se deshizo del molesto gato al anochecer.

 

Cuando el ratón llegó finalmente al cuarto del niño, buscó por todas partes el diente de leche, pero el niño se había dormido mirando su diente al que guardó debajo de su almohada.

Como el ratoncito sabía que no podría llevarse algo que no le pertenecía, decidió comprarle su diente al niño y, cuidadosamente sacó el diente de debajo de la almohada, dejando en su lugar algo de dinero.

 

Por la mañana, al despertar el niño, notó que su diente ya no estaba pero sí había dinero en su lugar.

El niño llegó a la escuela y les contó todos los niños lo que había sucedido con su diente…

 

Y ese fue el nacimiento de la historia del ratoncito Pérez, quien se lleva tus dientes de leche pero, a cambio deja algunas monedas para ti.

 

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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