Evitar los celos entre hermanos: La llegada de un hermanito



Cómo evitar los celos en niños desde la comprensión y el cariño.

Ante la llegada de un bebé, cada miembro de la familia se debe recolocar en la nueva situación, el bebé ya desde antes de nacer ocupa un lugar y eso hace que cada miembro asuma nuevos y diferentes roles ¡y los niños no son menos!

Ellos también se deben adaptar a esa nueva situación y deben aprender a recolocarse en su lugar, ahora ya no son sólo hijos, también son hermanos, pero es posible  y normal que ese cambio no lo acepten bien aunque les hayamos explicado la situación de antemano porque ellos no son capaces de anticipar lo que va a ocurrir igual que lo hacemos nosotros.

En este caso solemos decir que el niño siente celos del hermano pequeño. También es posible que en un primer momento no sientan muchos cambios ante la llegada del hermano, pero conforme el pequeño comienza a reclamar más atención (al gatear, andar, hablar…) aparezcan los celos.

Si tenemos en cuenta el desarrollo del niño podremos comprenderle mejor, ponernos en su lugar y entender por qué se siente de esa forma y qué podemos hacer y qué evitar para que el niño pueda recolocarse dentro de la familia.

 

¿Cómo es el niño?

El niño es egocéntrico:  así denominó Piaget al pensamiento del niño antes de los 7 años (siendo aproximadamente entre los 2 y los 5 años cuando alcanza su máxima expresión), y en nuestra sociedad suele ser en este tramo de edad cuando nacen otros hermanos.

Que el niño sea egocéntrico significa que reconstruye el mundo sólo desde sí mismo sin tener en cuenta los puntos de vista de otras personas, pero esto no lo hace porque no quiera, sino porque NO PUEDE. Así que el hermano mayor no puede ponerse en el punto de vista del hermano pequeño, comprender que necesita muchas atenciones y cuidados…

La Teoría de la mente corroboró esta idea de que los niños pequeños, hasta los 4 o 5 años,  no pueden ponerse en el punto de vista de otra persona, manipularle, engañarle…  Por lo que si el niño nos pide más atención, es porque la necesita.

El niño pequeño, al mismo tiempo es más emocional que racional, la parte del cerebro que sirve para controlar los impulsos, para inhibirse, para pensar sobre sus propios pensamientos… está en la parte más exterior del cerebro, denominada corteza y a su vez en la parte más frontal de esta, estas son las últimas partes del cerebro en madurar, ya que lo hace de abajo hacia arriba, de detrás hacia adelante y de dentro hacia afuera.

Como especie, el niño está preparado para ser dependiente y que los adultos le presten atención y satisfagan sus necesidades, el niño sobrevive gracias a los cuidados de las otras personas por lo que es posible que sientan la llegada del hermano como una amenaza. Al vivir generalmente en familias nucleares, es decir, las que están formadas por los miembros de la pareja y los hijos, ante la llegada de un nuevo miembro, la atención de los adultos queda repartida.

Por lo que es normal que los niños sientan algún tipo de incertidumbre sobre esta nueva situación y no sepan anticipar qué es lo que va a ocurrir, que sientan que sus padres les prestan menos atención y ante la imposibilidad real de ponerse en el punto de vista del otro (“No ves que el bebé necesita que le atienda”) y ser mucho más emocionales, estén más raros de lo normal, pidan más atención, no puedan controlar sus impulsos, incluso puede que se comporten como si fueran más pequeños… no es una manipulación al adulto, es su forma de pedir la atención que necesitan.

manejar los celos entre hermanos

¿Y qué podemos hacer para evitar los celos en niños?  Satisfacer esa necesidad (de cariño, de atención, de tiempo…), aunque no sea fácil, e ir proporcionándole al nuevo bebé al mismo tiempo el lugar que necesita.

-Podemos hacer partícipe al hermano mayor en el cuidado del pequeño, pero sin teñirlo de obligación, ni metiéndole presión,  evitando cosas como: “ahora que eres el mayor tendrás que ayudarme a bañarlo”.

-No desprestigiar, humillar ni comparar con el hermano pequeño: “es un pequeñajo que se hace caca, en cambio tú, eres muy mayor” cada uno es diferente y tiene sus necesidades, además es importante que entre ellos se respeten y nuestro ejemplo es fundamental para ello, por lo que debemos respetarlos. No se trata de desprestigiar al bebé para hacer sentir “mejor” al hermano mayor.

– No comparar su comportamiento con cómo se portaba antes, la situación ha cambiado. (A veces hablan como si fueran más pequeños, comen peor, pueden volver a hacerse pipi o caca encima, no se separan de papá y mamá…)

-Procurar que los cambios en el entorno del mayor sean los mínimos posibles. La llegada de un hermano ya supone una adaptación, no es un buen momento para cambiar de habitación, dejar el chupete, retirar el pañal, cambiar de colegio…

-Si pide atención, es porque la necesita. Mimos, cariño, abrazos, tiempo, atención… son muy importantes y necesarios, el niño debe de tener claro que le seguimos queriendo (también cuando no se comporta de forma adecuada porque es cuando más necesita sentirlo) el niño nos necesita a nosotros, no objetos materiales.

– Intentar tener pequeños momentos de atención total (quizá cuando el pequeño duerme…)

-Aceptar y respetar los sentimientos del mayor. Es normal que se encuentre más susceptible, según la edad que tenga, es posible que incluso experimente sentimientos muy contradictorios de amor / odio hacia el hermano, que además puede hacer que el propio niño se sienta mal por ello. Es importante que exprese sus emociones, aunque quizá nosotros no estemos de acuerdo con ellas (“No lo quiero”), es lo que el niño está experimentando, es su sentimiento, deberemos aceptarlo y no reprimirlo ni negarlo.

“Cuando un niño se vuelve agresivo hacia su hermano o hacia sus padres, cuando lloriquea, se pega a los padres o presenta regresión, o cuando muestra otras señales de malestar que puedan estar relacionadas con la nueva llegada, ya está desesperado. Le preocupa que ya no le quieran y que no valga nada. SI intenta usted detener la expresión de desdicha, el niño llega a la conclusión de que es malo e indigno” Naomi Aldort, Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos.

 

Laura Estremera

Maestra de audición y lenguaje, Técnico superior en educación infantil, autora de CRIANDO

Página de facebook: www.facebook.com/actividadesparaguarderia

Puedes descargarte mi libro Criando:  http://www.bubok.es/libros/245841/CRIANDO

Blog: www.actividadesparaguarderia.blogspot.com

Aldort, N. (2009) Aprender a educar sin gritos, amenazas, ni castigos. Medici.

García, J. A; Delval, J. (2010) Psicología del desarrollo I. Uned. Madrid

González, C. (2003) Bésame mucho: como criar a tus hijos con amor. Temas de hoy.

González, C. (2010) Entre tu pediatra y tú. Temas de hoy.

Jové, R. (2011) La crianza feliz. La esfera de los libros.

© Cómo evitar los celos en niños desde la comprensión y el cariño. Educapeques

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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