Disartria. ¿Qué es la Disartria? Síntomas de la disartria



La disartria es una alteración del lenguaje que viene provocada por dificultades en la coordinación y emisión de las conductas motoras responsables del habla.

Su dificultad aparece a la hora de articular los sonidos, los músculos encargados de la fonación se debilitan o se mueven con torpeza.

¿Qué es la Disartria?

La disartria es un trastorno del lenguaje que se manifiesta con dificultades en el habla como consecuencia de lesiones cerebrales que provocan alteraciones en la organización y producción motora del habla.

Cuando emitimos lenguaje hablado, además de procesos cognitivos que hacen posible el habla, intervienen procesos motores que hacen posible la fonación o emisión de sonidos.

En estos procesos motores intervienen músculos de la boca, la cara y el sistema respiratorio que cuando son articulados en conjunto dan lugar a los sonidos concretos.

Cuando estos músculos se articulan descoordinados o con debilidad, lentitud o ausencia de movimiento el habla se ve afectada y el lenguaje se ve afectado.

Síntomas de la disartria

Dependiendo de la magnitud y del tipo de lesión del sistema nervioso pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Habla en un tono muy bajito, casi en susurros.
  • Habla muy lento.
  • Hablar con rapidez y como entre dientes.
  • Arrastrar las palabras al hablar.
  • Dificultad en la movilidad de la lengua, los labios y la mandíbula.
  • Entonación y ritmo alterados.
  • Cambios en el timbre y tono de la voz.
  • Ronquera.
  • Voz entrecortada.
  • Dificultad al masticar y tragar.
  • Babeo o poco control de la saliva.

 

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El tratamiento de la disartria en niños y niñas

La gravedad y el tratamiento de la disartria en niños y niñas dependen de la gravedad de la lesión y el lugar de la misma, así como de la edad en la que se produce la lesión.

Es muy importante centrarnos en el trabajo de las habilidades fonadoras del niñ@, así como las habilidades comunicativas, autoestima y habilidades sociales.

  • Ayudarles a pensar antes lo que quieren decir, usar frases cortas en los discursos.
  • Trabajar la pronunciación, a través de la estimulación de las estructuras motoras responsables de la fonación. Existen diferentes ejercicios que pueden llevarse a cabo con dicho fin.
  • Trabajar con canciones, trabalenguas, etc. y diferentes tipos de exposiciones orales.
  • No debemos limitar su habla, al contrario, es importante darles oportunidades para hablar y expresarse, no se trata solo de que puedan hablar, sino de que puedan demostrarse a sí mismos de que pueden hacerlo.
  • Cuando no les entandamos bien, evitaremos corregirles o terminar la frase por ellos. Simplemente esperamos con paciencia y atentos a la comunicación. Es importante que el niño o niña no perciba impaciencia por nuestra parte.
  • Trabajar el apoyo de otros sistemas de comunicación alternativos para cuando aparezcan problemas o dificultades. Con el apoyo en otros sistemas de comunicación fomentamos el desarrollo de habilidades comunicativas.
  • Enseñarle técnicas que les permitan de vez en cuando pararse a comprobar si le están entendiendo lo que dice.
  • Trabajar la autoestima y sus habilidades de interacción y comunicación.
  • Ayudarles a entender su dificultad con naturalidad, sin etiquetas.

 

Celia Rodríguez Ruiz Psicóloga y Pedagoga

@educa_aprende

 

7 Juegos o actividades para trabajar la disartria

Dado que la disartria es un trastorno del lenguaje en el que la persona tienen problemas de pronunciación, dificultades para hablar o expresarse de manera oral, es preciso realizar ejercicios respiratorios, de fonación, bucofaciales, de entonación y de deglución (masticación).

 

  • Ejercicios de fonación y respiratorios

Realizar inspiraciones cortas y rápidas. Es conveniente respirar por la nariz y expirar por la boca.

Se puede alternar los tiempos y el rimo delas inspiraciones.

Elementos que se pueden utilizar: silbatos, instrumentos de viento, agua, canicas, pelotas de papel o cualquier otro elemento que sirva para soplar.

 

  • Ejercicios de relajación

La zona de los hombros, cara y cuello se contractura con facilidad luego de realizar ejercicios de fonación o de respiración. Por tanto, es indispensable la relajación de esta zona.

Los ejercicios de relajación ayudan a relajar el cuerpo pero también es importante que los niños o adultos con disartria relajen la mente. Por eso los ejercicios donde se combinan ambas relajaciones resultan de vital importancia. Una buena técnica es la práctica de yoga o taichí.

 

  • Ejercicios bucofaciales

Los ejercicios bucofaciales ayudan a tonificar los órganos articulatorios. Para ello es recomendable realizar ejercicios que fortalezcan la lengua, los labios y la mandíbula.

Realizar juegos con la lengua, morderse los labios, subir y bajar la lengua, abrir y cerrar la mandíbula o moverla de un lado hacia el otro, son ejercicios simples que se pueden realizar para el fortalecimiento de esta zona.

 

  • Ejercicios de articulación

En este caso se debe practicar la pronunciación de fonemas mediante palabras, sonidos o frases.

 

  • Ejercicios de entonación

Estos ejercicios son importantes para que, al hablar, el tono del niño no sea lineal y monótono.

Trabajar con exclamaciones, tonadas, interrogaciones, expresar los estados de ánimo, etc. Además se pueden realizar ejercicios de lectura para focalizar también en las comas, los puntos seguidos y final.

 

  • Ejercicios para controlar la postura

Es necesario que la columna se encuentre en la postura adecuada. Para ello también los ejercicios de relajación como yoga o taichí ayudan a que el cuerpo adopte la postura adecuada.

 

  • Ejercicios de deglución (masticación)

Esta zona, tras un problema de disartria, va perdiendo fuerza y es más difícil para el niño/a la deglución. Por tanto la masticación (la preparación de la comida en la boca antes de tragar los alimentos) no resulta del todo sencilla.

Complicaciones de este tipo se presentan cuando los niños no pueden cerrar adecuadamente la boca antes de tragar los alimentos y la misma (o el agua) se vuelca de la boca.

Es necesario fortalecer los músculos directos relacionados con la deglución, esto ayuda y fomenta la sensibilidad en la boca.

Se puede utilizar líquidos o comidas en diferentes cantidades. También se pueden realizar ejercicios de fortalecimiento de los labios (presionar los labios unos con otros para cerrarlos y fortalecer los músculos).

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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