Aprendiendo a pedir perdón. 7 recomendaciones para sea una realidad



Pedir perdón tiene un significado bastante singular: se trata de hacernos cargo que, lo que hicimos (o hemos hecho con frecuencia), no está bien. Para empezar aprendiendo a pedir perdón, es necesario tener conciencia de lo acabamos de manifestar.

Además, el hecho de pedir perdón significa que estamos dispuestos a asumir las consecuencias y, además, a reparar el mal causado.

Consejos para ayudar a los niños a pedir perdón

  1. Identificar y valorar lo que han hecho mal y expresárselos con claridad: cuando les ayudamos a identificar y precisar las conductas que merecen pedir disculpas, entenderán la dimensión de lo sucedido, con más facilidad y rapidez.
  2. Debemos ayudarles a entender el malestar propio y ajeno: debemos estar atentos a sus reacciones e incentivarlos a poner palabras a sus sentimientos y a los de las otras personas, con el fin de que vayan aprendiendo a pedir perdón.
  3. Establecer límites con moderación: más que enfadarnos y reprenderlos con palabras agresivas, debemos señalarles y explicarles la falta que han cometido y sugerirles, con amor (pero con firmeza), que deben hacer algo que sea reparador para el afectado.
  4. Enseñarles que todo trae sus consecuencias: en caso de que la conducta del pequeño haya sido, sorprendentemente, negativa, les debemos exigir que pidan disculpas, al tiempo que, también, puede ser muy efectivo que le digamos que debe regalar un juguete o hacer un dibujo, para entregárselo al afectado.

Aunque estén aprendiendo a pedir perdón, no debemos bajar la guardia.

  1. No insistirles en pedir disculpas a toda costa: obligar a un niño a que manifieste lo que no está sintiendo, lo podrá volver un chico que se irá acostumbrando a mentir. Es más importante (y necesario) que comprenda que algo ha hecho mal y que, de paso, se debe arrepentir con sinceridad y no con actitudes ficticias.
  1. Evitarles los bloqueos: la mayoría de los pequeños se quedan bloqueados cuando, sencillamente, les decimos u ordenamos “pídele perdón a…”. Mejor será, ofrecerle alternativas como, por ejemplo, “acércate a tu amiguito y obséquiale una golosina”. O, “acércate a tu mamá y ofrécele un beso en la mejilla pero, si lo prefieres, dile que lo sientes por haberle gritado ésta mañana”.
  1. Distinguir errores de acciones deliberadas: cuando hablamos de “acciones deliberadas” estamos aludiendo, por supuesto, a los niños que ya tienen la capacidad de discernimiento, así sea, medianamente.

Para ser más explícitos a este respecto, digamos que es imposible, indebido e inoficioso pedirle a un pequeño de dos años que sepa discernir.

Retomando el hilo conductor de este método, tenemos que debemos dejarle claro al chico que, algunas veces, todos los seres humanos nos equivocamos y debemos sentirlo y repararlo.

En otras ocasiones, sin embargo, los niños hacen cosas que saben que están mal, porque están enfadados o inmersos en una rabieta estruendosa.

Es preciso enseñarles que, no por el hecho de estar furiosos, podrán afectar a los demás, porque con ese patrón de conducta no están aprendiendo a pedir perdón.

rabietas y pataletas

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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