Cuentos del mundo: El increible Chi



Cuentos del mundo: El increible Chi

Las apariencias no son lo que parecen, sino que se lo digan al chico que se creía ser un gran profesor y tuvo que reconocer su inferioridad ante un anciano.

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Chi era un maestro que vivía en una gran ciudad. Allí había otros maestros pero ninguno de ellos tenía discípulos, pues Chi era el mejor de los alrededores. Un día llegó a la ciudad un joven muy fuerte y atlético, decidido a enseñar toda la técnica que había aprendido viajando por todo el mundo.

 Muchos le avisaron que no había nada que hacer porque todos los alumnos querían aprender con el maestro Chi, pero él, más terco que una mula, decidió ir a casa del maestro para mostrarle que era mejor profesor.

 Cuando llamó a la puerta, le abrió un ancianito que le preguntó cuál era el motivo de su visita. El joven explicó claramente su propósito y entonces el anciano contestó:

 – El maestro Chi es un hombre muy fuerte

– Yo también lo soy – vaciló el joven – Se romper tres trozos de madera sólo con una mano.

– Entonces, supongo que también podrás romper esto – contestó el anciano mostrándole un gran trozo de bambú.

– Pues claro – se enfadó el muchacho, y golpeó con toda su fuerza el bambú, que no se rompió de ninguna manera. – ¡Está bien! – gritó el joven después de intentarlo más de cien veces – aprenderé a romperlo y volveré para demostrar que soy el más fuerte.

El joven maestro se estuvo entrenando durante un año entero, y después volvió a casa del anciano, dónde le demostró que podía romper el bambú.

– Está bien – dijo el viejito – pero cuando dije que el maestro podía romper el bambú, quería decir que lo podía hacer sin ni siquiera tocarlo.

– ¡Eso es imposible! – exclamó el chico – nadie puede hacer eso.

El anciano pidió al muchacho que sujetara el bambú y con un fuerte grito y un golpe de la mano en el aire, el bambú se rompió en mil pedazos. El joven, que aún no conseguía salir de su asombro, se dio cuenta que ese anciano era el maestro Chi, le pidió perdón y le suplicó que le aceptara como alumno

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Angel Sanchez Fuentes

Porque los niños, cuando nacen, no vienen con un libro de intrucciones debajo del brazo, creé este rincón para ayudar a los niños, padres y docentes en el dificil pero maravilloso mundo de la educación.

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